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Potel, el proceso

In beautiful losers, cuestiones de estado, documentos de cultura, filosofía, iniciativas, links, revistas on Octubre 30, 2009 at 10:24 pm

[Horacio Potel es docente de filosofía en la Universidad Nacional de Lanús. Es el autor de los sitios en español más visitados dedicados a la obra de Nietzsche, Derrida y Heidegger. Y está procesado.]

El título es inequívoco: la situación que se narrará es notablemente kafkiana. Horacio Potel ejerce la docencia en la UNLa. Ha obtenido cierta celebridad en algunos círculos por ser el responsable de tres sitios de Internet de significativa importancia para estudiantes y/o amantes de la filosofía: nietzscheana.com.ar, heideggeriana.com.ar y jacquederrida.com.ar. Por estas verdaderas bibliotecas virtuales –sin fines de lucro–, Potel se encuentra procesado y embargado en $40.000.

Todo comenzó cuando la editorial francesa Minuit, propietaria de una parte de los derechos sobre la obra de Jacques Derrida, elevó un reclamo y logró que la embajada de Francia en Argentina y la Cámara Argentina del Libro (CAL) inicien una causa criminal contra Potel por infringir la ley de propiedad intelectual (11.723).

Actualmente, los sitios consagrados a Heidegger y Derrida han sido dados de baja por orden judicial. Todo ese material que Potel fue recolectando, traduciendo y corrigiendo, que por otros medios resultaba inaccesible –sea por precios o por mera disponibilidad– para los estudiantes, ya no existe (la web sobre Nietzsche sigue funcionando porque la mayor parte de su obra se encuentra en dominio público).

No obstante, el escenario trasciende la situación del propio Potel. Lo que está en juego es una determinada concepción sobre los bienes culturales. Muestra de ello es la posición que ha adoptado Carlos de Santos, titular de la CAL (entidad que reúne y representa a las empresas editoriales): “la idea de que la cultura es gratis resulta muy peligrosa y dañina para las futuras producciones culturales. Si se quiere que la cultura sea gratis, el Estado o la comunidad, alguien, debería pagar el trabajo de ofrecer esos contenidos culturales. Mientras tanto, es un delito” (declaraciones en Revista Ñ, 31/09/09). Para demostrar que no se trata de mera retórica, la CAL ha logrado condenar a docentes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA por hacer fotocopiar material bibliográfico.

¿Cómo es posible esta arremetida por parte de los fundamentalistas de la propiedad intelectual? Gracias a la ley 11.723. Potel señala en su blog (filosofiaencastellano.blogspot.com, 07/08/09) que la ley data “del año 1933, no contempla medidas de privilegios o excepciones para las bibliotecas, éstas están impedidas de copiar su propio material, aún si es para fines de preservación. Si hay que creerles a los carteles que suelen adornar los libros, el préstamo mismo estaría prohibido y no sería de extrañar, si esta embestida de las corporaciones que se creen dueñas de la cultura no para, o mejor dicho no hacemos algo para que pare, que las mismas bibliotecas se vean obligadas a pagar derechos de autor o se vean obligadas a cerrar”.

Lo cual no está muy lejos de suceder, dado el convenio que la UBA firmó con el CADRA (Centro de Administración de Derechos Reprográficos), por el cual, destina una parte nada despreciable de su presupuesto a las editoriales en concepto de fotocopias. La identidad de intereses entre el CADRA y la CAL queda manifiesta en un convenio de colaboración en el que ambas entidades “se comprometen a iniciar procedimientos ante los tribunales de justicia en lo civil y en lo penal para luchar contra la reprografía ilegal (…). Estas acciones deberán ser destinadas a centros educativos, bibliotecas, centros de copiado u otros usuarios que realicen reproducción ilegal”.

Todo este asunto debe conducir a una necesaria constatación: la absoluta inadecuación de la obsoleta ley 11.723. Una ley que no sólo mercantiliza el conocimiento, sino que además castiga a individuos e instituciones que lo difunden sin fines de lucro y libremente. Una aplicación rigurosa de dicha ley se inclina más a aumentar la población carcelaria que a difundir el conocimiento.

Por lo cual, se entenderá, Potel es solamente el blanco momentáneo de los fundamentalistas de la propiedad intelectual y cualquier condena sobre su persona versará necesariamente sobre la propiedad del patrimonio intelectual universal. La Justicia tiene en sus manos la responsabilidad de responder a una pregunta que no puede ser planteada en otros términos: ¿de quién es la cultura?

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Para colaborar con la causa de Potel:

http://www.nietzscheana.com.ar/ayuda_economica.htm

Y si quieren estar al tanto de su situación y/o difundir su caso, Potel está en Facebook:

http://www.facebook.com/horacio.potel

–> Apostillas

In filosofía on Agosto 4, 2009 at 1:00 am

El Indio Solari entrevistado por Revista 23. El audio de la entrevista es más interesante y anda dando vueltas por la red.

(Link)

Los Redondos en vivo tocando “Pura suerte”.

El Indio Solari y el tema “Porco Rex”.

Lennon cantando “God”.

(Arte interior de Porco Rex)

(Arte interior de Porco Rex)

Pelota al pie

In deportes, filosofía, medios on Mayo 23, 2009 at 1:43 pm

“Los medios predominantes del fútbol son los que determinan el pensamiento de la gente. En el fútbol y en todo lo demás. Te forman una opinión. Pero también hay una paradoja: aparece Huracán, hace tres pases seguidos, y la gente se olvida de lo que le estuvieron diciendo los medios durante treinta años.”

Ángel Cappa, en una entrevista jugosa en la que se habla de fútbol. Es decir, de política y filosofía.

Para leerte mejor

In economía, filosofía, marx, máscaras, revistas on Diciembre 20, 2008 at 8:26 pm

Leer no es meramente una actividad de decodificación. El lector interpreta y se apropia de cada texto. Así, la filosofía se instituye como ámbito de apropiación y modificación de los distintos sistemas de pensamiento.

La columna Vendôme es un monumento parisino que conmemora la batalla de Austerlitz, en la que Napoleón Bonaparte venció a los ejércitos del Imperio Austríaco y del Imperio Ruso. Tras vencer, los franceses mandaron a fundir las armas del enemigo para –con ese metal– construir el monumento. Una obra maestra y un ejemplo claro de cómo nutrirse a partir de los otros.

