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Potel, el proceso

In beautiful losers, cuestiones de estado, documentos de cultura, filosofía, iniciativas, links, revistas on Octubre 30, 2009 at 10:24 pm

[Horacio Potel es docente de filosofía en la Universidad Nacional de Lanús. Es el autor de los sitios en español más visitados dedicados a la obra de Nietzsche, Derrida y Heidegger. Y está procesado.]

El título es inequívoco: la situación que se narrará es notablemente kafkiana. Horacio Potel ejerce la docencia en la UNLa. Ha obtenido cierta celebridad en algunos círculos por ser el responsable de tres sitios de Internet de significativa importancia para estudiantes y/o amantes de la filosofía: nietzscheana.com.ar, heideggeriana.com.ar y jacquederrida.com.ar. Por estas verdaderas bibliotecas virtuales –sin fines de lucro–, Potel se encuentra procesado y embargado en $40.000.

Todo comenzó cuando la editorial francesa Minuit, propietaria de una parte de los derechos sobre la obra de Jacques Derrida, elevó un reclamo y logró que la embajada de Francia en Argentina y la Cámara Argentina del Libro (CAL) inicien una causa criminal contra Potel por infringir la ley de propiedad intelectual (11.723).

Actualmente, los sitios consagrados a Heidegger y Derrida han sido dados de baja por orden judicial. Todo ese material que Potel fue recolectando, traduciendo y corrigiendo, que por otros medios resultaba inaccesible –sea por precios o por mera disponibilidad– para los estudiantes, ya no existe (la web sobre Nietzsche sigue funcionando porque la mayor parte de su obra se encuentra en dominio público).

No obstante, el escenario trasciende la situación del propio Potel. Lo que está en juego es una determinada concepción sobre los bienes culturales. Muestra de ello es la posición que ha adoptado Carlos de Santos, titular de la CAL (entidad que reúne y representa a las empresas editoriales): “la idea de que la cultura es gratis resulta muy peligrosa y dañina para las futuras producciones culturales. Si se quiere que la cultura sea gratis, el Estado o la comunidad, alguien, debería pagar el trabajo de ofrecer esos contenidos culturales. Mientras tanto, es un delito” (declaraciones en Revista Ñ, 31/09/09). Para demostrar que no se trata de mera retórica, la CAL ha logrado condenar a docentes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA por hacer fotocopiar material bibliográfico.

¿Cómo es posible esta arremetida por parte de los fundamentalistas de la propiedad intelectual? Gracias a la ley 11.723. Potel señala en su blog (filosofiaencastellano.blogspot.com, 07/08/09) que la ley data “del año 1933, no contempla medidas de privilegios o excepciones para las bibliotecas, éstas están impedidas de copiar su propio material, aún si es para fines de preservación. Si hay que creerles a los carteles que suelen adornar los libros, el préstamo mismo estaría prohibido y no sería de extrañar, si esta embestida de las corporaciones que se creen dueñas de la cultura no para, o mejor dicho no hacemos algo para que pare, que las mismas bibliotecas se vean obligadas a pagar derechos de autor o se vean obligadas a cerrar”.

Lo cual no está muy lejos de suceder, dado el convenio que la UBA firmó con el CADRA (Centro de Administración de Derechos Reprográficos), por el cual, destina una parte nada despreciable de su presupuesto a las editoriales en concepto de fotocopias. La identidad de intereses entre el CADRA y la CAL queda manifiesta en un convenio de colaboración en el que ambas entidades “se comprometen a iniciar procedimientos ante los tribunales de justicia en lo civil y en lo penal para luchar contra la reprografía ilegal (…). Estas acciones deberán ser destinadas a centros educativos, bibliotecas, centros de copiado u otros usuarios que realicen reproducción ilegal”.

Todo este asunto debe conducir a una necesaria constatación: la absoluta inadecuación de la obsoleta ley 11.723. Una ley que no sólo mercantiliza el conocimiento, sino que además castiga a individuos e instituciones que lo difunden sin fines de lucro y libremente. Una aplicación rigurosa de dicha ley se inclina más a aumentar la población carcelaria que a difundir el conocimiento.

Por lo cual, se entenderá, Potel es solamente el blanco momentáneo de los fundamentalistas de la propiedad intelectual y cualquier condena sobre su persona versará necesariamente sobre la propiedad del patrimonio intelectual universal. La Justicia tiene en sus manos la responsabilidad de responder a una pregunta que no puede ser planteada en otros términos: ¿de quién es la cultura?

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Para colaborar con la causa de Potel:

http://www.nietzscheana.com.ar/ayuda_economica.htm

Y si quieren estar al tanto de su situación y/o difundir su caso, Potel está en Facebook:

http://www.facebook.com/horacio.potel

La cuestión que realmente importa

In cuestiones de estado, iniciativas, medios, revistas on Septiembre 16, 2009 at 10:41 pm

[Reflexiones en torno al debate o no de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.]

Un fantasma recorre Latinoamérica: el fantasma del chavismo. Su espectro es invocado por la mayoría de los representantes más mediáticos de la oposición cada vez que el actual gobierno toma alguna decisión “antipática”. El objetivo: demonizar una medida sin argumentar, impedir todo debate. No es la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, es la “ley K”, “ley de control de medios” o la “ley mordaza”. Que la Ley de Radiodifusión (Ley 22.285) lleve la firma de Videla, en cambio, no los inquieta. ¿Cómo es que esa sombra en la noche de la historia argentina reciente no los llama al pudor antes de defender la ley vigente?

Más allá de lo dicho, hay que evitar caer en la trampa de las polarizaciones. A diferencia de lo que sostiene el oficialismo, el hecho de que la Ley de Radiodifusión sea de la dictadura no puede ser un argumento suficiente. Sobre todo porque la democracia ha dado muestras de que la situación mediática puede ser empeorada. Y no por eso hay que concluir que la democracia es mala, ¿verdad? La ley vigente nació mala –porque, entre otras cosas, está basada en una concepción mercantilista: sólo pueden acceder a licencias los privados que puedan demostrar respaldo patrimonial– y fue modificada por los distintos gobiernos democráticos para favorecer la concentración de medios. De hecho, Néstor Kirchner firmó el decreto 527/05 en mayo del 2005, por el que se prorrogó por 10 años la explotación de todas las licencias de radio y TV. En lugar de mezclar y dar de nuevo, el por entonces presidente prefirió darle unas fichas más a quienes tenían –y siguen teniendo– los ases.

Lo cierto es que las vueltas de la vida política nacional hacen que hoy mismo ese (ex) presidente y su esposa decidan darle impulso al reclamo por una nueva ley de medios. Reclamo que no podría ser más legítimo y que, por pobreza de lecturas en algunos casos y mala intención deliberada en otros, es reducido a fórmulas falaces a izquierdas y derechas. No se puede recortar una bandera de lucha histórica de la sociedad civil a la proposición tramposa de “venganza K”. Organizaciones sociales, sindicales, universitarias, de derechos humanos, de radiodifusión comunitaria; todas ellas agrupadas en la Coalición por una Radiodifusión Democrática, elaboraron un documento en el que se señalan los famosos “21 puntos” que forman el núcleo del proyecto de ley. Y otras tantas organizaciones han tenido la chance de aportar y discutir modificaciones.

Se equivocan los escépticos en sus predicciones cuando sostienen que nada cambiará, o cambiará para beneficiar a un grupo de empresarios en detrimento de otro. Porque puede que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no produzca una transformación radical ni mucho menos el desplazamiento de las placas tectónicas, pero sí cambiará los límites de lo que puede decirse en público. No sería poca cosa que se introduzcan en el discurso público temas de los que no se habla. Se equivocan, sobre todo, porque no ven que la verdadera batalla empezaría después de la aprobación de la ley. Sólo entonces la aprobación de la misma tendría importancia efectiva.

La vida política está siempre ante los límites de su propia realidad. Por eso, cuando los distintos sectores de la oposición responsabilizan al Gobierno por la falta de diálogo, no sólo se sacan la mochila de encima, sino que –paradójicamente– le atribuyen una capacidad transformadora que éste no posee. Porque a las torpezas del gobierno de Cristina Fernández habría que sumarle la predisposición a erosionar cualquier debate por parte de los actores políticos de oposición.

Alcanza con hacer una repasada rápida y más o menos al azar por los diarios para rastrear los posicionamientos de cuando, en marzo de este año, Fernández lanzó el borrador del anteproyecto. Macri, como el pez, por la boca muere: “No le creo al Gobierno cuando convoca a debatir. Y en medio de una campaña electoral no me parece el momento para debatir algo tan importante” (Clarín, 21/03/09). Para el PO, por su parte, el problema es cualitativamente distinto pero la resolución es la misma: “debemos entender que se trata del Estado burgués, que por todos los medios se esfuerza por someter ideológica y políticamente a los trabajadores” (Prensa Obrera, 26/3/09). El Estado terrorista y genocida también era un Estado burgués, pero sería por lo menos irresponsable no reparar en que la democracia ofrece un campo de acción tácticamente mucho más favorable. Y que la Ley en cuestión brinda más armas para dar la pelea.

Hacia el final de Homenaje a Cataluña, y en referencia a otros asuntos, George Orwell reflexiona: “En tales condiciones resulta imposible conversar; falta la más mínima base de acuerdo necesaria. (…) Como si en un campeonato de ajedrez, uno de los competidores comenzara de pronto a gritar que su contrincante es culpable de un incendio o de bigamia. La cuestión que realmente importa no se aborda nunca”.

Para consolidar una experiencia de lucha que lleva años, sería oportuno aprovechar el momento histórico y discutir la ley de medios. Lo cual no implica perder de vista que, del otro lado del tablero, no está solamente el Gobierno sino también la oposición. Y, como siempre, mueven las blancas.

La brújula de Campanella

In cine, cuestiones de estado, medios, revistas on Agosto 24, 2009 at 4:46 pm

Sobre “El secreto de sus ojos”, de Juan José Campanella.

El cine y la democracia política tienen una historia de encuentros y desencuentros que cubre todo el siglo XX y se prolonga hasta nuestros días. La cinematografía, como todos los medios masivos, se constituyó como un escenario privilegiado para que las sociedades contemporáneas desarrollaran una parte esencial de su cultura política.

Gustavo Aprea,“Cine y políticas en Argentina. Continuidades y discontinuidades en 25 años de democracia” (UNGS-Biblioteca Nacional).

