Y si a uno lo califican de genio, lo que tiene que hacer es echar a correr, porque hay que preguntarse: “Si yo soy un genio, ¿qué son entonces Shakespeare, Mozart o Einstein?”. A medida que me hago mayor, el término “legado” surge por todas partes y yo, personalmente, no tengo ningún interés en mi legado, porque creo con firmeza que cuando uno está muerto el hecho de que una calle lleve tu nombre no sirve de mucho a tu metabolismo… No hay más que ver cómo acabaron Rembrandt, Platón y tantas otras personas insignes. Ahí están, criando malvones. Puede que deje un pequeño legado económico a mis hijas, nada desorbitante, pero cuando esté muerto por mí podrían coger todas mis películas con los negativos incluidos –todo salvo esa pequeña asignación económica para mis hijas– y arrojarlas por el retrete. No es que crea que no tengo ningún talento, pero no tengo el suficiente para hacer bombear la sangre de mi cuerpo una vez que éste entre en rigor mortis.
- Woody Allen
Fuente: click aquí.

RSS - Posts
