laputaquelopario

Archivos de la categoría ‘anarcos’

Marx, Bakunin, Gramsci: el tridente materialista

In anarcos, filosofía, marx, revistas on Diciembre 7, 2008 at 6:48 pm

La historia de la filosofía tiende a identificar materialismo inmediatamente con el pensamiento de Karl Marx. La obra de Bakunin, relegada a un segundo plano por quienes escriben esta historia, contiene algunos elementos que luego retomarían pensadores como Gramsci.

“¿Quiénes tienen razón, los idealistas o los materialistas? Una vez planteada así la cuestión, vacilar se hace imposible”. Con esa breve frase, el teórico del anarquismo Mijail Bakunin comenzaba Dios y el Estado, resumiendo una dicotomía que nunca ha dejado de estar presente en la filosofía.

El idealismo es una corriente que agrupa a los diversos sistemas teóricos –con la heterogeneidad que esto implica- que le atribuyen cierta independencia y autonomía al pensamiento con respecto a la realidad. Para los idealistas, la realidad no es meramente un dato al que se accede por medio de los sentidos, sino que es algo que se aprehende y se construye por medio del intelecto. A fin de explicar el funcionamiento de este pensamiento, los filósofos han recurrido a constructos conceptuales sumamente abstractos, como pueden ser la “Idea” de Platón o la “cosa en sí” de Kant.

En clara y directa oposición al idealismo ha surgido la corriente materialista, según la cual el mundo material precede al del pensamiento. Esta corriente ha trascendido lo estrictamente filosófico (aunque, ¿no es la filosofía la madre de todas las ciencias?) y ha prendido fuertemente en las ciencias naturales, desplazando a las concepciones no-materialistas (por ejemplo, la alquimia). En las ciencias sociales, en cambio, el enfoque materialista sigue siendo cuestionado.

Marx, uno de los exponentes más reconocibles del materialismo, sostenía que todas las ciencias que no son naturales, son históricas. Es decir, todo conocimiento sobre lo social está determinado por el conjunto de factores históricos que inciden sobre la existencia. Su concepción queda manifiesta en aquella famosa frase del Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, en el que sentencia que “no es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

Bakunin, contemporáneo de Marx y tan materialista como él, ofrece un enfoque sumamente original. Por un lado, responde a la pregunta que abría su obra más conocida: “sí, los hechos están antes que las ideas; el ideal (…) no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica”. Por el otro lado, el anarquista ruso luego suaviza un poco esta definición y resalta -siendo un pionero- la necesidad de analizar el mundo de las ideas “desde el punto de vista de su utilidad moral y social”.

Bakunin advirtió como nadie las consecuencias políticas de la continuidad entre el principio de jerarquía divino y el estatal. La idea de un dios en los cielos era la mejor excusa para un rey en la tierra. No se trata simplemente de correr el velo idealista para dar cuenta de una supuesta “realidad” que se esconde detrás, sino de investigar qué función cumplen las ideas de una época en su contexto.

El pensamiento de Marx, en manos del marxismo durante el siglo XX, fue objeto de múltiples y muy diversas lecturas (y manipulaciones). Sin lugar a dudas, Antonio Gramsci es uno de los principales renovadores del pensamiento marxista. En El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, sostenía que “para la filosofía de la praxis”, como la denominaba él, “el método especulativo mismo no es futileza, sino que ha sido fecundo de valores ‘instrumentales’ del pensamiento en el desarrollo de la cultura, valores instrumentales que la filosofía de la praxis ha incorporado”.

Gramsci pone de ejemplo a la dialéctica hegeliana, ya que es posible concebir la propia obra de Marx como la síntesis del materialismo de Feuerbach y del idealismo de Hegel. Es decir, Marx tomó su método de un filósofo idealista. A mediados del siglo XX, otros autores como Althusser y los miembros del llamado Círculo de Birmingham han puesto el énfasis en los aspectos ideológicos/culturales que inciden en paralelo al determinismo de las condiciones materiales de existencia.

Así, la concepción instrumental de las ideas -y su relevancia social-, alertada por Bakunin y sepultada bajo el papel secundario que se la ha otorgado a su obra, volvía para revitalizar a la corriente materialista. Por qué Bakunin no tiene un lugar en los altares del materialismo, esa es otra historia.

La mala reputación (Georges Brassens)

In anarcos, efemérides, música, poesía, videoteca on Mayo 24, 2008 at 10:27 pm

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me pudo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y he aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a correr
Salvo los cojos, es de creer.

Ya sé con mucha precisión
Como acabará la función
No les falta más que el garrote
Pa’ matarme como un coyote
A pesar de que no arme ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a ladrar
Salvo los mudos es de pensar.