Antes que nada, antes que cualquier cosa, hay que decir que la película está bárbara. Es entretenida, atrapante y tiene escenas que no podrían estar mejor logradas. Por momentos es para carcajadas y por momentos es sórdida; incluso tal vez haga salir alguna lágrima. Las actuaciones están muy bien. Es muy buena la de Ricardo Darín, pero sobre todo la de Soledad Villamil. Guillermo Francella sorprende con un personaje hecho a su medida y Pablo Rago la rompe. Los críticos del pochoclo harían bien en ponerle cuatro o cinco estrellas. Nosotros podemos tomarnos el atrevimiento de mirar con un poco más de detenimiento.

Benjamín Espósito (Darín) trabaja en un Juzgado Penal de Tribunales y está inconfesablemente enamorado de la nueva secretaria de su jefe: Irene Menéndez Hastings (Villamil), una joven abogada con un admirable CV pero sobre todas las cosas, con un apellido que le augura –y asegura– una exitosa carrera dentro de la Justicia argentina. Un día como cualquier otro del año 1974, Espósito tiene que investigar un caso de violación seguida de muerte. Al ver las fotos de la víctima y al conversar con el marido de la víctima (Ricardo Morales, interpretado por Rago), Espósito se siente interpelado personalmente y se jura a sí mismo encontrar al asesino. Lo encuentra y logran que confiese, pero luego de un año el tipo está suelto. Crimen sin castigo.

El personaje de Pablo Rago despierta la empatía de Benjamín Espósito primero y la de los espectadores después. Pero con algunos giros gratamente inesperados en la trama, los límites entre víctimas y victimarios se irán haciendo cada vez más borrosos. La empatía es la aguja de una brújula cuyo polo es una víctima circunstancial, y en El secreto de sus ojos el espectador deambulará en orientaciones completamente diferentes.

Veinticinco años después, Espósito ya se encuentra retirado y se dispone a escribir una novela sobre un hecho que lo obligará a hacer una visita a su antiguo despacho: el asesinato de la esposa de Morales. En Tribunales se reencuentra con Menéndez Hastings, que ahora es Fiscal, y con las dificultades que implica reabrir episodios tan traumáticos. Ella le dice: “mi vida entera fue mirar para adelante, ‘atrás’ no es mi jurisdicción. Me declaro incompetente”. ¿Qué pasó con ella en esos veinticinco años? Mucho más no se sabe, pero se pueden hacer conjeturas. Ella, que era conciente de que por su apellido fue intocable en los años en que el Brujo pisaba fuerte, ahora estaba ocupando el lugar de su jefe.

Espósito siente que su vida se detuvo junto a la de Morales. Va a visitarlo por una pregunta que lo obsesiona: ¿qué habrá pasado con el asesino Isidoro Gómez? La charla despierta nuevos interrogantes y, guiado por su instinto, Espósito hará un descubrimiento tremendamente macabro. La brújula señalará un nuevo polo.

“Los ojos…hablan”, piensa en voz alta Espósito. Pero, ¿cuáles? ¿Los suyos, que no son otros que los particulares ojos de Darín? ¿Los de ese chico perturbado que en todas las fotos aparece obsesionado con la belleza de la chica que luego sería su víctima? ¿Los de Ricardo Morales, que no descansa hasta encontrar al tipo que le cagó la vida para siempre? ¿Los ojos gigantes de Villamil que no quiere mirar atrás?

Nadie puede pretender que todas las historias cierren como círculos perfectos. Porque eso no sería cine y porque, de hecho, tampoco es así la vida. Pero sí es interesante observar qué círculos elije cerrar Campanella y qué círculos no. Porque cuando se abren las venas de un pasado tan pesado como el de la Argentina, es imposible contener la sangre. La inclinación hacia el mundo de los afectos es una clara marca de identidad del cine de Campanella y El secreto de sus ojos no está exceptuada. Quedarán, no obstante, algunos interrogantes que dicen mucho sobre un pasado que –según parece– todavía nos cuesta mucho mirar en la pantalla grande.

Mauricio off the record

In cuestiones de estado, documentos de cultura, videoteca on Junio 29, 2009 at 12:57 am

No suelo postear cosas demasiado cocidas porque tengo cierta vocación de chef (?), pero en este caso tengo que hacer una excepción: comparto con vosotros un video que me llegó por mail en el día de hoy. Sin más preámbulos, le paso el micrófono a Mauricio.

El Jefe de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, cuenta algunas irregularidades de la campaña de su compañero de partido, Francisco de Narváez, y de paso también se burla de las críticas de Pino Solanas sobre los prostíbulos que aún funcionan en la ciudad con total complicidad de la policía y la ciudad.

A lo que hace referencia al principio es al límite autoorizado para el gasto de campaña, fijado en $1,50 por cada elector del distrito. En el caso de De Narváez, el límite para la provincia de Buenos Aires para las elecciones legislativas de 2009 es de $15.525.587, que fueron ampliamente excedidos por el candidato del PRO.

Macri 2011

Macri 2011

Postales de la manifestación

In cine, cuestiones de estado, medios, revistas on Mayo 21, 2009 at 1:31 am

[Las cámaras y el ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Una aproximación hacia el modo en que los noticieros cubren las jornadas de protesta, según el origen social de quienes las protagonizan.]

 

La protesta callejera es el ejercicio de un derecho mediante el cual determinados sectores sociales cuestionan un estado de las cosas. Por un lado, de manera directa y explícita, se dirige a las instituciones. El reclamo se hace a las instituciones o, en casos más radicales, contra las mismas. Pero, por otro lado y de manera implícita, la movilización viene a cuestionar el pliegue de la política sobre sí misma. Pone en crisis el monopolio que ejerce la clase política y el periodismo con respecto a los asuntos públicos; desafía la idea de que es el experto quien debe encargarse de solucionar los conflictos.

Se podría establecer, a modo de hipótesis, algún tipo de relación causal entre la presencia de técnicos y profesionales opinando sobre este tipo de asuntos con el nivel de participación política masiva y popular. Pero lo que aquí interesa puede señalarse con algunos interrogantes: ¿bajo qué modalidades es representada la movilización en los medios masivos de comunicación?, ¿qué se dice sobre la protesta piquetera?, y –finalmente– ¿cuál es su vínculo con el derecho a la libertad de expresión?

En “La crisis causó dos nuevas muertes” (el imperdible documental de Damián Finvard y Patricio Escobar sobre el papel de los medios en la masacre de Avellaneda) se puede ver, casi al pasar, material de noticieros entre los cuales se muestra a un Luis Majul serio y preocupado, hablando directamente a la cámara: “¿Querés que te diga la verdad? Yo creo que algunos piqueteros reclaman bien y con justicia, y otros son violentos. No me gusta que lleven a las mujeres embarazadas, no me gusta. Y no me gusta que lleven a los niños a los piquetes”. Todo esto ante la atenta mirada de Luis D’Elía, que estaba como invitado en el estudio y no había acompañado la protesta por privilegiar el diálogo con el gobierno de Duhalde. D’Elía sostuvo que los manifestantes habían pactado una “represión de baja intensidad” con el Gobierno porque “necesitaban muertos” para convertirlos en mártires. El que no se moviliza, va a la tele. Es para pensarlo.

Volviendo a lo anterior, ¿qué se puede hacer con eso que tanto le preocupa a Majul? ¡Pobre Majul! Le faltó decir que las mujeres deben quedarse cocinando y lavando los platos. Esa escena encarna la figura del hombre común indignado que tanto se promueve desde los medios. Según esta postura, un corte de puente no es lugar para mujeres embarazadas y niños. Sin embargo, ¿se preguntan, acaso, si la pobreza, la indigencia y la más cruda exclusión social son lugares para mujeres embarazadas y niños?

Hay momentos históricos en los que aquellos que no tienen acceso a los medios se ven en la necesidad de adoptar medidas drásticas para ejercer el derecho a la libertad de expresión. En este marco, el piquete es el método que les permite hacerse visibles. Se ofrecen a la vista para mostrarle a la sociedad que hay pobreza y marginación y que, por lo tanto, tienen reclamos justos y urgentes.

No obstante, noticieros y diarios construyen campos semánticos de signo totalmente negativo a la hora de cubrir los piquetes: desde el caos en el tránsito hasta la patética figura del ciudadano rehén de los manifestantes. La criminalización parece ser el correlato de los sectores con mayor nivel de vulnerabilidad social.

Todo se vuelve mucho más significativo si se compara la cobertura de este tipo de protestas con los cortes de ruta llevados a cabo por los ruralistas. De entrada, no se habla de “piquetes” porque éstos tienen una carga negativa. Pero hay más: en los ruralistas no hay una necesidad genuina de interrumpir el tránsito porque, sencillamente, tuvieron las cámaras a disposición a lo largo de todo el conflicto. Tenían (y tienen) garantizado el derecho a la libertad de expresión.

Por lo tanto, la criminalización de la protesta popular puede ser leída como la intención de los medios de apropiarse del derecho a determinar cuáles serán los asuntos dignos de un trato público. Seleccionando las protestas que van a llegar a las pantallas, se delimitan los asuntos sobre los cuales deben estar al tanto los espectadores.

Todo garantizado por “la objetividad de la cámara”.

Doña Rosa y la soledad

In cuestiones de estado, medios, revistas on Abril 22, 2009 at 10:58 pm

[La estructura de propiedad de medios consolidada a lo largo de los ’90 favoreció concepciones sobre el rol del Estado en el nuevo esquema neoliberal. Un “periodista estrella” de esta época asumió la tarea de masificar los discursos del poder.]

“Yo necesito a Doña Rosa, porque necesito un interlocutor más allá de la cámara o del micrófono (…). Le tengo miedo a la soledad. Doña Rosa es una persona que se me hizo carne. Si pensaba en ella podía trabajar para ella”.

- B.N. (05/10/1998)

Al morir Bernardo Neustadt, en junio del año pasado, pocos se preguntaron por el destino que le deparaba a su espectadora más fiel: Doña Rosa. Esta mujer simple y de clase media, preocupada por el mal funcionamiento de los servicios estatales, e indignada por los escándalos de corrupción de la clase política, se convertiría en su interlocutora privilegiada.

Neustadt la había creado a imagen y semejanza del sujeto económico deseable, para –directamente desde el núcleo del poder– llevar el discurso económico del neoliberalismo a la mesa de las masas televisivas que se congregaban a ver Tiempo Nuevo.

Desde fines de los ‘80 y hasta 1998, ese programa (que inmediatamente recuerda al exquisito bandoneón de Astor Piazzolla) fue el que le permitió desempeñar su papel profesional más significativo. Al ser consultado en una entrevista, aseguró: “pude hacer campañas para renovar el repertorio argentino económico mental, explicarle a la gente que podíamos tener un país abierto, que en los teléfonos no estaba la patria ni la bandera ni la soberanía. Que se podía comprar un auto financiado sin necesidad de pagarlo antes y recibirlo después. (…) Tuve muchos problemas, recibí algunas agresiones, pero la idea germinó y hoy tenemos un país abierto” (“Yo fui coherente, la realidad no fue coherente”, Página/12, 05/10/1998).