Si se traslada la cuestión a la filosofía, vale la pena preguntarse: ¿qué tanto de Sócrates hay en Platón? Esa sería más o menos la pregunta que inspira estas líneas. Todo filósofo es, antes que nada, la suma de todos los filósofos que ha leído. Y no solamente los que lo han inspirado, sino también –y en algunos casos con mucha más fuerza– los que más lo han irritado. Es decir, aquellos pensadores que los lanzaron a elaborar una filosofía radicalmente distinta. Paul Valéry decía que “nada hay más original, nada más intrínseco a sí que alimentarse de los otros. Es necesario, sin embargo, digerirlos. El león está hecho de carnero asimilado” (Cahiers II, 1974).

Muy particular es el caso de Martin Heidegger, quien detectó que desde Platón hasta su época, Occidente había olvidado nada más y nada menos que “la pregunta por el ser”. Durante más de veinte siglos, la metafísica había abordado solamente la mitad del asunto. Entonces, la tarea a realizar era volver a los clásicos de la filosofía y rastrear en sus obras los olvidos, para sacar a Occidente de su inevitable marcha hacia el nihilismo.

¿Y Marx? Althusser lo define, en Para leer El Capital, como “un lector que lee ante nosotros en voz alta”. Marx se apropia diferencialmente de sus lecturas, se nutre no meramente para re-producir sino para producir algo nuevo. Confirma Althusser: “lee a Quesnay, a Smith, a Ricardo, etc (…) para apoyarse en lo han dicho de exacto y para criticar lo que han dicho de falso; para situarse, en suma, en relación a los maestros reconocidos de la economía política”.

Que hoy en día El Capital vuelva a ser leído es indicio de algo, sobre todo ante un nuevo contexto de crisis. La pregunta es: ¿quiénes son esos lectores?, ¿son quienes combaten al capitalismo o los cínicos que mueven sus hilos y se enriquecen con él? Hay razones para pensar que se equivocan los eufóricos (los mismos que anuncian “el fin del capitalismo”) al festejar el hecho de que la obra máxima de Marx vuelva a ser leída.

Noam Chomsky alguna vez se preguntó qué hacía Marx estudiando en el Museo Británico, “el símbolo del imperialismo más despiadado del mundo, el lugar donde se reunieron todos los tesoros que un imperio había recogido a través de la expoliación de las Colonias” (La naturaleza humana: justicia vs. poder, 1971). La respuesta que el lingüista norteamericano encuentra es elocuente: Marx “tenía razón al utilizar los recursos y, de hecho, los valores liberales de la civilización que intentaba derrocar, en contra de ésta”.

El propio Chomsky analiza su situación en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), institución productora de armas de guerra y conocida como una de las grandes contratistas de las guerras en las que “participa” Estados Unidos. De modo irónico, sostiene: “creo que incluye dos cuestiones: una es cómo hace el MIT para tolerarme, y la otra reside en cómo hago para tolerar al MIT”. Advierte que no es un tema sencillo y que “no todo es simplemente bueno o malo”. En realidad, Chomsky equipara su situación con la de Marx en el Museo Británico. Son dos intelectuales nutriéndose en una institución opresiva, pero con el objetivo de contribuir de alguna manera a su derrocamiento.

Alimentarse de los otros es una actividad que todos los pensadores llevan a cabo, pero que encierra complejos mecanismos de apropiación. Napoleón y las armas austro-rusas, Heidegger y el olvido del ser, Marx y los padres del liberalismo económico, Marx y Chomsky y las instituciones imperiales. Cada uno a su manera y enfrentando situaciones distintas. Lo importante es tomar conciencia de que lo que cada uno es se debe en gran parte a lo que ha leído. Y que trabajar en una institución relacionada de algún modo con un poder opresivo, no los convierte en seres necesariamente funcionales a ese poder. De hecho, esa tensa convivencia puede ser peligrosa para éste.

Hay que alimentarse de los otros, pero (recordando las palabras de Valéry) a condición de después digerirlos.

Marx, Bakunin, Gramsci: el tridente materialista

In anarcos, filosofía, marx, revistas on Diciembre 7, 2008 at 6:48 pm

La historia de la filosofía tiende a identificar materialismo inmediatamente con el pensamiento de Karl Marx. La obra de Bakunin, relegada a un segundo plano por quienes escriben esta historia, contiene algunos elementos que luego retomarían pensadores como Gramsci.

“¿Quiénes tienen razón, los idealistas o los materialistas? Una vez planteada así la cuestión, vacilar se hace imposible”. Con esa breve frase, el teórico del anarquismo Mijail Bakunin comenzaba Dios y el Estado, resumiendo una dicotomía que nunca ha dejado de estar presente en la filosofía.

El idealismo es una corriente que agrupa a los diversos sistemas teóricos –con la heterogeneidad que esto implica- que le atribuyen cierta independencia y autonomía al pensamiento con respecto a la realidad. Para los idealistas, la realidad no es meramente un dato al que se accede por medio de los sentidos, sino que es algo que se aprehende y se construye por medio del intelecto. A fin de explicar el funcionamiento de este pensamiento, los filósofos han recurrido a constructos conceptuales sumamente abstractos, como pueden ser la “Idea” de Platón o la “cosa en sí” de Kant.

En clara y directa oposición al idealismo ha surgido la corriente materialista, según la cual el mundo material precede al del pensamiento. Esta corriente ha trascendido lo estrictamente filosófico (aunque, ¿no es la filosofía la madre de todas las ciencias?) y ha prendido fuertemente en las ciencias naturales, desplazando a las concepciones no-materialistas (por ejemplo, la alquimia). En las ciencias sociales, en cambio, el enfoque materialista sigue siendo cuestionado.

Marx, uno de los exponentes más reconocibles del materialismo, sostenía que todas las ciencias que no son naturales, son históricas. Es decir, todo conocimiento sobre lo social está determinado por el conjunto de factores históricos que inciden sobre la existencia. Su concepción queda manifiesta en aquella famosa frase del Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, en el que sentencia que “no es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

Bakunin, contemporáneo de Marx y tan materialista como él, ofrece un enfoque sumamente original. Por un lado, responde a la pregunta que abría su obra más conocida: “sí, los hechos están antes que las ideas; el ideal (…) no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica”. Por el otro lado, el anarquista ruso luego suaviza un poco esta definición y resalta -siendo un pionero- la necesidad de analizar el mundo de las ideas “desde el punto de vista de su utilidad moral y social”.

Bakunin advirtió como nadie las consecuencias políticas de la continuidad entre el principio de jerarquía divino y el estatal. La idea de un dios en los cielos era la mejor excusa para un rey en la tierra. No se trata simplemente de correr el velo idealista para dar cuenta de una supuesta “realidad” que se esconde detrás, sino de investigar qué función cumplen las ideas de una época en su contexto.