“La mala reputación”, versión musicalizada por el gran Paco Ibañez:

1° de Mayo

In anarcos, efemérides, medios on Mayo 2, 2008 at 11:21 am

“Altas, flamearon ayer las simbólicas banderas en el espacio inmenso de las agitaciones proletarias. Rojas banderas de ensueño, fuertes insignias de combate, heraldos de justicia y libertad.”

La Protesta, 2 de mayo de 1906.

Los perros de la polis

In anarcos, filosofía, frases, revistas on Abril 28, 2008 at 12:21 am

[Cuatro siglos antes de nuestra era, en aquel gran molde del pensamiento Occidental que fue la antigua Grecia, unos pocos hombres excéntricos se declararon disidentes de la civilización por considerarla hipócrita y artificial. Fueron influidos por Sócrates, como tantos otros, pero en lugar de tomar su ejemplo prefirieron uno más sencillo: el de los perros. Esta es la historia de los filósofos cínicos.]

Nacida al margen de la filosofía que buscaba “el mejor gobierno” para la polis, la escuela cínica (del griego kyon, perro) sostenía que el hombre dispone en sí mismo de todos los medios necesarios para obtener la felicidad y conquistar la autonomía. Fue fundada por Antístenes, pero ni él ni sus discípulos han dejado obra alguna. Estos filósofos preferían la práctica, a tal punto que lo que hoy se conoce sobre los cínicos son relatos ejemplificadores de sus enseñanzas.

Entre sus valores más importantes se deben destacar la independencia y la autarquía. Además, despreciaban las normas sociales y se consideraban “ciudadanos del mundo”. Eran auténticos parias, se jactaban de ello, y ese goce hacía enfurecer a sabios y poderosos. Para ellos, la sociedad es una máquina de crear necesidades superfluas, y sólo se preocupaban por satisfacer las necesidades naturales comunes a todos los animales. Practicaban el ascetismo pero no porque necesitaran suprimir los deseos que involucraban bienes materiales, sino por la sencilla razón de que no tenían tales deseos. Al fin y al cabo, ¿qué deseos de riqueza y de gobernar tiene un perro?

Tal vez el más conocido de los cínicos sea Diógenes de Sínope (actual Turquía), discípulo de Antístenes, dado que las anécdotas antológicas que protagoniza le han conferido un status de leyenda. Fue desterrado de su tierra natal, aparentemente, por falsificar moneda. Años más tarde, al recordar este episodio, diría “ellos me condenan a irme y yo los condeno a quedarse”. También son memorables sus batallas dialécticas con sabios y poderosos, narradas por Diógenes Laercio en “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”. La más famosa quizás sea aquella según la cual Alejandro Magno se le acercó al verlo dormir bajo el sol, diciéndole “pídeme lo que quieras”: Diógenes le pidió, en efecto, que se corra porque le estaba tapando el sol.

Diógenes y Alejandro

(Alejandro y Diógenes de Sínope)

Era mordaz. Cuando Platón definió al hombre como animal bípedo sin plumas, el cínico agarró un gallo, lo desplumó y lo soltó en la escuela de aquel, diciendo “éste es el hombre de Platón”. Hubo que ajustar la definición: con uñas anchas. También se cuenta que estando Diógenes comiendo lentejas, el filósofo Aristipo (que era cercano al rey) le dijo que si aprendiera a ser sumiso al rey no tendría que comer lentejas; a lo cual respondió: “Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”. Sin embargo, no todas las anécdotas favorecen a Diógenes. Se cuenta que una vez, pisando las alfombras de Platón en presencia de Dionisio (rey de Siracusa), exclamó: “piso las lujosas alfombras de Platón”, y éste le respondió “¡Cuán lujoso te manifiestas, oh Diógenes, queriendo no parecer lujoso!”. Todo parece indicar que Platón tenía razón, Diógenes gozaba y se lucía molestando e insultando a los poderosos.

Como bien dice Marcel Schwob en “Vidas imaginarias” (1896): “Diógenes mordía como los perros, pero Crates vivía como los perros”.

Crates de Tebas era dueño de una gran fortuna heredada de su padre, pero al ver en una tragedia a Télefo, con sus pocas ropas miserables, anunció que distribuiría su patrimonio entre los ciudadanos y pasearía por el mundo vestido como Télefo. Cuando llegó a Atenas, se lo veía errante entre las calles, practicando lo que aconsejaba Diógenes, su maestro. Revolvía la basura y guardaba en su bolsa cortezas de pan, aceitunas podridas y espinas de pescado; decía que su bolsa tenía todo lo que necesitaba, era su única patria.