El papel que jugó Neustadt está íntimamente vinculado con lo que Gabriel Vommaro describe como el “ascenso de los periodistas como categoría mediadora -de ‘la sociedad’ y hacia ‘la política’” (“Mejor que decir es mostrar. Medios y política en la democracia argentina”, editado por la UNGS y la Biblioteca Nacional). Este ascenso, a su vez, está relacionado con una serie de transformaciones en la estructura de propiedad de los medios que tiene lugar en el denominado período de transición democrática (salida de la dictadura y fines de los ‘80).

Vommaro sostiene que “la concentración de la propiedad de los medios fortalece una mirada moral sobre ‘la política’ porque evita hablar, al mismo tiempo, de las prácticas ilegales en otros ámbitos, como el de la gran empresa: los auspiciantes tienen un poder de veto que no tienen los políticos”.

Por lo cual, hoy Doña Rosa no tiene a nadie que la interpele desde los medios para decirle que la empresa que le brinda su servicio telefónico es ineficiente, o que en los trenes, privatizados, se viaja en pésimas condiciones y probablemente dejarían de funcionar si no fuera por los subsidios del Estado. Bernardo ya no está, y –como si fuera capaz de tal cosa– no reconocerá las consecuencias nefastas de la euforia privatizadora que tanto alentó y ayudó a digerir.

La censura política de otros años ha sido reemplazada por la mucho más anónima influencia de los agentes económicos y su capacidad de lobby. Según la lógica imperante de los medios, sería suicida investigar y denunciar hechos de corrupción en los que participen los principales gerentes de las empresas que pagan publicidades.

Por eso, ante esta situación, resulta imprescindible reformular la estructura de propiedad de medios. Medidas tendientes a limitar la cantidad de licencias en manos de privados, y a garantizar que accedan a ellas actores de la sociedad civil, harían que el control de la información deje de ser prerrogativa exclusiva de los grandes grupos económicos; y se descuenta lo que se ganaría en transparencia.

Doña Rosa no lo sabe, pero en el debate sobre la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual puede estar la solución a muchos de los problemas en los que se metió por seguir los consejos de Bernardo. Mientras espera que Telefónica le arregle el teléfono, podría ir siguiendo el debate…aunque tal vez no encuentre nada al respecto si acostumbra a leer Clarín…

House y Pfizer: el método es uno solo

In biopolítica, cuestiones de estado, documentos de cultura, el tio Sam, medios on Abril 7, 2009 at 4:22 pm

El talentoso Galliano, en una de las entregas de su historieta “Lenin y vos”, compara la filosofía pragmática norteamericana con el Dr. House y su ejercicio de la medicina tan reñido con la ética.

En una de las viñetas, House dice:  ”la gente siempre miente, por eso para mí no merece consideración, es sólo un obstáculo en el problema que yo quiero resolver: su salud”. A lo cual, su entrevistador -nada más y nada menos que el viejo Illich-, responde: “Ajá, igual que Bush”.

Todo esto viene a cuento de la noticia de que la farmacéutica más poderosa del mundo, Pfizer, experimentó sin autorización nuevas drogas en niños nigerianos. Este tipo de prácticas no son nada nuevas, pero pocas veces llegan a los medios ya que suelen quedar impunes por los poderosos intereses que las respaldan.

La noticia, aparecida en Página/12 en el día de hoy, es la siguiente:

 

El laboratorio que perdió el juicio

La multinacional Pfizer firmó un acuerdo para resarcir a las familias de los niños que fallecieron o sufrieron disfunciones, en Nigeria, tras haberlos sometido al experimento de una droga contra la meningitis, sin autorización.

Por Daniel Howden *

Lo más excitante que había pasado en el estudio de abogados de Richard Altschuler, en West Haven, Connecticut, era algún caso de divorcio, hasta que sonó el teléfono hace nueve años. Del otro lado de la línea, a un mundo de distancia desde el calor de Nigeria, estaba Eitgwe Uwo, un joven abogado con “una increíble historia sobre Pfizer”, el laboratorio medicinal. El fiscal de Lagos iba a iniciar una demanda sin precedentes contra la empresa farmacéutica más grande del mundo, enfrentando a los padres africanos con el gigante corporativo estadounidense. Y necesitaba ayuda.

Eitgwe había elegido a Altschuler porque, en 1979, el abogado de Connecticut había defendido exitosamente a un amigo de Nigeria. La insólita pareja estaba por embarcarse en un viaje maratónico hacia el mundo de “grandes laboratorios farmacológicos”. Nueve años han pasado y sus esfuerzos finalmente se han visto recompensados con un acuerdo de 75 millones de dólares, cuyos términos probablemente sean dados a conocer esta semana. Si suena como el guión de un éxito de Hollywood es porque esta fue la historia que inspiró a John Le Carré a escribir El jardinero fiel, según Altschuler. Y al cineasta brasileño Fernando Meirelles a filmar la película del mismo nombre, que recibió varios Oscar.

En la vida real ocurrió en Nigeria, no en Kenia, donde el libro sitúa la historia. En 1996, la empresa Pfizer necesitaba hacer pruebas con humanos de lo que esperaba que fuera un éxito farmacéutico, un antibiótico de amplio espectro que podía tomarse en formas de tabletas. La empresa con sede en Estados Unidos envió un equipo de sus médicos a una ciudad-villa miseria Kano, en Nigeria, en medio de una pavorosa epidemia de meningitis, en lo que llamaron una “misión humanitaria”. Sin embargo, los demandantes afirman que fue una prueba sin permiso médico en niños sumamente enfermos. Un equipo de médicos de Pfizer llegó al campo nigeriano justo cuando se había desatado la epidemia que mató a casi 11.000 personas. Se establecieron a metros de un puesto médico dirigido por el grupo de asistencia de Médicos Sin Fronteras, que estaba brindando tratamientos ya probados para aliviar la epidemia. De la multitud que se había reunido en el Hospital de Enfermedades Infecciosas de Kano, se eligieron 200 niños enfermos. A la mitad les dieron dosis de la droga experimental de Pfizer llamada Trovan y los otros fueron tratados con un antibiótico probado de una empresa rival.

Once de los niños murieron y muchos más, se presume, sufrieron posteriores efectos secundarios serios, que iban desde disfunciones de órganos hasta daño cerebral. Pero dada la virulencia de la meningitis, el cólera y el sarampión, el equipo de Pfizer hizo sus valijas y después de dos semanas se fue.

Ese probablemente hubiera sido el final de la historia si no fuera por un empleado de Pfizer, Juan Walterspiel. Unos 18 meses después del ensayo médico, escribió una carta al entonces jefe ejecutivo de la empresa, William Steere, diciendo que el ensayo había “violado las reglas éticas”. Walterspiel fue despedido un día después por motivos “no relacionados” con la carta, insiste Pfizer.

La empresa afirma que sólo cinco niños murieron después de tomar Trovan y seis murieron después de recibir inyecciones de la droga certificada Rocephin. El gigante farmacéutico dice que fue la meningitis lo que dañó a los niños y no el ensayo con la droga. Pero ¿sabían los padres que estaban ofreciendo a sus hijos para un ensayo experimental médico? “No”, dice el padre nigeriano Malam Musa Zango. Afirma que su hijo Sumaila, que entonces tenía 12 años, quedó sordo y mudo después de tomar parte en el ensayo. Pero Pfizer niega esto y dice que habían recibido el consentimiento del Estado nigeriano y de las familias de aquellos tratados. Presentó una carta de permiso de un comité de ética de Kano. La carta resultó haber estado antedatada y el comité había sido establecido un año después del ensayo médico original.

Trovan nunca se convirtió en el éxito que Pfizer había esperado y ya no se produce más. La Unión Europea prohibió la droga y fue finalmente retirada de la venta en Estados Unidos. Parece que Pfizer finalmente puso fin a la pesadilla con el acuerdo del viernes pasado. Pero la batalla de Trovan puede no haber terminado.

A fines de enero de 2009, una corte de apelaciones de Nueva York dictaminó que el caso de Etigwe y Altschuler podría ser revisto en Estados Unidos. El fiscal de Connecticut dice que puede salir. “Nuestro caso está firmemente planteado en Estados Unidos, de manera que el acuerdo nigeriano no cierra nuestro caso. Y estas son muy buenas noticias. Estoy feliz de haber permanecido como el jardinero fiel y poder ver que esto llega a buen término.”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12

Traducción: Celita Doyhambéhère

De pegamentos y encierros

In biopolítica, cuestiones de estado, medios, música, revistas on Marzo 22, 2009 at 5:56 pm

[En los últimos meses los medios instalaron en la agenda pública la polémica sobre los menores relacionados con el delito. ¿Qué representaciones fueron las predominantes?]

Me importan los pibes que aspiran pegamento
cuando ellos crezcan comerás el pavimento

- Illya Kuryaki & the Valderramas

Hace tan sólo unos años atrás se había impuesto una nueva moda en los principales matutinos del país: publicar artículos que daban cuenta de niños y adolescentes que eran internados o morían a causa de la adicción al pegamento o alguna otra sustancia tóxica. Con una frecuencia espantosa, los diarios informaban que en un determinado punto del territorio argentino un chico se metía la muerte misma hasta el fondo de los pulmones.

¿Habrá muerte más perversa? Ante una pregunta que no tiene respuesta, lo que se puede hacer es analizar cómo los medios construyen los discursos y la manera en que echan mano a las distintas concepciones sobre el lugar social de los menores.

En algún momento y por motivos que son muy difíciles de certificar, esas muertes dejaron de ser noticia. Ya no son un “tema”. Sin embargo, el pegamento y el paco siguen fluyendo por las ciudades y es posible verlos en distintas esquinas o estaciones de trenes, como una sombra que se apodera de los cuerpos de unas víctimas siempre demasiado jóvenes para todo. Una muerte que camina ante los ojos de todos en San Miguel y José C. Paz, pero también en Constitución, en Retiro, en Plaza Libertad donde se cruza con los habitués del Teatro Coliseo, escenario de algunas de las más altas expresiones de la cultura de una ciudad excesivamente cruel. Es un crimen ante las narices de una ciudad que lo ve todo porque no duerme, como no duermen esos pibes con el estómago vacío.

Aquella venganza que anunciaban los Kuryakis en “Abarajame” –gran tema de un disco que no tiene desperdicio: Chaco–, significativamente convertido en un hit a mediados de los ´90, parece haber sido tomada al pie de la letra por algunos de los medios más poderosos del país. Si antes los niños y adolescentes eran representados en tanto objeto de protección social, desde un posicionamiento humanitario; hoy en día son representados en tanto objeto de represión social: son noticia solamente por ser criminales y se los debe tratar como tales. El discurso adoptado puede resumirse en dos palabras: vigilar y castigar.