El pensamiento de Marx, en manos del marxismo durante el siglo XX, fue objeto de múltiples y muy diversas lecturas (y manipulaciones). Sin lugar a dudas, Antonio Gramsci es uno de los principales renovadores del pensamiento marxista. En El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, sostenía que “para la filosofía de la praxis”, como la denominaba él, “el método especulativo mismo no es futileza, sino que ha sido fecundo de valores ‘instrumentales’ del pensamiento en el desarrollo de la cultura, valores instrumentales que la filosofía de la praxis ha incorporado”.

Gramsci pone de ejemplo a la dialéctica hegeliana, ya que es posible concebir la propia obra de Marx como la síntesis del materialismo de Feuerbach y del idealismo de Hegel. Es decir, Marx tomó su método de un filósofo idealista. A mediados del siglo XX, otros autores como Althusser y los miembros del llamado Círculo de Birmingham han puesto el énfasis en los aspectos ideológicos/culturales que inciden en paralelo al determinismo de las condiciones materiales de existencia.

Así, la concepción instrumental de las ideas -y su relevancia social-, alertada por Bakunin y sepultada bajo el papel secundario que se la ha otorgado a su obra, volvía para revitalizar a la corriente materialista. Por qué Bakunin no tiene un lugar en los altares del materialismo, esa es otra historia.

Dios desde la máquina

In filosofía, medios on Noviembre 2, 2008 at 11:40 pm

La llamada “máquina de Dios” viene acompañada de un debate en torno a la validez de los modelos teóricos. Algunas observaciones, conjeturas y reflexiones desde la filosofía de la ciencia. Partículas, planetas y Karl Popper.

El pasado 10 de Septiembre se anunció al mundo la puesta en marcha de lo que sería, hasta el momento, el mayor experimento científico del siglo: el acelerador de hadrones. El LHC (por sus siglas en inglés) permitirá a los investigadores hacer colisionar partículas a una velocidad cercana a la velocidad de la luz, con el fin de provocar un pequeño Big Bang. Tras el choque se producirá una lluvia de nuevas partículas, entre las cuales se pretende encontrar al bosón de Higgs, llamado por algunos “la partícula de Dios”.

La teoría más aceptada por el ambiente científico asegura que las partículas elementales son, en total, trece. Se conocen todas menos una. Esa que falta sería el bosón de Higgs, y su existencia no sólo está predicha por el modelo estándar de la física sino que además se le atribuye un papel fundamental: explicaría por qué otras partículas elementales tienen masa y por qué son tan diferentes entre ellas.

Ahora bien, ¿se puede predecir la existencia de un elemento por el sólo hecho de que su presencia se corresponda con la lógica de un modelo teórico? Quienes responden afirmativamente proponen la siguiente imagen: supóngase que en un estadio de fútbol, un espectador ve todo menos un determinado sector del campo de juego, el córner por ejemplo. Pero cada vez que la pelota se dirige hacia ese sector, vuelve para un jugador del mismo equipo. Entonces, se sigue, habría que suponer la existencia de un elemento en ese sector. Un agente que hace que la pelota vuelva: el futbolista número once; o lo que es lo mismo para la física: la partícula número trece.

Sin embargo, la filosofía de la ciencia ha mostrado que a lo largo de la historia, los científicos han postulado la existencia hipotética de elementos que, si bien permitían mantener un modelo teórico, no eran verificables en la realidad. Es el caso de la cosmología de Ptolomeo, según la cual los astros giraban alrededor de la Tierra en órbitas circulares. Sucedió que las predicciones para las órbitas de los planetas no coincidían con lo que se observaba; por ejemplo, Marte, en algún momento, orbitaba de una forma inexplicable. Por ese motivo, Ptolomeo modificó su modelo inicial: sostuvo que sobre su órbita principal el planeta describía una órbita circular más pequeña llamada “epiciclo”. Así, atribuyéndole epiciclos a todos los planetas de su sistema geocéntrico, Ptolomeo logró corregir su modelo para poder seguir haciendo predicciones. Por supuesto, todo el sistema ptolemaico quedó descartado catorce siglos después, con la teoría heliocéntrica de Copérnico y las órbitas elípticas de Kepler.

Entonces, vale la pena reflexionar sobre el carácter “fantasmal” de algunos elementos teóricos. Muchas veces se postula la existencia de algún nuevo componente, como el epiciclo, para que un sistema teórico siga vigente. Hay una expresión latina (proveniente del teatro griego) muy ilustrativa al respecto: Deus ex machina. Tenía lugar cuando se hacía aparecer la representación de una deidad desde fuera del escenario, por medio de una grúa, para resolver una situación. Lo que expresa es esa necesidad de introducir un elemento que mágicamente le dé coherencia a la trama principal.

De esta manera, es legítimo pensar que la presencia de la partícula número trece, el bosón de Higgs, no sea más que un Deus ex machina. Tal vez sea éste el talón de Aquiles del modelo estándar de la física moderna.

En la primera mitad del siglo XX, el filósofo de la ciencia Karl Popper fundó la corriente epistemológica falsacionista, la cual propone concentrar los esfuerzos en intentar refutar toda teoría. Si no es posible refutarla, puede ser aceptada provisionalmente, pero nunca verificada. El falsacionismo de Popper está basado en la concepción de que el conocimiento científico no avanza confirmando nuevas leyes, sino más bien rechazando leyes que contradicen la experiencia.

Que quede claro: lo más probable es que el acelerador de hadrones permita hallar la bendita partícula trece, y que estas palabras queden en la nada. Pero, como dice Alejandro Gangui (doctor en Astrofísica, docente de la UBA e investigador del Conicet): “desde la época de Copérnico sabemos que nuestro lugar en el cosmos nunca fue uno privilegiado. La física moderna y la cosmología nos indican, además, que la materia prima que forma nuestros cuerpos ya no es ni la única que existe, ni la más abundante del universo. La ciencia sirve para muchas cosas, y una de éstas es para hacernos más humildes”.

Nietzsche, en puente hacia la locura

In efemérides, filosofía, revistas on Octubre 15, 2008 at 4:14 pm

 

[A 164 años del nacimiento de Friedrich Wilhelm Nietzsche]

La publicación en castellano de las cartas escritas por la madre del filósofo, echan luz sobre la etapa final de su vida. Tribulaciones, lamento y ocaso de una de las mentes más influyentes de los últimos siglos.