A diferencia de su mentor, Crates no intervenía en asuntos públicos y no tenía ningún interés en insultar o ridiculizar a los poderosos. Era respetado en Atenas. Le daba lo mismo si hablaba con el rey, los esclavos o la muchedumbre. Se cuenta que cuando Alejandro Magno fue a verlo, este no le prestó mayor atención. Fue más sabio que su maestro, dominando el arte de la indiferencia.

Tuvo por discípulo a un joven rico, de nombre Metrocles, cuya hermana se enamoró perdidamente de Crates. Se llamaba Hiparquía, era dueña de una belleza descomunal y nada le importó la tremenda pobreza y suciedad en la que vivía Crates. Cuando sus padres trataron de retenerla, ella amenazó con quitarse la vida; cuando el cínico le advirtió que vivirían como perros, nada objetó. De modo que terminó viviendo con Crates y, según se cuenta, siendo buena con todos: cuidaba a los enfermos y no tenía problemas en lamer las heridas de sus compañeros de jauría. Algunas versiones indican que llegaron a tener un hijo, Pasicles, pero lo cierto es que la historia le perdió el rastro a esta encantadora cínica.

Crates e Hiparqu�a

(Crates e Hiparquía)

Las muertes de Crates y de Diógenes están llenas de conjeturas. Quiso el destino ser poco generoso con el amable Crates: parece que contrajo terribles enfermedades y perdió toda voluntad, para finalmente dejarse consumir por el hambre a la edad de 80 años. Sobre Diógenes algunos dicen que falleció el mismo día que Alejandro Magno, por causas no del todo claras: hay quienes sostienen que dejó de respirar voluntariamente. Su tumba fue honrada con estatuas de bronce, y una inscripción:

“Caducan aun los bronces con el tiempo;
mas no podrán, Diógenes, tu gloria
sepultar las edades, pues tú solo
supiste demostrar a los mortales
facilidad de vida,
y a la inmortalidad ancho camino”.

Tres increíbles formas de empezar un texto

In anarcos, filosofía, frases, marx on Febrero 8, 2008 at 4:43 pm
“En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que inteligentes animales inventaron el conocimiento. Fue ése el más orgulloso y mentiroso minuto de la ‘Historia Universal’, pero sólo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló, y los inteligentes animales hubieron de morir.
Alguien pudo inventar una fábula así, y sin embargo no habría ilustrado de modo suficiente la situación tan lamentable, tan sombría y fugaz, sin fines y contingente que presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió; si desaparece, nada pasará. Pues no hay para ese intelecto otra misión fuera de la vida humana. Es sólo humano, y sólo su dueño y productor lo toma de modo tan patético como si los goznes del mundo giraran sobre él. Pero si pudiéramos entendernos con el mosquito advertiríamos que también flota por el aire poseído por ese pathos y que se siente en él el centro alado del Universo.”

SOBRE VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL
Friedrich Nietzsche


“Según anuncian los ideólogos alemanes, Alemania ha pasado en estos últimos años por una revolución sin igual. El proceso de descomposición del sistema hegeliano, que comenzó con Strauss, se ha desarrollado hasta convertirse en una fermentación universal, que ha arrastrado consigo a todas las «potencias del pasado». En medio del caos general, han surgido poderosos reinos, para derrumbarse de nuevo en seguida, han brillado momentáneamente héroes, sepultados nuevamente en las tinieblas por otros rivales más audaces y más poderosos. Fue ésta una revolución junto a la cual la francesa es un juego de chicos, una lucha ecuménica al lado de la cual palidecen y resultan ridículas las luchas de los diádocos. Los principios se desplazaban, los héroes del pensamiento se derribaban los unos a los otros con inaudita celeridad, y en los tres años que transcurrieron de 1842 a 1845 se removió el suelo de Alemania más que antes en tres siglos.Y todo esto ocurrió, según dicen, en los dominios del pensamiento puro.”

FEUERBACH. OPOSICIÓN ENTRE LAS CONCEPCIONES MATERIALISTA E IDEALISTA (I CAPITULO DE “LA IDEOLOGÍA ALEMANA”)
C. Marx y F. Engels

 

“¿Quiénes tienen razón, los idealistas o los materialistas? Una vez planteada así la cuestión, vacilar se hace imposible. Sin duda alguna los idealistas se engañan y/o los materialistas tienen razón. Sí, los hechos están antes que las ideas; el ideal, como dijo Proudhon, no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica.”
DIOS Y EL ESTADO
Mijail Bakunin