A partir de una serie de casos tristemente célebres de asesinatos cometidos por menores que tenían por víctimas a personas y familias con capacidad de movilizar recursos, la idea del castigo y la baja en la edad de imputabilidad fue tomando mayor presencia en diarios y noticieros. Encerrar a los pibes es la solución y el nuevo reclamo de moda. Fue el discurso que adoptó el gobernador de la provincia: “Hay que bajar la edad de imputabilidad para delitos graves” (22/10/08).

Al calor de los acontecimientos, el constitucionalista Roberto Gargarella (UBA-UTDT) escribió un artículo en el que comparaba la actitud que el Ejecutivo había adoptado ante dos temas que fueron tapa de diarios durante semanas: los delitos cometidos por menores y el blanqueo de capitales. La conclusión no deja lugar a dudas: “para el poder público, los delitos llevados a cabo por los más débiles entre los más pobres deben ser objeto de las respuestas penales más extremas (privación de la libertad para los menores que cometan ofensas). Mientras tanto, para los crímenes cometidos por los sectores más aventajados se reserva el premio de la impunidad, celebrado -como esta vez- con el aplauso, la emoción y el júbilo de alguna olvidable sesión parlamentaria” (“El Estado tiene dos varas para penar delitos”, Clarín, 23/12/08).

Otros actores que intervinieron en la discusión sobre los pibes chorros y asesinos, quizás con una intención pretendidamente progresista, deslizaron tímidamente la concepción de los menores como objeto de control y disciplinamiento: hay que integrarlos por medio del trabajo…para prevenir la delincuencia.

Con estos naipes sobre el paño, fueron pocas y demasiado débiles las voces que se expresaron sobre los niños y adolescentes en tanto sujetos de derechos. La necesidad de pensar en los menores como personas en desarrollo se hace imperiosa. Un pibe sin escuela, sin techo, sin comida y sin familia es –antes que nada– una persona cuyos derechos han sido avasallados. Un crimen que se comete lentamente, década tras década, los priva de todo eso y mucho más. Y otro crimen, el encierro, es utilizado para reparar esa falta.

La responsabilidad del Ejecutivo está fuera de discusión. Pero también hay que cuestionar la mano del movilero cuando pone el micrófono ante un vecino que pide pena de muerte.

La oscuridad de Congo

In cuestiones de estado, economía, medios, revistas on Noviembre 13, 2008 at 10:41 pm

Por Slavoj Zizek

Existe una vieja anécdota sobre un grupo de antropólogos que penetraron en el corazón de la oscuridad en el centro de Nueva Zelanda en busca de una misteriosa tribu que, según se rumoreaba, era capaz de bailar una escalofriante danza de la muerte con máscaras de madera y barro. Un día, finalmente, encontraron la tribu y, de algún modo, se las ingeniaron para explicarles lo que buscaban antes de irse a dormir. En la mañana siguiente, los miembros de la tribu representaron una danza a la altura de sus expectativas. Los antropólogos regresaron satisfechos a la civilización y escribieron un informe sobre su hallazgo.

Desafortunadamente, otra expedición visitó a la misma tribu un par de años después, hicieron un esfuerzo mucho más serio por comunicarse con ellos y descubrieron la verdad sobre lo sucedido con el primer grupo: los miembros de la tribu entendieron que sus invitados querían ver una terrorífica danza de la muerte y, entonces, para no desilusionarlos sobre su elevado sentido de la hospitalidad, trabajaron toda la noche para fabricar las máscaras y practicar el baile que habían inventado para satisfacer a sus huéspedes. Los antropólogos, que creían echar un vistazo a un ritual exótico y extraño, en realidad estaban atestiguando una apresurada e improvisada puesta en escena de su propio deseo.

¿Acaso no ocurre algo similar hoy en Congo que, una vez más, emerge como el corazón de la oscuridad africano? La nota de tapa de la revista Time del 5 de junio de 2006, titulada “La guerra más sangrienta del mundo” –un detallado documento de cómo cerca de 4 millones de personas murieron en Congo como resultado de la violencia política durante la última década–, no generó ninguna de las habituales protestas humanitarias, sólo algunas cartas de lectores, como si algún tipo de mecanismo hubiera actuado de filtro para evitar que la noticia alcanzara su impacto completo. Para ponerlo en términos cínicos, Time escogió a la víctima incorrecta en esta lucha por hegemonía. Debería de haberse apegado a los sospechosos de siempre: mujeres musulmanas y su calvario, la opresión en el Tíbet… Congo ha emergido hoy como un efectivo “corazón de la oscuridad” conradeano: nadie se atreve a enfrentarlo. La muerte de un niño palestino de West Bank, sin mencionar siquiera la de un israelí o un americano, es mediáticamente miles de veces más importante que la muerte de un anónimo congolés. ¿Por qué esta ignorancia?

Tapa de la revista Time (05/06/2006)

Tapa de la revista Time (05/06/2006)

El 30 de octubre de 2008, la agencia de noticias AP informó que Laurent Nkunda, el general rebelde que sitiaba Goma, la capital del este provincial de Congo, anunció que quería entablar conversaciones directas con el gobierno a partir de sus objeciones a un acuerdo billonario que garantizaba a China el acceso a las vastas riquezas minerales del país a cambio de la construcción de vías de ferrocarril y autopistas. Tan problemático (neocolonial) como este tratado pudiera ser, plantea una amenaza vital para los intereses de los caudillos locales dado que su eventual éxito daría forma a la infraestructura base de la República Democrática de Congo como un Estado unido y funcional.

Ya en 2001, una investigación de Naciones Unidas sobre la explotación ilegal de los recursos naturales de Congo reveló que el conflicto en el país remite, principalmente, al tema de acceso, control y comercialización de cinco recursos minerales claves: coltán, diamantes, cobre, cobalto y oro. Según este trabajo, la explotación de los recursos naturales de Congo por los caudillos locales y ejércitos extranjeros es “sistemático y sistémico”, y los líderes ugandeses y de Rwanda en particular (seguidos de cerca por los de Zimbabwe y Angola) convirtieron a sus soldados en ejércitos de negocios: las fuerzas armadas de Rwanda facturaron cerca de 250 millones de dólares en 18 meses con la venta de coltán, utilizado para fabricar teléfonos celulares y laptops. El informe concluía que la guerra civil permanente y desintegradora de Congo “ha creado una situación de ‘ganar-ganar’ para todos los beligerantes. El único perdedor en esta vasta sociedad de negocios es la sociedad congolesa”.

Por debajo de la fachada de un enfrentamiento étnico, podemos percibir los contornos del capitalismo global. Tras la caída de Mobutu, Congo ya no existe como un Estado operativo y unificado. Especialmente, su porción oriental esta constituida por una multiplicidad de territorios gobernados por caudillos locales controlando, cada uno, su porción territorial con ejércitos que, por regla, incluyen chicos drogados y un vínculo comercial con alguna empresa foránea o corporación que explota la mayor riqueza mineral de la región. Este entendimiento beneficia a ambos socios: la empresa consigue sus derechos de explotación minera sin impuestos y el caudillo obtiene dinero a cambio. La ironía es que muchos de estos minerales son utilizados en productos de alta tecnología como laptops y celulares. En resumen, olvídense de las salvajes costumbres de las poblaciones locales. Sólo remuevan a las compañías de tecnología avanzada de la ecuación y todo el edificio de guerra étnica cimentado por viejas pasiones se desmoronará en pedazos.

Quizá la mayor ironía de todas sea que, entre los más grandes explotadores, se encuentran los tutsi de Rwanda, víctimas de un terrible genocidio hace sólo una década. En 2008, el gobierno de Rwanda presentó numerosos documentos que demostraron la complicidad del presidente Mitterrand (y su administración) en el genocidio de los tutsi: Francia respaldaba el plan para tomar el poder de los hutu, al punto de armar sus unidades de combate, para recuperar influencia en esta parte de Africa a expensas de los tutsi anglófonos. La declaración de rechazo de Francia frente a estas acusaciones como totalmente infundadas fue, por decir poco, por completo infundada. Llevar a Mitterrand al Tribunal de la Haya, aun en forma póstuma, hubiera sido un acto de verdad: lo más lejos que el sistema legal de Occidente llegó en este camino fue el arresto de Pinochet, quien, ya entonces, era un veterano y huidizo político. La acusación a Mitterrand habría cruzado esta fatídica línea y, por primera vez, habría enjuiciado a un líder político occidental que fingió actuar como protector de la libertad, la democracia y los derechos humanos. La lección de un juicio semejante habría sido también la complicidad de los poderes liberales de Occidente en lo que los medios presentan como la explosión del “auténtico” barbarismo del Tercer Mundo.

Definitivamente, hay mucha oscuridad en la densa jungla congolesa. Pero su corazón reside en otro lugar, en las lujosas oficinas ejecutivas de nuestras compañías de alta tecnología.

Fuente: Perfil

Oktober fest

In cuestiones de estado, efemérides, marx on Noviembre 7, 2008 at 12:41 pm

La revolución de Octubre tuvo lugar un 25 de Octubre según el calendario juliano, que se corresponde con el 7 de Noviembre del nuestro, el gregoriano. Hasta en estos detalles secundarios la revolución soviética se nos hace presente sacando de eje nuestras categorías. Nos recuerda, de entrada, que hay calendarios distintos y, por lo tanto, formas distintas de organizar la realidad.

En lo que respecta a esta fecha histórica, también hay distintas formas de recordarla. Desde este humilde espacio queremos recordar la revolución rusa, a 91 años, con un texto “en caliente”. Fue escrito un 29 de Abril de 1917, al calor de la primera revolución y con la seguridad de que lo que está ocurriendo es irreversible. A su vez, el texto puede ser leído como un muestrario de las pasiones y expectativas que desató la gesta bolchevique. Porque, claro, la revolución de Octubre hay que mirarla con los ojos de 1917. El resto, es acomodar la historia a los discursos.

En vivo y en directo, desde 1917, Antonio Gramsci:


Notas sobre la revolución rusa

¿Por qué la Revolución rusa es una revolución proletaria?