Cuenta la historia que corrían los últimos días de 1888 cuando Friedrich Wilhelm Nietzsche corrió a abrazarse de un caballo que se había lastimado en las calles de Turín. Tenía 44 años, y su mente había colapsado.

En enero del año siguiente, Franz Overbeck, profesor de teología en la Universidad de Basilea, decidió viajar a Turín alarmado por las desconcertantes cartas que había recibido de su viejo amigo. Al llegar lo encontró fuera de sí, motivo por el cual decide llevarlo consigo a Basilea e internarlo en un sanatorio. Pocos días después, es Franziska Oehler Nietzsche (madre del filósofo) quien resuelve hacerse cargo y lo traslada al hospital psiquiátrico de Jena.

Desde entonces y hasta sus últimos días, Franziska intercambiaría correspondencia con Overbeck y su esposa en las que describía la situación del autor de “Humano, demasiado humano” y sus vivencias personales. Estas cartas fueron publicadas en español por primera vez este año en “Mi melancólica alegría. Cartas de la madre de Nietzsche a Franz e Ida Overbeck” (editado en España por Siete Mares), con prólogo de Mariano Serrano Pascual. En ellas, es posible tomar dimensión del esfuerzo hecho por esta mujer poco culta, con dificultades económicas y fervientemente religiosa.

En mayo de 1890, Franziska saca a Nietzsche del hospital sin contar con la aprobación de los médicos y lo lleva a la casa familiar de Naumburgo. No sólo se interesa por su salud, sino también por su compleja obra. Cuando se propone la temeraria tarea de leer “Así habló Zaratustra”, escribe: “me afecta mucho, en la medida en que los cimientos de nuestras creencias se tambalean, y al final, incluso, podría resentirse el amor que siento hacia un caballero tan querido y un hijo tan amado” (15/ 04/ 1891).

La enfermedad mental de Nietzsche y su decadencia física iban en aumento, lo mismo que su fama. Justo él, que había escrito: “lo que a mí me pertenece es el pasado mañana. Algunos hombres nacen póstumos” (en “El Anticristo”, un libro “espantoso” según el veredicto de Franziska). Esto derivó en que su madre no sólo tuvo que tomar decisiones sobre su salud, sino también en lo concerniente a sus textos. Nietzsche estaba empezando a ocupar un lugar de relevancia en el pensamiento contemporáneo, y esto hacía que algunas personas intentaran acercársele con intenciones nobles y otras no tanto.

En 1893, Elisabeth Nietzsche regresa definitivamente de Paraguay para convivir con su hermano y su madre. Al año siguiente fundó el Archivo Nietzsche, y pasó a tomar control sobre la obra de Friedrich. Apartó a Overbeck y otros antiguos amigos del filósofo, lo cual preocupaba a Franziska y queda reflejado en sus cartas. Nietzsche permaneció en Naumburgo hasta 1897, año en que falleció su madre. En una de sus últimas cartas, ésta escribió: “Alabado sea Dios sólo por haberme permitido hasta ahora prodigar los cuidados a mi hijo (…) Él sigue siendo mi melancólica alegría” (02/ 07/ 1896).

Luego, su hermana lo trasladaría a Weimar, donde funcionaba el Archivo. Ella fue la que en los años ‘30 del siglo XX hizo esfuerzos para asociar la filosofía de Nietzsche con el clima creado por el nacional-socialismo; incluso llegaría a conseguir que el régimen nazi financiara el Archivo, y a su funeral (1935) asistieron Hitler y otras altas autoridades del Tercer Reich.

 

Nietzsche y ¿su hermana?, en una foto de 1899

Nietzsche y ¿su hermana?, en una foto de 1899.

 

Hacia el final de su vida, Friedrich Nietzsche era prácticamente un vegetal. Desde muy joven había sufrido fuertes dolores intestinales y de cabeza, problemas en la visión e insomnio. Ya de mayor, tuvo que interrumpir el ejercicio de la docencia en varias ocasiones, hasta 1879, año en que renunció definitivamente a la Universidad de Basilea. Tras el episodio de Turín se le diagnosticó parálisis cerebral progresiva, pero también se habló de un problema de salud heredado de su padre, de un derrame y de una sífilis contraída en algún prostíbulo. Según consta en las cartas, Franziska atribuía la demencia de su hijo al desgaste que le producía compenetrarse con sus obras.

Lo cierto es que Nietzsche murió el 25 de agosto de 1900, en Weimar, dejando atrás casi once años de decadencia física y mental. Su hermana lo había convertido en una pieza más del Archivo que llevaba su nombre. Su obra, con algunas interpretaciones más felices que otras, comenzaba a expandirse velozmente por todo el mundo. Quedará además, lo que sin dudas es un ejercicio voyeur, la posibilidad de acceder a la lectura privilegiada de las cartas escritas por una madre que conmueve con su limitada expresividad.

Una invitación a mirar por el ojo de la cerradura de aquellos años de ternura, locura y dolor.

 

La ciudad de Torino recuerda a Nietzsche en el centenario de su nacimiento.

La ciudad de Torino recordó a Nietzsche en el centenario de su nacimiento.

Figuras del desencanto

In filosofía, frases, música, revistas on Septiembre 27, 2008 at 9:04 pm

(…) Para los que vivimos el desencantamiento del mundo sin que ello nos convierta automáticamente en seres desencantados, hay una frase de Benjamin que nos sigue desafiando e iluminando: «Todo documento de cultura es también un documento de barbarie». Un buen ejemplo de ello se halla en el dictamen de barbarie que Adorno, Steiner y Kundera han proferido sobre uno de los más expresivos modeladores culturales de estos tiempos: el rock, que para Adorno no es más que «un pretexto para la barbarie y los intereses de la industria cultural», para G. Steiner una nueva esfera sonora identificada con «un martilleo estridente, un estrépito interminable que, con su espacio envolvente, ataca la vieja autoridad del orden verbal», y para M. Kundera el rock es «el aullido extático en que quiere el siglo olvidarse de sí mismo (…) La imagen acústica del éxtasis ha pasado a ser el decorado cotidiano de nuestro hastío»

 

Leyendo esos tres textos me pregunto si la idea de W. Benjamin no sería reversible: en estos oscuros tiempos, ¿no habrá documentos de barbarie que constituyen documentos de cultura, y en un sentido bien preciso, documentos por los que atraviesan movimientos que minan y subvierten, desde sus bajos fondos, la cultura con que nuestras sociedades se resguardan del sinsentido? Así, más que al éxtasis, el aullido del rock remitiría a la rabia y la desazón de unas generaciones que han encontrado en esa música el único idioma en el cual expresar su rechazo a una sociedad hipócritamente empeñada en esconder sus miedos y zozobras. Lo que habla —o mejor grita— en esos documentos es la profunda desubicación que sufren actualmente los saberes escolar-letrados y la des-figuración de las condiciones y el sentido del trabajo. Ahí remiten algunas de las figuras en que se dibujan las más hondas razones del desencanto intelectual.
(…)


Jesús Martín-Barbero, Figuras del desencanto.
Fuente y texto completo: Revista Número
[Grafiti de una letra de los redondos]

Zizek para todos

In cine, filosofía, videoteca on Agosto 15, 2008 at 2:13 am

El esloveno Slavoj Zizek y su siempre particular análisis de la realidad. Capitalismo, apocalipsis, Hollywood, ideología, tolerancia, ecología…¿qué hacer?

