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Porco Rex, posmodernidad, pornodernismo

In documentos de cultura, medios, música, revistas on Agosto 4, 2009 at 1:01 am

[Lecturas tardías del último disco del Indio Solari. Una obra que intenta dar respuesta a la pregunta de cómo habitar el mundo en la era de la posmodernidad sin caer en el desencanto.]

Cada disco, cada tema del Indio Solari es apreciado como objeto de interpretación por unos oyentes siempre seguros de encontrar algo significativo en sus letras y guiños. El juego de las lecturas de Porco Rex (2007) se ve enriquecido por el constante devenir de la actualidad. ¿Qué quiere decir, hoy, Porco Rex?

Una opción es pensar en la gripe porcina que se ha entronizado y ha convertido a todo habitante del suelo argentino en su súbdito. Sin la necesidad de decretar el estado de sitio, ha logrado impedir parcialmente que las personas se junten entre sí o que concurran a lugares públicos en forma masiva. Y lo que es más, ha recomendado evitar los besos e incluso la ronda de mate. Otra interpretación posible, no tan descabellada, es pensar que Porco Rex hace referencia a ese pseudo emperador romano que lleva a cabo una cochina y pornográfica ostentación del poder en Mussolini-landia. Mansiones paradisíacas y prostitutas VIP son los caprichos de este Zar. Esta interpretación se ve apoyada por la asombrosa casualidad de que el personaje Porco Rex es mencionado por primera vez en un tema titulado, llamativamente, “Alien Duce” (del disco Último bondi a Finisterre).

No obstante, lo cierto es que Solari da su propia versión de lo que significa el título de su último disco: “es la mirada chancha. (…) El amor hoy está ridiculizado. Hay una fascinación pornográfica en la vida y eso es Porco Rex” (Puedo vivir como un francotirador, Revista 23, 29/11/07). Y agrega que “el amor, la pasión y los ideales son la sal de la vida. La parodia que la posmodernidad hace del pasado es descriptiva y no promete nada. Necesitamos tirar hacia adelante una mirada, tener un gran sueño y no perderlo de vista, y los ideales dan eso”.

Si bien Solari niega ser un nostálgico, reconoce cierta incomodidad en el mundo posmoderno. Incomodidad que está íntimamente relacionada con esa carencia de “un gran sueño”. En 1970, mucho antes de que cayera el muro de Berlín, Lennon grabó el bellísimo tema “God” donde -entre otras cosas- dice: “The dream is over / What can I say? / The dream is over”. Más que despedirse de los Beatles, Lennon parece querer despegarse de todo lo que la banda insinuó: la promesa de una revolución pacífica, cultural, ambiental e internacional. Tal vez en respuesta ante un paisaje que tiende a tornarse desolador, Solari grabó con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota una canción que hasta el día de hoy no ha sido editada oficialmente: “Pura suerte” (se la puede hallar en el demo grabado por la banda con RCA a principios de los ‘80). Allí, el Indio canta: “Que un sueño acabó, ya te dijeron… / pero no que todos los sueñitos, no. (…) Yo no puedo librarme / a lo que te debo como ilusión”.

Es decir, si en la posmodernidad se produce el pasaje de los grandes relatos (“sueños”) a los pequeños relatos (“sueñitos”), Solari propone aferrarse a algunos de los valores de la cultura rock en los que se formaron él y muchas personas de su generación. En ese pasaje, los ideales y el amor, considerados “la sal de la vida” por el propio Solari, no han salido indemnes. Los ideales han sido reemplazados por las modas y el amor, por una suerte de obsesión pornográfica por el cuerpo.

Entonces, el diagnóstico que hace Solari de la actualidad da cuenta de la existencia de un falso hedonismo, un culto a la exhibición del yo y el consumo como fin último; en el marco de un planeta en el que hay que sobrevivir a pesar de que “mientras tanto el Sol se muere” y en el que aparentemente “Dios queda en nada o no existe”. Para no sucumbir ante el desencanto, en la canción que le da el nombre al disco el Indio invita a habitar los lugares que la posmodernidad todavía no ha contaminado: “En manos de pavotes / todo el sueño quedó. / Disfrutá los placeres / que te quedan sin dañar”.

De esta manera, la imagen que queda es la de una batalla que se está perdiendo. El mundo se convierte en una máquina de destrozar ideales, vaciar de pasión a las personas y canalizar el placer por medio de la pornografía.

Se trata, en definitiva, de un mundo en el que se ha tornado irreversible la disolución de un “nosotros” con capacidad de interpelar a multitudes. Solari busca refugio en un “nosotros” que involucra a un número mucho menos global pero, en cambio, más propio y más sólido: el dos. El mismo que eligió Lennon cuando dejó a los Beatles para seguir camino junto a su compañera.

  1. Me recordó a las miles de interpretaciones que se le quiso dar al cine de Bergman y que él aplastaba en cada reportaje.
    Creo que poesía explicada no tiene mucho sentido.
    Saludos.

  2. Estoy donde me encontraste el otro día, vení nomás cuando quieras.