Al leer los periódicos, al leer el conjunto de noticias que la censura ha permitido publicar, no se entiende fácilmente. Sabemos que la revolución ha sido hecha por proletarios (obreros y soldados), sabemos que existe un comité de delegados obreros que controla la actuación de los organismos administrativos que ha sido necesario mantener para los asuntos corrientes. Pero ¿basta que una revolución haya sido hecha por proletarios para que se trate de una revolución proletaria? La guerra la hacen también los proletarios, lo que, sin embargo, no la convierte en un hecho proletario. Para que sea así es necesario que intervengan otros factores, factores de carácter espiritual. Es necesario que el hecho revolucionario demuestre ser, además de fenómeno de poder, fenómeno de costumbres, hecho moral. Los periódicos burgueses han insistido sobre el fenómeno de poder; nos han dicho que el poder de la autocracia ha sido sustituido por otro poder, aún no bien definido y que ellos esperan sea el poder burgués. E inmediatamente han establecido el paralelo: Revolución rusa, Revolución francesa, encontrando que los hecho se parecen. Pero lo que se parece es sólo la superficie de los hechos, así como un acto de violencia se asemeja a otro del mismo tipo y una destrucción es semejante a otra.

No obstante, nosotros estamos convencidos de que la Revolución rusa es, además de un hecho, un acto proletario y que debe desembocar naturalmente en el régimen socialista. Las noticias realmente concretas, sustanciales, son escasas para permitir una demostración exhaustiva. Pero existen ciertos elementos que nos permiten llegar a esa conclusión.

La Revolución rusa ha ignorado el jacobinismo. La revolución ha tenido que derribar a la autocracia; no ha tenido que conquistar la mayoría con la violencia. El jacobinismo es fenómeno puramente burgués; caracteriza a la revolución burguesa de Francia. La burguesía, cuando hizo la revolución, no tenía un programa universal; servía intereses particulares, los de su clase, y los servía con la mentalidad cerrada y mezquina de cuantos siguen fines particulares. El hecho violento de las revoluciones burguesas es doblemente violento: destruye el viejo orden, impone el nuevo orden. La burguesía impone su fuerza y sus ideas no sólo a la casta anteriormente dominante, sino también al pueblo al que se dispone a dominar. Es un régimen autoritario que sustituye a otro régimen autoritario.

La Revolución rusa ha destruido al autoritarismo y lo ha sustituido por el sufragio universal, extendiéndolo también a las mujeres. Ha sustituido el autoritarismo por la libertad; la Constitución por la voz libre de la conciencia universal. ¿Por qué los revolucionarios rusos no son jacobinos, es decir, por qué no han sustituido la dictadura de uno solo por la dictadura de una minoria audaz y decidida a todo con tal de hacer triunfar su programa? Porque persiguen un ideal que no puede ser el de unos pocos, porque están seguros de que cuando interroguen al proletariado, la respuesta es indudable, está en la conciencia de todos y se transformará en decisión irrevocable apenas pueda expresarse en un ambiente de libertad espiritual absoluta, sin que el sufragio se vea adulterado por la intervención de la policia, la amenaza de la horca o el exilio. El proletariado industrial está preparado para el cambio incluso culturalmente; el proletariado agrícola, que conoce las formas tradicionales del comunismo comunal, está igualmente preparado para el paso a una nueva forma de sociedad. Los revolucionarios socialistas no pueden ser jacobinos; en Rusia tienen en la actualidad la única tarea de controlar que los organismos burgueses (la Duma, los Zemtsvo) no hagan jacobinismo para deformar la respuesta del sufragio universal y servirse del hecho violento para sus intereses.

Los periódicos burgueses no han dado ninguna importancia a este otro hecho: los revolucionarios rusos han abierto las cárceles no sólo a los presos políticos, sino también a los condenados por delitos comunes. En una de las cárceles, los reclusos comunes, ante el anuncio de que eran libres, contestaron que no se sentían con derecho a aceptar la libertad porque debían expiar sus culpas. En Odesa, se reunieron en el patio de la cárcel y voluntariamente juraron que se volverían honestos y vivirían de su trabajo. Esta noticia es más importante para los fines de la revolución que la de la expulsión del Zar y los grandes duques. El Zar habría sido expulsado incluso por los burgueses, mientras que para éstos los presos comunes habían sido siempre adversarios de su orden, los pérfidos enemigos de su riqueza, de su tranquilidad. Su liberación tiene para nosotros este significado: la revolución ha creado en Rusia una nueva forma de ser. No sólo ha sustituido poder por poder; ha sustituido hábitos por hábitos, ha creado una nueva atmósfera moral, ha instaurado la libertad del espíritu además de la corporal. Los revolucionarios no han temido poner en la calle a hombres marcados por la justicia burguesa con el sello infame de lo juzgado a priori, catalogados por la ciencia burguesa en diversos tipos de la criminalidad y la delincuencia. Sólo en una apasionada atmósfera social, cuando las costumbres y la mentalidad predominante han cambiado, puede suceder algo semejante. La libertad hace libres a los hombres, ensancha el horizonte moral, hace del peor malhechor bajo el régimen autoritario un mártir del deber, un héroe de la honestidad. Dicen en un periódico que en cierta prisión estos malhechores han rechazado la libertad y se han constituido en sus guardianes. ¿Por qué no sucedió esto antes? ¿Por qué las cárceles estaban rodeadas de murallas y las ventanas enrejadas? Quienes fueron a ponerles en libertad debían ser muy distintos de los jueces, de los tribunales y de los guardianes de las cárceles, y los malhechores debieron escuchar palabras muy distintas a las habituales cuando en sus conciencias se produjo tal transformación que se sintieron tan libres como para preferir la segregación a la libertad, como para imponerse voluntariamente una expiación. Debieron sentir que el mundo había cambiado, que también ellos, la escoria de la sociedad, se había transformado en algo, que también ellos, los segregados, tenían voluntad de opción.

Este es el fenómeno más grandioso que la iniciativa del hombre haya producido. El delincuente se ha transformado, en la revolución rusa, en el hombre que Emmanuel Kant, el teórico de la moral absoluta, había anunciado, el hombre que dice: la inmensidad del cielo fuera de mí, el imperativo de mi conciencia dentro de mí. Es la liberación de los espíritus, es la instauración de una nueva conciencia moral lo que nos es revelado por estas pequeñas noticias. Es el advenimiento de un orden nuevo, que coincide con cuanto nuestros maestros nos habían enseñado. Una vez más la luz viene del Oriente e irradia al viejo mundo Occidental, el cual, asombrado, no sabe más que oponerle las banales y tontas bromas de sus plumíferos.

Antonio Gramsci, “Il Grido del Popolo”, 29 de abril de 1917.

Fuente: http://www.marxists.org/espanol/gramsci/abr1917.htm

Bombita contra los burócratas sindicales del espacio

In cuestiones de estado, medios, videoteca on Octubre 3, 2008 at 10:54 pm

Vea a Bombita Rodríguez surcando el espacio tratando de resolver una interna en el movimiento, después de que el General le encarga por separado a tres sectores la misma misión.

 

Sí, Bombita contra los burócratas sindicales del espacio. 

Dedicado a Pulidor de Lentes que hizo un post poniendo en duda la llegada del hombre a la Luna. Ahora sí, la Luna es de Perón. Un pequeño paso del hombre, y un gran paso para este movimiento nacional y popular.

 

Que lindo, que lindo
Que lindo que va a ser
El cosmos Socialista
Sin un solo burgués

Planetas alineados
Gritan y alzan la voz
Y dicen “Fuera Yankis,
Es tiempo de Perón”

ERRRRP

Socialismo, Espacial y Popular
Socialismo, Espacial y Popular
Vengan proletarios
Vengan a bailar

Socialismo, Espacial y Popular
Socialismo, Espacial y Popular
Vengan proletarios
Vengan a bailar

Policías y algo más

In biopolítica, cuestiones de estado, efemérides on Septiembre 17, 2008 at 9:43 pm

“Señor, ¿usted me podría informar qué medidas de seguridad adoptará el Gobierno para proteger a los testigos de los juicios, ahora que sus verdugos están libres..?” 

Lugar: la biblioteca municipal de Mar del Plata. Motivo: charla debate a cargo de este columnista. La pregunta: por parte de una mujer joven, clase media, no con tono irónico sino con la “ingenuidad” de quien supone estar requiriendo una información elemental que hasta ahora no fue brindada por las autoridades. Impacto: un auditorio desconcertado y un periodista -yo- advirtiendo que la barbarie política, moral y jurídica desatada por la obediencia debida tiene alcances que nuestra indignación, en estos momentos iniciales del impacto, no permite mensurar. La respuesta: un obvio “no sé”, acompañado por un no menos obvio “creo que ninguna”. 

Ernesto Sábato afirmó, al recordársele el informe de la CONADEP, que le parece, a veces, que “la tarea fue un poco estúpida, un poco fuera de la realidad”. Haciendo abstracción de por qué sólo le parece “a veces”, visto el nocaut de la realidad (quizás, una lícita manera de escaparle para no sentirse tan estúpido, como todos), “inutilidad” y “estupidez” no son ni las únicas ni las más trascendentes deducciones de la hora. 

Los argentinos que retornaron del averno; los que desenmascararon a sus victimarios en Tribunales; los que asistieron a la Justicia en la exhumación de cadáveres; los que batallaron en diarios y emisoras conquistando espacios para amplificar sus denuncias; los periodistas y organismos que colaboraron con ellos. Los que recibieron para su acción el tácito apoyo de un Gobierno que alzaba la bandera de la no impunidad, sienten mucho más que el haber sido engañados. Están desamparados, a merced de la venganza de quienes dispusieron de sus vidas. 

Si se preguntan qué protección se les otorga podrán contestarse con la tranquilidad de Tróccoli, que nos dio la confianza de estar viviendo en uno de los lugares más seguros del mundo horas antes de quince bombas a la vez. Claro que se refería a la delincuencia común, pero igual sirve: si la policía dispone de licencia para operar “a lo Budge” y el ministerio lo cocomita con un excelente nivel de seguridad, ¿a qué pueden aspirar los testigos del genocidio? 

Frente a la “policía del gatillo fácil” y el beneplácito con que se la juzga en varios sectores “porque a estos negros delincuentes hay que matarlos a todos”, el juez Zaffaroni recomienda a quien opina así cuidarse de no ser el próximo muerto. Como de cuidados se trata, justamente, conviene advertir que desde esta semana se incorporó uno nuevo: a los policías que ejecutan por costumbre hay que agregar los criminales que volvieron a estar sueltos. 

Que viene a ser tener que cuidarse de la misma cosa. 

- Eduardo Aliverti, Página/12, sábado 27 de Junio de 1987. Sí, 1987. 

[EDITO EL POST PARA AGREGAR UN BOLETÍN DE CORREPI QUE PONE EN EVIDENCIA LA NEGLICENCIA CON LA QUE "EL GOBIERNO DE LOS DERECHOS HUMANOS" INVESTIGÓ EL CASO. EL BOLETÍN ES DE CUANDO SE CUMPLIERON LOS PRIMEROS 6 MESES DE LA DESAPARICIÓN DE LÓPEZ.]