“Cumpliré con mi deber como filósofo: complicar las cosas”, promete.

(se recomienda verlo en pantalla completa. Video visto en Caosmosis)

Yerba con Nietzsche, vino con Kant

In filosofía on Agosto 1, 2008 at 1:01 pm

Un filósofo para acompañar los bizcochitos y otro para la cena. Así es, a partir de ahora usted puede tomar mates con la yerba de los Nietzsche o  degustar un vino según la antinomia del gusto de Kant.

(Click en las imágenes para ampliar)

Del lado del poder

In dispositivos religiosos, filosofía, revistas on Julio 15, 2008 at 12:27 am

¿Qué pasa cuando la razón está separada del poder?, ¿quién triunfa? La historia ha demostrado ampliamente que la verdad sin la fuerza, es pura impotencia. Una aproximación desde Nietzsche al conocido caso de Galileo Galilei.

And you never ask questions
When God’s on your side.

- Bob Dylan, “With God on Our Side”.

Hace muchísimo tiempo, un 22 de Junio de 1633, en el convento de Santa María (Roma), Galileo Galilei renunciaba a la visión heliocéntrica ante el tribunal de la Santa Inquisición. Cuenta la leyenda que tras escuchar la condena a prisión de por vida, el maestro florentino murmuró entre dientes unas pocas palabras: “eppur si muove” (que podría traducirse como “y sin embargo se mueve”). Fue uno de los momentos más soberbios en la historia de la humanidad.

Galileo consideraba que su postura era asistida por la razón. De hecho, no eran pocos los que sostenían la teoría elaborada por Copérnico en “Sobre las revoluciones de las esferas celestes”. Con esa frase (si la dijo o no, no importa: de eso se tratan las leyendas), Galileo le estaba diciendo a la Iglesia que no cambiaba nada el hecho de que lo condenaran y lo hicieran abjurar, porque ese fallo no podía evitar que la tierra gire alrededor del sol, al igual que el resto de los planetas que componen el sistema solar. Galileo decía la verdad, pero no tenía el poder para hacerla triunfar.

Es válido suponer, entonces, que si algún miembro del tribunal inquisitorio hubiese escuchado esa pequeña e insolente frase, podría haberle respondido de la siguiente manera: “y sin embargo, por más que la tierra gire alrededor del sol, podemos condenarte a la hoguera porque tenemos el poder para hacerlo”. Razón no le hubiera faltado. También habría estado asistido por una verdad irrefutable: durante siglos, la Iglesia dispuso del poder de condenar a muerte a quien, según su propio juicio, considerara merecedor de tal castigo.

Galileo creía estar burlándose de sus verdugos, porque consideraba que la verdad tenía la capacidad de triunfar por sí sola. Se equivocaba. Porque la verdad necesita del poder. Friedrich W. Nietzsche lo entendió y lo postuló mejor que nadie en “Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales” (1881). En esta obra, el filósofo alemán sostiene que “en sí misma, la verdad no es una potencia, pese a lo que digan los retóricos del racionalismo. Por el contrario, necesita que la fuerza se ponga de su parte o ponerse ella de parte de la fuerza, ya que de lo contrario perecerá siempre. Esto ha quedado demostrado hasta la saciedad”. De hecho, la Iglesia ha demostrado ampliamente cómo el poder puede ser más determinante que la razón.

Por lo tanto, cuando alguien asegura que Dios (o la razón) está de su lado, no está haciendo otra cosa más que buscar, a través del discurso, un poder que le de sustento a su acción; que la justifique. Durante el Renacimiento ese poder lo confería Dios, por supuesto, por medio de la Iglesia; y faltaban varios siglos para que la razón (tras adoptar el disfraz de ese viejo Dios un tanto moribundo) lo sustituyera. En ese entonces, sólo la Iglesia poseía la facultad de establecer “la verdad”.

Este principio también se expresa en la sabiduría popular de la siguiente manera: la historia la escriben los que ganan. Esto se debe a que los vencedores son quienes acceden al derecho de justificar su fuerza. De nada sirve asumir una postura moral ante esta situación. Justamente porque la moral, desde la perspectiva de Nietzsche, se caracteriza por transformar un “no puedo” en un “no quiero”; dicho de otro modo, en interiorizar una imposibilidad material. Toda postura moral se jacta de actuar bajo el influjo de una razón superior (una teoría ética) separada de la fuerza.

Por último, sí, es cierto que la teoría heliocéntrica ya había comenzado a ser difundida en el continente europeo y, por lo tanto, ya había empezado a cambiar la concepción del universo al desplazar su centro. Pero “la verdad” de Galileo Galilei tardaría más de un siglo en triunfar definitivamente. Claro, fue cuando el papa Benedicto XIV autorizó la impresión de las obras completas del astrónomo y las quitó del listado de libros prohibidos. Es decir, cuando la fuerza se puso del lado de la verdad. De esta manera, la obra de Galileo pasó a ser honrada por la institución que antes la condenara por impía. Tal vez algún día le llegue el turno a Charles Darwin. Sólo basta que el poder se ponga de su lado para triunfar definitivamente.

Deicidio y hedonismo

In dispositivos religiosos, filosofía, revistas on Junio 21, 2008 at 11:00 pm

Porque la historia oficial de la filosofía esconde sus propias fisuras. Porque no hay ningún más allá en donde se recompensarán las penurias terrenales. Porque las morales han sido funcionales al poder. Por eso y mucho más, Michel Onfray propone una filosofía basada en el ateísmo y la búsqueda del placer.