 

Aníbal el optimista


El ministro del interior es un optimista. A seis meses de la desaparición de Julio López, y cuando la única novedad es que no hay una sola noticia en la búsqueda del compañero y la identificación de sus captores, declaró a Radio Continental “Estoy convencido de que lo vamos a encontrar en algún momento”, aclarando que él es “optimista por naturaleza”

Tan optimista, que mandó al subsecretario de Derechos Humanos, Rodolfo Mattarolo, y al representante especial para Derechos Humanos de la Cancillería, embajador Horacio Méndez Carreras, a decir en una audiencia en Washington, ante la Comisión Interamericana de DDHH (CIDH), que para el gobierno argentino hay “progresos muy importantes y pistas firmes” sobre los responsables de la desaparición de López. 

En esas declaraciones del 7 de marzo, en cambio, Aníbal dijo que “por ahora no hay ninguna novedad”, aunque “todos los días insiste a las brigadas policiales en que profundicen la búsqueda”. Por si su policía le falla, admitió también que pidió refuerzos superiores: “Si Dios y la Virgen me ayudan, lo encontramos y se va a la casa”.

Beijing ‘08: 100 metros con vallas y retenciones

In cuestiones de estado, economía, el tio Sam, medios on Agosto 8, 2008 at 1:48 pm

“Llama la atención un silencio compartido por unos y otros: nadie cuestiona a las políticas internas del gobierno chino, que por cierto es una de las peores dictaduras del mundo ahora objeto de deseo tanto de exportadores como de retencionistas. China está gobernada desde hace sesenta años por el mismo partido monopólico que a comienzos de la década de 1960 dejó morir de hambre a casi dos millones de personas por causa del fracaso de la política económica conocida como ‘gran salto hacia adelante’, que pocos años después provocó el asesinato de un millón y medio de opositores en la época de la ‘Revolución Cultural’, además de los doce millones de personas que fueron obligadas a hacer trabajos forzados en villas rurales a modo de educación ‘proletaria’; el mismo régimen que hace casi veinte años masacró a los estudiantes congregados en la plaza Tien-An-Men y que este mismo año reprimió, una vez más, al pueblo tibetano. Se sabe: negocios son negocios. No es algo nuevo: en la época del general Videla y del economista Martínez de Hoz el país se negó a unirse al embargo cerealero contra la Unión Soviética promovido por los Estados Unidos basándose en el lema ‘El enemigo (comunista) de mis amigos (liberales) es mi cliente’. Lo peor de todo son los falsos moralistas de la oposición, abundantes en programas periodísticos de la televisión y en columnas de opinión de varios periódicos. Que a notorias dictaduras se les venda trigo, carne o soja por motivos pecuniarios o políticos, o porque al país así le conviene, es comprensible, pero que tantos moralistas de fin de semana se irriten por la visita oficial del tiranuelo de Guinea Ecuatorial a Buenos Aires o por los raptos de prepotencia del comandante Chávez en tanto callan sobre los desmanes del nuevo cliente internacional de la Argentina resulta un ejercicio de hipocresía. Es gente de lengua bífida que prefiere negociar con dictadores de verdad y no con sus parodias en miniatura.”


- CHRISTIAN FERRER, Página/12, 16 de Junio de 2008.

A mover el dum-dum

In General, biopolítica, cuestiones de estado, medios on Julio 29, 2008 at 4:08 pm

No tienen norte, no tienen salvación
hacé el trabajo y redimilos, por favor
Que se mejoren allá en la eternidad…
(partíles el buñuelo y quitá mi pena así)

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, “Sheriff”

El 4 de julio (fecha patria a full), el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos Aníbal Fernández firmó la resolución 1.770/08, que permite a ciertos cuerpos especiales de la Policía Federal la utilización de proyectiles expansivos, más conocidos como de “punta hueca”. Esa bala, de altísimo poder de daño y letalidad, ha sido condenada y prohibida por la Declaración de La Haya y la Convención de Ginebra.
Este proyectil debe su efecto letal a una característica no menor: cuando impacta con un cuerpo, libera toda su energía. Es decir, no atraviesa el cuerpo sino que comienza a abrirse dentro de él.
¿Se acuerdan de Jean-Charles Menezes? Sí, se tienen que acordar. Era el brasileño que fue asesinado en Londres al ser “confundido” con un terrorista. Bueno, resulta que su cara de “poco londinense” le costó muy cara (valga la redundancia): cayó asesinado por estas inocentes balas conocidas como “dum-dum”.
Imaginamos que los muchachos de la Federal deben estar ansiosos por estrenar el chiche nuevo. La pregunta es: ¿cuándo? Estemos atentos.

Anibal Fernández

Por lo pronto, sabemos que los trabajadores de FATE, Pirelli y Firestone se muestran como firmes candidatos…

Puede fusilarte hasta la Cruz Roja

In cuestiones de estado, música on Julio 19, 2008 at 1:28 am

Finalmente se supo. De entre las miles de sospechas que levantó el operativo de rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de las FARC, ya ha salido a la luz una maniobra de suma gravedad: el ejército colombiano se hizo pasar por la Cruz Roja. Las evidencias fueron lo suficientemente fuertes como para dar por tierra las afirmaciones que Uribe, los comandantes militares y la mismísima Ingrid habían realizado días atrás.

Álvaro Uribe pidió disculpas por lo que considera un simple “error” de uno de sus soldados. Según intentó explicar, se trataría de un soldado “que cuando el helicóptero se aprestaba a aterrizar vio tal cantidad de guerrilleros que se puso en una situación de mucho nerviosismo, que temió por su vida y que sacó el pedazo de tela con los símbolos del Comité Internacional de la Cruz Roja que llevaba en su bolsillo y lo puso sobre su chaleco”. Así, con una simple explicación, el presidente colombiano se justificó de haber violado el artículo 38 del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la  Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales (Protocolo I). Según consta en este artículo, “queda prohibido hacer uso indebido del signo distintivo de la cruz roja” y otros símbolos.

Más allá de todas las conjeturas que se puedan realizar sobre la validez del Derecho Internacional (¿un régimen dominado por Occidente?, ¿un pretexto para justijicar la intervención internacional?), hay que preguntarse por la legitimidad de la Cruz Roja como institución. ¿Qué pasaría ahora si las FARC o cualquier otro grupo insurgente recibiera con balas y bombas a los helicópteros de la Cruz Roja? La confianza se pierde una sola vez. Y ahora se sabe más que nunca: puede fusilarte hasta la Cruz Roja (en esta vieja cultura frita)…

Ban Bang

El elegido

In cine, cuestiones de estado, medios on Julio 8, 2008 at 9:26 pm

Podemos disentir ampliamente en lo que se refiere a la política, pero muy posiblemente estaríamos de acuerdo en algo: la necesidad de un cambio. Dos experiencias de esta semana se unen para hacerme una misma advertencia: ten cuidado con lo que deseas, porque podría hacerse realidad.

La noticia del día es que al monstruo sindicalista de Moyano, conductor de la CGT, se le ha presentado un frente opositor con el objetivo de destronarlo. Hasta ahí, la noticia podría ser considerada una de las buenas. La cosa cambia cuando reparamos en el hecho de que la disidencia está conducida nada más y nada menos que por José Luis Barrionuevo. Realidades del incorregible sindicalismo argentino.

El noticiero estaba cubriendo los dos actos al mismo tiempo: el de la ratificación de Moyano como secretario general de la CGT oficial, y el del lanzamiento de Barrionuevo en la nueva CGT “Azul y Blanca”. Mientras tanto, yo pensaba en la película Star Wars.

¿Por qué? Porque el domingo estaba viendo Episodio III y me llamó la atención un hecho fundamental en la historia de la saga creada por George Lucas: el joven Anakin Skywalker es “el elegido”, el que según cuenta la leyenda, “traerá equilibrio a la fuerza”. En Episodio I y II, estamos ante el período dorado de los Jedis. Por lo tanto, “el equilibrio” no significa otra cosa más que la caída en desgracia de estos nobles caballeros de sable láser. El resultado ya todos lo conocemos: el pequeño e inocente Anakin termina convirtiéndose en el temible y despótico Darth Vader.

Para que esto no parezca una simple reflexión en voz alta, es necesario ensayar algunas conclusiones: las fuerzas tradicionales de la política necesitan el cambio constantemente para sostenerse. Ese cambio sólo se produce entre las altas esferas del poder. El cambio en sí, no es necesariamente deseable. En fin. Lo dicho no es nada nuevo ni brillante, pero nos recuerda una vez más algo que deberíamos tener presente siempre: ten cuidado con lo que deseas, porque podría hacerse realidad.

Cuando sólo queda la palabra

In cine, cuestiones de estado, medios on Julio 7, 2008 at 7:48 pm

Sobre “La Antena”, de Esteban Sapir.

 

En alguna época incierta, y en una ciudad desconocida, una tiranía de la imagen ha privado del habla a todos los habitantes. Esta tiranía está encabezada por el maléfico Mr. TV, un tenebroso personaje que monopoliza los medios masivos, al igual que el resto de los productos que se consumen. Mr. TV secuestra a la única persona que está dotada de voz, una mujer sin rostro, para asegurarse que la tiranía de la imagen no sucumba. De esta manera, el control parece absoluto. Parece. Porque esta mujer sin rostro tiene un hijo sin ojos que ha heredado la capacidad de emitir voz. Este niño se convierte en la esperanza de la resistencia, conformada por un grupo de personas que comprenden con tristeza que están privados de la facultad de producir sonidos, pero que también son concientes de un hecho irrefutable: les queda la palabra.

 

Este universo creado por Esteban Sapir funciona como una gran metáfora del rol que cumplen los medios masivos de comunicación en estos tiempos, tiempos de la “sociedad de la información”. Mr. TV, interpretado por Alejandro Urdapilleta, representa la tendencia monopólica de los medios. No sólo es el único que puede emitir mensajes a nivel masivo, sino que además intenta arrebatarle la palabra a los “espectadores”. El último recurso que éstos disponen es mantener bajo su protección al niño que ya empieza a ser buscado por la peligrosa policía de Mr. TV.

 

Es entonces cuando un ex empleado de Mr. TV, un reparador de televisores encarnado por Rafael Ferro, se propone volver a poner en funcionamiento la antena. La antena es el medio por el cual intenta expresarse la resistencia. En una ciudad colapsada de pantallas y carteleras que ya parece más bien la escena en la que se interpreta la obra de Mr. TV, la aparición de un nuevo medio –y con un nuevo mensaje­– amenaza con destruir el andamiaje que sostiene al poder. Con el conflicto desatado, la aventura de la resistencia tendrá un desarrollo plagado de dificultades.