Michel Onfray nació el primer día del año 1959 en Argentan, un pueblo normando de Francia. Hijo de un obrero agrícola y una mucama, conoció la pobreza y fue abandonado a los 10 años en un orfanato. Poco después, dejó de creer en eso que los hombres llaman “Dios”. Descubrió la filosofía a los 17 y, según sus propias palabras, le cambió la vida. Obtuvo un doctorado y dio clases en el Lycée de Caen entre 1983 y 2002, año en que renunció para crear la Universidad Popular de Caen (de entrada libre y gratuita, sin inscripción). Desde entonces, se dedica a enseñar una historia alternativa de la filosofía, poniendo énfasis en la versión de los autores olvidados y vencidos.

Esta particular perspectiva está reflejada en sus más de treinta libros, muchos de ellos traducidos al castellano. En 2005 publica “Tratado de ateología (Física de la metafísica)”, editado en la Argentina por Ediciones De La Flor, para señalar que la negación de Dios no es suficiente si no se avanza en la construcción de una ética postcristiana. Por ello, Onfray cree necesarias tres tareas: deconstruir los monoteísmos, desmitificar el cristianismo, y desmontar la teocracia. Sólo así será posible que “el cuerpo deje de ser un castigo y la tierra, un valle de lágrimas; la vida, una catástrofe; el placer, un pecado; las mujeres, una maldición; la inteligencia, una presunción y la voluptuosidad, una condena”.

Tratado de ateolog�a

La característica principal de las tres grandes religiones va más allá del poder que ejercen sobre sus creyentes: han impregnado en los sectores laicos. Kant, por ejemplo, en “La crítica de la razón pura” parece estar minando las bases de la metafísica occidental, pero termina reafirmando los valores que sostienen a los tres grandes monoteísmos: Dios, la inmortalidad del alma y la existencia del libre albedrío. Representa mejor que cualquier otro intelectual a ese extraño engendro que es el “ateísmo cristiano”. Onfray tiene muy en claro que no alcanza con plantear el conflicto al interior de las catedrales, sino que es imprescindible plantearlo también en las “capillas del librepensamiento”.

En cuanto a la cuestión divina, es importante aclarar algo: Onfray no refuta la existencia de Dios, sino que lo niega como valor positivo. Al contrario de lo que sentenció Nietzsche, Dios aún vive; y los hombres siguen construyendo sobre lo que su existencia presupone. Vive por la sencilla razón de que las ficciones no mueren: “un cuento para niños no se puede refutar”. Dios es el arma principal que los dispositivos religiosos utilizan para explotar esa tendencia en los hombres a construir subterfugios contra el desierto de lo real. Por eso, el verdadero ateísmo (un ateísmo posmoderno) debe anular la referencia teológica y construir una moral basada en valores que celebren el cuerpo más que el alma. Dice Onfray: “ni Dios, ni Ciencia, ni Cielo inteligible, ni el recurso a propuestas matemáticas, ni Tomás de Aquino, ni Auguste Comte o Marx; sino la Filosofía, la Razón, la Utilidad, el Pragmatismo, el Hedonismo individual y social, entre otras propuestas a desarrollar dentro del campo de la inmanencia pura, en favor de los hombres, para ellos y por ellos, y no para Dios o por Dios”.

Tratado de ateología es una obra explosiva, y de hecho ha generado enérgicas respuestas, incluidos dos libros y decenas de artículos. Cabe preguntarse si lo que “molesta” de Onfray es su ateísmo, o su hedonismo. De cualquier manera, la negación de Dios y la celebración de los placeres parecen estar sumamente interrelacionados y ponen en jaque a un mismo sistema de valores. El miedo y la angustia han engendrado dioses, por eso Onfray no critica ni culpa a los hombres por valerse de placebos metafísicos. Él se lo toma como una cuestión personal: “cada uno puede preferir el opio de la ilusión a la realidad. Yo le reprocho a la ilusión enemistarnos con la única certeza que tenemos: la vida es aquí, aquí y ahora”.

Slavoj Žižek, el filósofo excéntrico

In cine, filosofía, revistas on Junio 2, 2008 at 10:58 pm

“El problema que se nos plantea no es si nuestros deseos se encuentran satisfechos o no, el problema es saber qué es lo que deseamos. No hay nada de espontáneo, de natural en el deseo humano. Nuestros deseos son artificiales, se nos debe ‘enseñar’ a desear. El cine es el arte perverso por excelencia: no te da aquello que deseas…te dice cómo desear”. Con esa contundencia comienza “The Pervert’s Guide To Cinema”, film guionado y presentado por Slavoj Žižek, psicoanalista y filósofo esloveno.

Afiche

Žižek es uno de esos escritores que llaman la atención por su estilo: su fórmula consiste en explicar la teoría más compleja, o el sistema ideológico más definido, a través de productos culturales de consumo masivo. Siempre provocador, en sus textos es frecuente encontrar el abordaje de los temas más sensibles con una originalidad y un despojo que le son característicos.

En esta incursión cinematográfica, el autor se introduce en escenas de films clásicos (y no tanto) para ilustrar cómo el cine está atravesado por la ideología. Por ejemplo, Žižek interrumpe en la famosa escena de Matrix en la que Morfeo le pide a Neo que elija entre las dos píldoras, para decir que “la elección entre la píldora azul y la roja no es realmente una elección entre la ILUSIÓN y la REALIDAD. Por supuesto que la Matrix es una máquina de ficciones, pero son ficciones que desde siempre estructuran nuestra realidad. Si se le quita a nuestra realidad las ficciones simbólicas que la regulan, se pierde la realidad en sí misma. ¡Quiero una tercera píldora! ¿Cuál es esa tercera píldora? Definitivamente ninguna píldora trascendental que permita una falsa experiencia religiosa. Quiero una píldora que me permita ver no la realidad que hay ‘detrás’ de la ilusión… sino la realidad que hay ‘EN’ la misma ilusión”. La ideología sería esa ficción necesaria que estructura nuestra realidad, una ficción sumamente “real”.

matrix-pastillas

En el film, Žižek deja en claro su perspectiva lacaniana y su particular versatilidad para interpretar situaciones a partir de ella. Queda demostrado en la caracterización de los hermanos Marx como el Superyo, el Yo y el Ello (Groucho, Chico y Harpo, respectivamente); o cuando describe la disposición de los ambientes en la casa de “Psicosis” (buena parte del film está dedicada a la basta obra de Alfred Hitchcock): Norman –el protagonista, el psicópata– se comporta según el Ello cuando está en el sótano, como el Yo en la planta baja y como el Superyo en el primer piso. La hermenéutica es una de las armas más certeras que esgrime. A la lista de films que caen bajo su lupa pueden agregarse “Luces de la ciudad” y “El gran dictador” de Charles Chaplin, “Sopa de gansos” de los hermanos Marx, “Solaris” de Andrei Tarkovsky, “Iván el terrible” de Sergei Eisenstein, “La conversación” de Francis Ford Coppola, “Star Wars: Episodio III”, “El club de la pelea”, “El exorcista”, “Alien”, y varias realizaciones de David Lynch (por ejemplo “Mulholland Drive” y “Terciopelo azul”), entre otros.