 

Dejando de lado lo que respecta a la historia que narra la película, es necesario hacer una mención especial para su estética. Filmada en un blanco y negro exquisito, “La Antena” ofrece una imagen muy fuerte en lo expresivo, acompañada de una fotografía impecable. Al narrar una historia necesariamente muda, apela al lenguaje cinematográfico en su versión más pura, es decir, explotando el potencial narrativo de la imagen. De hecho, el propio Sapir asegura haberse basado en los films mudos de Murnau, Fritz Lang, Vertov o Eisenstein. No es un dato menor señalar que el director y guionista de “La Antena” tiene una extensa carrera como director de fotografía.

 

El elenco se completa con Valeria Bertuccelli, Julieta Cardinali, Florencia Raggi, Sol Moreno y Jonathan Sandor. “La Antena” fue rodada en 2004, pero por lo complejo de su edición y postproducción, fue presentada en 2007. Es una película indudablemente noble, una obra que clava los talones en las arenas del “séptimo arte”.

La Antena poster

El conflicto con el campo y la opinión pública

In cuestiones de estado, medios on Julio 2, 2008 at 1:57 am

Generalmente, cuando se evalúa la validez de los sondeos de opinión pública, se observa el cumplimiento de una única condición: el rigor metodológico tanto en la recolección como en el análisis de los datos. Sin embargo, Pierre Bourdieu sostiene que con esto no basta y que, de hecho, “la opinión pública no existe”*.

“Toda encuesta de opinión supone que todo el mundo puede tener una opinión; o, en otras palabras, que la producción de una opinión está al alcance de todos. Aun a riesgo de contrariar un sentimiento ingenuamente democrático, pondré en duda este primer postulado. Segundo postulado: se supone que todas las opiniones tienen el mismo peso. Pienso que se puede demostrar que no hay nada de esto y que el hecho de acumular opiniones que no tienen en absoluto la misma fuerza real lleva a producir artefactos desprovistos de sentido. Tercer postulado implícito: en el simple hecho de plantearle la misma pregunta a todo el mundo se halla implicada la hipótesis de que hay un consenso sobre los problemas, entre otras palabras, que hay un acuerdo sobre las preguntas que vale la pena plantear.”

Entonces, tomando como marco teórico el citado texto de Bourdieu, es válido trasladar esta cuestión a una situación concreta, y formular las siguientes preguntas sobre las encuestas de popularidad de Cristina Fernández de Kirchner:

  • ¿todas las personas que contestan tienen una opinión?
  • ¿tienen el mismo peso la opinión de un analista político y la de alguien que –paradójicamente– no tiene una opinión definida?
  • ¿los encuestados coinciden en que lo que se le pregunta es un tema de relevancia?

La respuesta a todas estas preguntas es la misma: no. Porque lo que interesa es “imponer la ilusión de que existe una opinión pública” que funcionaría como legitimadora de ciertas políticas. En este caso, al realizarse en un período de “crisis” por el conflicto del campo, las encuestas sobre la popularidad de Cristina Fernández de Kirchner buscan dar muestras del apoyo que tiene la política del gobierno o, por el contrario, mostrar cómo este apoyo se ha debilitado.

Por consiguiente, ¿cómo es posible que las diferentes encuestas sobre la imagen de la Presidenta ofrezcan resultados tan dispares? En primer lugar, está la cuestión de la representatividad. Las consultoras coinciden en que la imagen de la presidenta, al igual que la de su esposo, aumenta en el interior del país y disminuye en los grandes centros urbanos. Pero el problema radica en que un sondeo que incluya el interior profundo es muy costoso, una cifra cercana a los $100.000 que sólo el gobierno suele pagar. Es decir, sólo el gobierno encarga las encuestas que más lo favorecen. En segundo lugar, está, efectivamente, la cuestión metodológica. Poliarquía, por ejemplo, es una de las consultoras que opta por incluir la categoría “regular” en sus encuestas. Esto tiene un efecto directo que consiste en aumentar el volumen de las personas que juzgan como positiva o negativa la imagen de la presidenta. En cambio, Analía del Franco, titular de Analogías, sostiene: “yo no uso escalas impares para que la gente no se refugie en el punto medio”. Analogías mide la imagen presidencial con muy favorable-favorable-desfavorable o muy desfavorable.

DATOS PUBLICADOS EN PÁGINA/12 (25/05/2008 )

En este sentido, los resultados son elocuentes. Poliarquía afirma que la imagen presidencial cayó 20 puntos desde que se inició el conflicto. Según Alejandro Catterberg, director de la consultora, “el conflicto con el agro se sumó a la creciente preocupación que genera el proceso inflacionario en la sociedad y causó un aceleramiento en el cambio de humor social que se venía observando desde el 2007″. Por oposición, Analogías sostiene que el gobierno sigue manteniendo un amplio apoyo. Un dato no menor: Analogías muestra en su página de Internet que entre sus clientes figura el Ministerio de Defensa de la Nación.

Otras consultoras cuyas cifras reflejaron estas diferencias son la “opositora” Management & Fit (de Guillermo Seita) y las “oficialistas” Equis (de Artemio López), CEOP (de Roberto Bacman) y OPSM (de Enrique Zuleta Puceiro). Los resultados indican que la imagen positiva es de 25 puntos para las consultoras “opositoras”, y de entre 46 y 60 puntos para las “oficialistas”. 

Es llamativo cómo esta situación se trasladó a los principales medios gráficos del país. Perfil, un medio reconociblemente opositor, habla de “números cristinistas” para referirse a las encuestas que mejor posicionan a la Presidenta. El pasado 25 de mayo publicó dos encuestas, hechas por Management & Fit y por la Universidad Abierta Interamericana (UAI), en las que se habla de a penas un 25% de imagen positiva. El columnista Edi Zunino agrega: “esos datos quedan confirmados –y los oficiales, desmentidos–” sin otro argumento que las cifras de las encuestas pagadas por Perfil.

Página/12 se encarga de aclarar que el consultor Felipe Noguera trabaja desde hace más de un año para la Sociedad Rural, y en un artículo publicado el 18 de mayo lo describe como “asesor de imagen del lockout agrario y viejo especialista en campañas electorales de derecha”.

El diario Clarín, por su parte, destaca que la Casa Rosada estuvo “rápida de reflejos” para salir a responder con cuatro encuestas a los tres sondeos que marcaban la caída. Aquí es cuando se revela el carácter eminentemente político-instrumental de las encuestas de opinión pública.

Las problemáticas que proponen las encuestas de opinión están subordinadas a intereses políticos, y esto pesa enormemente tanto sobre la significación de las respuestas como sobre la significación que se le confiere a la publicación de los resultados. La encuesta de opinión es, en el estado actual, un instrumento de acción política; su función más importante consiste, quizá, en imponer la ilusión de que existe una opinión pública como sumatoria puramente aditiva de opiniones individuales; en imponer la idea de que existe algo que sería como la media de las opiniones o la opinión media.”

Cuando se habla de “opinión pública”, entonces, y se dice por ejemplo que el 64% de la población está de acuerdo con las políticas de Cristina Fernández, se está dotando al Ejecutivo de un artefacto formidable: el gobierno puede salir a decir que la mayoría de la población está de acuerdo con sus medidas y que, por lo tanto, la política de retenciones móviles es justa y debe ser implementada. Sin embargo, detrás de esta lógica aparentemente simple se esconde una operación que consiste en “congelar” en un determinado momento el estado siempre volátil de la opinión.

La política, desde el punto de vista de Bourdieu, no es otra cosa que un constante enfrentamiento de fuerzas. Siempre hay una fuerza que se impone por sobre las demás, y para perdurar debe estar acompañada por un discurso que la legitime. En este caso, las fuerzas que se enfrentan son, por un lado, un fuerte sector económico y, por el otro, el Estado mismo; cada uno con sus intereses. Es un choque entre poderosos y ése probablemente sea el factor que le ha dado tanta duración y resonancia al conflicto.

La construcción de una “opinión pública” juega aquí un papel fundamental: el sector que la tenga de su lado, será el sector que podrá arrogarse el derecho de ejercer “legítimamente” su fuerza. Por lo tanto, no importa si “la opinión pública” no existe, su potencia radica en resultar verosímil.


* BOURDIEU, Pierre (1984) “La opinión pública no existe” en Sociología y cultura, México, Grijalbo, 1990.

26 del 6

In cuestiones de estado, efemérides, medios on Junio 26, 2008 at 1:56 am

“A esos negros de mierda hay que matarlos a todos”

– Comisario Alfredo Fanchiotti, 26 de Junio de 2002.

Dar�o y Maxi

[Maximiliano Kosteki, en el piso de la estación Avellaneda, auxiliado por Darío Santillán. Detrás, el cabo Acosta y el comisario Alfredo Fanchiotti, armas en mano.]

¿El cuarto poder?

In cuestiones de estado, efemérides, frases, medios on Junio 7, 2008 at 8:18 pm

“La información es una mercancía más que los grupos comandan junto con empresas de cualquier tipo y factor. Una de las estupideces más patéticas de todos los tiempos, pero fundamentalmente de éste, es citar al periodismo como el ‘cuarto poder’. Porque no hay ni el cuarto ni el quinto ni el décimo. Hay el Poder a secas, y es uno solo porque responde a la lógica de dominación de clase, de propiedad de los medios de producción y de acumulación de la tasa de ganancia.”

- Eduardo Aliverti, “En el día del periodista”. Página/12, 7 de Junio de 2004.

PD: ¿no es una casualidad que Neustadt haya muerto justo en esta fecha? Pinochet murió el día que en Argentina se “celebra” el día de la democracia. No somos supersticiosos, pero…

Los medios en la masacre de Avellaneda

In cine, cuestiones de estado, medios, videoteca on Abril 23, 2008 at 2:32 pm

La crisis causó dos nuevas muertes” analiza y reconstruye la Masacre de Avellaneda, ocurrida el miércoles 26 de junio de 2002, en la que Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la policía. El documental se centra en los hechos, pero sobre todo indaga en las maniobras políticas del gobierno de Duhalde y en la manipulación de la información por parte de los grandes medios de comunicación.

El nombre del documental se corresponde con el título del diario Clarín en su edición del día posterior a la masacre, en un intento por “despegar” a la policía y al gobierno de lo ocurrido. Además, se pueden ver entrevistas entre los realizadores y los responsables de los medios gráficos. Sorprende la manera en que los responsables del diario Clarín (aquí Julio Blank “se roba” la película) de la fecha en cuestión intentan inútilmente justificar o dar explicaciones de por qué se decidió ese título y por qué las fotos que más involucran al comisario Fanchiotti y al cabo Acosta tardaron 36 horas en ser publicadas.

Tapa de Clar�n

La propuesta de los directores, Patricio Escobar y Damián Finvarb, es valiente e incómoda. Pone el ojo en un situación compleja, develando que la dirigencia política y la policía son susceptibles de crítica, pero ¿y los medios?, ¿quién controla a los medios? En este vacío se sitúa “La crisis causó dos nuevas muertes”, para decir lo que los medios silencian en complicidad recíproca. Es una invitación a reflexionar sobre el obscuro mundo de las relaciones entre el poder y los medios de comunicación, pero no sólo eso. En el fondo, pone al espectador en una situación que difícilmente pase inadvertida: los aparatos que encubrieron los hechos siguen vigentes, pero la lucha de Darío y Maxi, también.

TRAILER:

Afiche

La política y la guerra

In biopolítica, cuestiones de estado, frases, máscaras on Marzo 28, 2008 at 12:33 pm
“Quiero decir algo -y esta sí permítanme porque es una
licencia del peronismo-: el peronismo nunca planteó la lucha de clases,
el peronismo nunca planteó la guerra entre los pobres y los ricos,
para qué, no.”

Cristina Fenández de Kirchner, 26 de marzo de 2008, Parque Norte.

“…si el poder es realmente el despliegue de una relación de fuerza, (…) ¿no debería ser analizado en términos de lucha, de enfrentamientos, de guerra? (…) el poder es la guerra, la guerra continuada con otros medios; se invertiría así la afirmación de Clausewitz, diciendo que la política es la guerra continuada con otros medios.
Esto quiere decir tres cosas: en primer lugar, que las relaciones de poder tal como funcionan en una sociedad como la nuestra se han instaurado, en esencia, bajo una determinada relación de fuerza establecida en un momento determinado, históricamente localizable de la guerra. Y si es cierto que el poder político hace cesar la guerra, hace reinar o intenta hacer reinar una paz en la sociedad civil, no es para suspender los efectos de la guerra o para neutralizar el desequilibrio puesto de manifiesto en la batalla final; el poder político, según esta hipótesis, tendría el papel de reinscribir, perpetuamente, esta relación de fuerza mediante una especie de guerra silenciosa, de inscribirla en las instituciones, en las desigualdades económicas, en el lenguaje, en fin, en los cuerpos de unos y otros. La política como guerra continuada con otros medios sería en este primer sentido un dar la vuelta al aforismo de Clausewitz; es decir, la política seria la corroboración y el mantenimiento del desequilibrio de las fuerzas que se manifiestan en la guerra. Pero la inversión de esta frase quiere decir también otra cosa: en el interior de esta «paz civil», la lucha política, los enfrentamientos por el poder, con el poder, del poder, las modificaciones de las relaciones de fuerza, las acentuaciones en un sentido, los refuerzos, etc., todo esto en un sistema político no debe ser interpretado más que como la continuación de la guerra, es decir, debe ser descifrado como episodios, fragmentos, desplazamientos de la guerra misma. No se escribe sino la historia de esta guerra aun cuando se escribe la historia de la paz y de sus instituciones. La vuelta dada al aforismo de Clausewitz quiere decir en fin una tercera cosa, que la decisión final no puede provenir más que de la guerra, de una prueba de fuerza en la que, por fin, las armas serán los jueces. La última batalla seria el fin de la política, solo la última batalla suspendería, pues, indefinidamente el ejercicio del poder como guerra continua.”

– Michel Foucault, Microfísica del poder (Curso del 7 de enero de 1976)

No fui a la Plaza

In cuestiones de estado on Marzo 26, 2008 at 2:51 am

No fui a la Plaza el 24, ni mucho menos este 25. Me tienen las pelotas llenas, todos. Tanto los forros que desde las cúpulas trabajan para la historia, como los otros forros que intentan subirse al tren de la historia con el tren en marcha. La Plaza de Mayo no es el único escenario en donde estallan los conflictos.

Tiramos a tierra las cúpulas. Que no quede una sola más

Plaza

En las cúpulas (Almendra)

Hoy nadie me siente en la cúpula, ¡oh!

Quién sabe si habrá tan extrañas figuras

al lado de los aceros.

Nunca los héroes se levantan.

Nunca los héroes se levantan.

Hoy nadie me siente en la cúpula, ¡oh!

Quién sabe si habrá oídos

que escuchen a los ángeles.

Los cuerpos de la libertad.

Los cuerpos de la libertad.

Hoy nadie me siente en una sola cúpula, ¡ah!

Quién sabe si habrá

esa clase de idiotas, de mentiras.

Que hermosas lluvias que nos bañan.

Que hermosas lluvias que nos bañan.

Tiramos a tierra las cúpulas.

Que no quede una sola más

al lado de los árboles.

El Estado soy yo

In cuestiones de estado, filosofía, frases on Marzo 5, 2008 at 1:28 am

En algún lugar existen todavía pueblos y rebaños, pero no entre nosotros, hermanos míos: aquí hay Estados.

¿Estado? ¿Qué es eso? ¡Bien! Abrid los oídos, pues voy a deciros mi palabra sobre la muerte de los pueblos.

Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: “Yo el Estado, soy el pueblo”.

Nietzsche, “Así habló Zaratustra” (Del nuevo ídolo).

En 1953, estalló la protesta obrera en la Alemania comunista.

Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: ¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?

Fuente

La pregunta desafortunada

In biopolítica, cuestiones de estado, frases, medios, revistas on Diciembre 27, 2007 at 4:36 pm

“Muchos militantes murieron por efecto de la ‘pastilla’. Sin embargo, ya en 1977, el personal de algunos campos sabía cómo neutralizar el efecto del cianuro y podía revivir a una persona ‘empastillada’. Obviamente pasaba del médico al torturador; sacar a alguien del envenenamiento ya había insumido un tiempo importante, por lo que la tortura se ‘debía’ aplicar de inmediato e intensivamente para obtener información”

Pilar Calveiro, “Política y violencia. Una aproximación a la guerrilla de los años ’70″, Norma, Buenos Aires, 2006, p. 181.

Post dedicado a Sebastián Abad y Rodrigo Páez Canosa, de Ñ, que unos meses atrás se preguntaron: “¿Es útil la noción de biopolítica para intervenir en nuestra sociedad?
Nosotros preguntamos: ¿habrá una pregunta más desafortunada?

La cultura porteña

In cuestiones de estado, frases, marx on Diciembre 23, 2007 at 5:13 pm
Como todos saben, Mauricio Macri desembarcó en la Ciudad. Según lo describen sus críticos, el nuevo Jefe de Gobierno sería algo muy similar a un monstruo privatista-nazi ultra católico, y Buenos Aires parece ser una ciudad en llamas, destruida tras un nuevo pogrom. La dimensión de la catástrofe que se describe recuerda la introducción a “La Ideología Alemana”:

“Según anuncian los ideólogos alemanes, Alemania ha pasado en estos últimos años por una revolución sin igual. El proceso de descomposición del sistema hegeliano, que comenzó con Strauss, se ha desarrollado hasta convertirse en una fermentación universal, que ha arrastrado consigo a todas las «potencias del pasado». En medio del caos general, han surgido poderosos reinos, para derrumbarse de nuevo en seguida, han brillado momentáneamente héroes, sepultados nuevamente en las tinieblas por otros rivales más audaces y más poderosos. Fue ésta una revolución junto a la cual la francesa es un juego de chicos, una lucha ecuménica al lado de la cual palidecen y resultan ridículas las luchas de los diádocos. Los principios se desplazaban, los héroes del pensamiento se derribaban los unos a los otros con inaudita celeridad, y en los tres años que transcurrieron de 1842 a 1845 se removió el suelo de Alemania más que antes en tres siglos.

Y todo esto ocurrió, según dicen, en los dominios del pensamiento puro.”

C. Marx Y F Engels, “Feuerbach. Oposición entre las concepciones materialista e idealista” (I capitulo de “La Ideología Alemana”), 1846.

Creo que no es necesario aclarar que en De la nada a la gloria (DLNALG) no hay ningún interés en defender a Macri, ninguno (de hecho, adherimos a la campaña “Vigilando a Mauricio”). En cambio, lo que se busca es ver qué hay detrás de este levantamiento de la crítica. En LLP han tomado nota de este hecho, y (en un artículo que de alguna manera inspira estas palabras) consideran que hay algo más que mera oposición: la crítica está tomando la forma de una “caza de brujas”.

Estamos asistiendo al des-enmascaramiento de los “intelectuales de la cultura”. Estos intelectuales consideran que la cultura de la Ciudad está en peligro, y salen a reclutar opiniones en favor del progresismo. Sean eternos los laureles que supimos conseguir. El temor más profundo es que se alteren las relaciones existentes en la Ciudad. Criticar a Macri para que nada cambie, reclamando en las sombras que se conserve la situación heredada. Y así evitar un verdadero cambio. Al respecto, Slavoj Žižek ofrece su particular punto de vista:

“Es verdad que hoy, es la Derecha populista radical la que normalmente está rompiendo (todavía) con el acuerdo general liberal-democrático predominante, dando gradualmente aceptación a los temas hasta ahora excluidos (la justificación parcial de Fascismo, la necesidad de reprimir la ciudadanía abstracta en nombre de la identidad étnica, etc.). Sin embargo, la hegemonía democracia liberal está usando este hecho para chantajear a los radicales de Izquierda: ‘nosotros no debemos jugar con fuego: contra el nuevo asalto de la Derecha, uno debe insistir más que nunca en el acuerdo general democrático – cualquier crítica hacia ella de buena o mala gana ayuda a la nueva Derecha!’ Ésta es la línea importante de separación: uno debe rechazar este chantaje, aceptar, tomar el riesgo de perturbar el acuerdo general liberal, a cuestionar la misma noción de democracia.”

Slavoj Žižek, Repetir a Lenin

Muchos toman el “NO a Macri” como su bandera. De esa forma mantienen intacto el consenso tácito entre los intelectuales, criticar a Macri es aportar en la pobre caja de la intelectualidad porteña (¿querrán que le paguen jubilación?). Esa es su gran batalla.

Hoy en día, hasta al opositor se le dice cómo actuar. A quién criticar y a quién no, con qué temas puede meterse. Comprás la versión de Cristina o la de EEUU, estás con Chávez o con Bush. Nosotros, somos nosotros. Y podemos decirle que NO a Macri, a Cristina, a Chávez, a Bush, al rey Juan Carlos…a Braden, a Perón, al que sea. Principalmente porque le decimos NO al consenso ideológico hegemónico.

Vamos por el premio mayor. De la nada, a la gloria.