Es esta asombrosa combinación entre elementos –aparentemente– tan dispares la que invita al lector (o al espectador) a encontrarse con el excéntrico esloveno. Escritor incomparable, intelectual disidente, amante de las paradojas; hasta se lo ha calificado de “académico rock-star”. De hecho, existe un documental titulado simplemente “Zizek!” (2005, dirigido por Astra Taylor) en el que es retratado en su intimidad, yendo de una conferencia a otra, en Nueva York, en su ciudad natal Ljubljana o en su visita a Buenos Aires; y la conclusión que se extrae es que este pintoresco filósofo es tal cual lo pinta su obra: enérgico, verborrágico, incorregible. A modo de nota de color, se puede agregar que fue candidato a la presidencia de la República de Eslovenia en 1990, durante las primeras elecciones libres de su país.

Está claro lo difícil que resulta ponerle cualquier etiqueta a su pensamiento, e intentarlo es inútil –precisamente porque se resiste. Pero sí se puede decir algo que no es: un intelectual políticamente correcto. Žižek se ha embarcado en una cruzada contra el consenso liberal-democrático, y arremete principalmente contra los adherentes a la ideología (sic) hegemónica del “fin de la historia”. Reclama el retorno a la posibilidad de pensar un cambio drástico, por fuera del falso progresismo reinante. Sostiene que la verdadera libertad, si significa algo, consiste más que nada en cuestionar la libertad simbólica. El primer paso es, entonces, tomar conciencia de que hay una tercera píldora; por más que sólo ofrezcan dos.

Nobleza gaucha

In deportes, filosofía, frases on Mayo 27, 2008 at 2:28 am

“Yo trabajo en base a la confianza. Y no me gusta desconfiar de la gente. Es un tema de formación integral. Es vital que el jugador estudie, lea, vaya al cine, escuche música. Algunos ganaron mucha plata pero no supieron invertirla. ¿Son descartables? ¿Nadie los ayuda? Mirá el caso Ortega. Cuando tengas un problema, hablalo con un gaucho, no con un abogado.”

- Claudio Bichi Borghi. Y pensar que algunos pelotudos le tocan bocina en la calle por manejar un auto de patente chilena. No le des bola, Bichi. No saben lo que hacen…



PD1: Borghi se ganó mi aprecio definitivamente. Más allá de lo que pase en el clásico de Avellaneda.

PD2: ¿pensaron que el fútbol iba a estar ausente en este blog?

La tragedia y la farsa

In filosofía, frases, marx on Mayo 16, 2008 at 2:12 pm

“…el propio Claude Lefort a quien nadie puede acusar de simpatías comunistas, recién ha elaborado un razonamiento crucial en su respuesta a François Furet: el acuerdo general liberal de hoy es el resultado de 150 años de la lucha de los obreros Izquierdistas y su presión al Estado, que incorporó demandas que hace 100 o incluso hace menos años, los liberales desecharon con horror. Como una prueba, uno simplemente debe mirar la lista de las demandas al final del Manifiesto Comunista: aparte de 2 o 3 de ellos (qué, por supuesto, son claves), todos los otros son hoy parte del acuerdo general (por lo menos en el desintegrado Estado de Bienestar): el voto universal, el derecho a la educación libre, la seguridad social (salud) universal y el cuidado para los jubilados, la limitación del trabajo en los niños…”

– Slavoj Žižek, Repetir a Lenin


“…
Boltanski y Chiapello vienen a decirnos que aquellos valores y deseos que en los 60 poseían un carácter contracultural, revolucionario, vital, en los 90 se volvieron los motores ideológicos del capitalismo. Consignas que en los 60 implicaban un corte radical con el pasado, con la familia, con la historia inmediata hoy funcionan como instrumentos de cohesión social, como la ideología de la época. ¿Cuáles eran esos deseos revolucionarios de los 60? Mayor flexibilidad en la vida cotidiana; mayor autonomía personal; el elogio del cambio permanente, de la incertidumbre, de la creatividad; la crítica a las estructuras rígidas, a la burocracia, al Estado; el cuestionamiento de las instituciones cerradas y la defensa de los vínculos en red; la búsqueda del placer por el placer en sí mismo, la preponderancia del deseo como motor del consumo; la utopía de un mundo global. ¿No es acaso éste el programa del capitalismo actual?”

– Damián Tabarovsky, Contracultura y capitalismo

Los perros de la polis

In anarcos, filosofía, frases, revistas on Abril 28, 2008 at 12:21 am

[Cuatro siglos antes de nuestra era, en aquel gran molde del pensamiento Occidental que fue la antigua Grecia, unos pocos hombres excéntricos se declararon disidentes de la civilización por considerarla hipócrita y artificial. Fueron influidos por Sócrates, como tantos otros, pero en lugar de tomar su ejemplo prefirieron uno más sencillo: el de los perros. Esta es la historia de los filósofos cínicos.]

Nacida al margen de la filosofía que buscaba “el mejor gobierno” para la polis, la escuela cínica (del griego kyon, perro) sostenía que el hombre dispone en sí mismo de todos los medios necesarios para obtener la felicidad y conquistar la autonomía. Fue fundada por Antístenes, pero ni él ni sus discípulos han dejado obra alguna. Estos filósofos preferían la práctica, a tal punto que lo que hoy se conoce sobre los cínicos son relatos ejemplificadores de sus enseñanzas.

Entre sus valores más importantes se deben destacar la independencia y la autarquía. Además, despreciaban las normas sociales y se consideraban “ciudadanos del mundo”. Eran auténticos parias, se jactaban de ello, y ese goce hacía enfurecer a sabios y poderosos. Para ellos, la sociedad es una máquina de crear necesidades superfluas, y sólo se preocupaban por satisfacer las necesidades naturales comunes a todos los animales. Practicaban el ascetismo pero no porque necesitaran suprimir los deseos que involucraban bienes materiales, sino por la sencilla razón de que no tenían tales deseos. Al fin y al cabo, ¿qué deseos de riqueza y de gobernar tiene un perro?

Tal vez el más conocido de los cínicos sea Diógenes de Sínope (actual Turquía), discípulo de Antístenes, dado que las anécdotas antológicas que protagoniza le han conferido un status de leyenda. Fue desterrado de su tierra natal, aparentemente, por falsificar moneda. Años más tarde, al recordar este episodio, diría “ellos me condenan a irme y yo los condeno a quedarse”. También son memorables sus batallas dialécticas con sabios y poderosos, narradas por Diógenes Laercio en “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”. La más famosa quizás sea aquella según la cual Alejandro Magno se le acercó al verlo dormir bajo el sol, diciéndole “pídeme lo que quieras”: Diógenes le pidió, en efecto, que se corra porque le estaba tapando el sol.

Diógenes y Alejandro

(Alejandro y Diógenes de Sínope)

Era mordaz. Cuando Platón definió al hombre como animal bípedo sin plumas, el cínico agarró un gallo, lo desplumó y lo soltó en la escuela de aquel, diciendo “éste es el hombre de Platón”. Hubo que ajustar la definición: con uñas anchas. También se cuenta que estando Diógenes comiendo lentejas, el filósofo Aristipo (que era cercano al rey) le dijo que si aprendiera a ser sumiso al rey no tendría que comer lentejas; a lo cual respondió: “Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”. Sin embargo, no todas las anécdotas favorecen a Diógenes. Se cuenta que una vez, pisando las alfombras de Platón en presencia de Dionisio (rey de Siracusa), exclamó: “piso las lujosas alfombras de Platón”, y éste le respondió “¡Cuán lujoso te manifiestas, oh Diógenes, queriendo no parecer lujoso!”. Todo parece indicar que Platón tenía razón, Diógenes gozaba y se lucía molestando e insultando a los poderosos.

Como bien dice Marcel Schwob en “Vidas imaginarias” (1896): “Diógenes mordía como los perros, pero Crates vivía como los perros”.

Crates de Tebas era dueño de una gran fortuna heredada de su padre, pero al ver en una tragedia a Télefo, con sus pocas ropas miserables, anunció que distribuiría su patrimonio entre los ciudadanos y pasearía por el mundo vestido como Télefo. Cuando llegó a Atenas, se lo veía errante entre las calles, practicando lo que aconsejaba Diógenes, su maestro. Revolvía la basura y guardaba en su bolsa cortezas de pan, aceitunas podridas y espinas de pescado; decía que su bolsa tenía todo lo que necesitaba, era su única patria.

A diferencia de su mentor, Crates no intervenía en asuntos públicos y no tenía ningún interés en insultar o ridiculizar a los poderosos. Era respetado en Atenas. Le daba lo mismo si hablaba con el rey, los esclavos o la muchedumbre. Se cuenta que cuando Alejandro Magno fue a verlo, este no le prestó mayor atención. Fue más sabio que su maestro, dominando el arte de la indiferencia.

Tuvo por discípulo a un joven rico, de nombre Metrocles, cuya hermana se enamoró perdidamente de Crates. Se llamaba Hiparquía, era dueña de una belleza descomunal y nada le importó la tremenda pobreza y suciedad en la que vivía Crates. Cuando sus padres trataron de retenerla, ella amenazó con quitarse la vida; cuando el cínico le advirtió que vivirían como perros, nada objetó. De modo que terminó viviendo con Crates y, según se cuenta, siendo buena con todos: cuidaba a los enfermos y no tenía problemas en lamer las heridas de sus compañeros de jauría. Algunas versiones indican que llegaron a tener un hijo, Pasicles, pero lo cierto es que la historia le perdió el rastro a esta encantadora cínica.

Crates e Hiparqu�a

(Crates e Hiparquía)

Las muertes de Crates y de Diógenes están llenas de conjeturas. Quiso el destino ser poco generoso con el amable Crates: parece que contrajo terribles enfermedades y perdió toda voluntad, para finalmente dejarse consumir por el hambre a la edad de 80 años. Sobre Diógenes algunos dicen que falleció el mismo día que Alejandro Magno, por causas no del todo claras: hay quienes sostienen que dejó de respirar voluntariamente. Su tumba fue honrada con estatuas de bronce, y una inscripción:

“Caducan aun los bronces con el tiempo;
mas no podrán, Diógenes, tu gloria
sepultar las edades, pues tú solo
supiste demostrar a los mortales
facilidad de vida,
y a la inmortalidad ancho camino”.

Martin Heidegger: una Universidad para el Tercer Reich

In filosofía, revistas on Marzo 24, 2008 at 4:22 pm

El 27 de Mayo de 1933, Martin Heidegger asumía el rectorado de la Universidad de Friburgo. Meses después de que Adolf Hitler fuera nombrado Canciller, el mayor y más influyente filósofo del siglo XX aceptaba dirigir los destinos de una Universidad. Ante la atenta mirada de miles de jóvenes y con el apoyo de las SA, el autor de “Ser y tiempo” pronunciaba su discurso titulado “La autoafirmación de la Universidad alemana”.

EL EJE ATENAS-BERLIN

Con la aparición de “Ser y tiempo” en 1927, Heidegger puso en marcha el proyecto de desarrollar una nueva terminología que le permitiera superar la filosofía del sujeto, matriz de la metafísica moderna. A su vez, este proyecto implicaba que la filosofía tenía que recuperar su posición de dominio por encima de las ciencias y los distintos aspectos de la vida. Por eso, aquel 27 de mayo, recordó: “El inicio es aún. No está tras de nosotros como algo hace largo tiempo acontecido, sino que está ante nosotros (…). El inicio ha incidido ya en nuestro futuro, está ya allí como el lejano mandato de que recobremos de nuevo su grandeza”. Los alemanes debían, entonces, situarse bajo el influjo de la filosofía griega, “inicio de nuestra existencia histórico-espiritual”.

Sucede que Heidegger encuentra en los griegos lo que “la subsiguiente interpretación teológico-cristiana del mundo, así como el posterior pensamiento técnico-matemático de la modernidad” han olvidado: la filosofía griega como praxis política (de la polis) principal. Occidente ha identificado la filosofía con la teoría y por eso la ha relegado a un segundo plano. Así se comprende por qué Heidegger busca que la filosofía sea para los alemanes lo que fue para los griegos en la antigüedad: “el centro que determina desde lo más profundo toda su existencia como pueblo y como Estado”.

LA “MISIÓN ESPIRITUAL”

En 1933 Heidegger se afilió al partido nazi, requisito tácito para asumir el rectorado. Según algunas versiones la fecha exacta fue el 1° de mayo, a modo de gesto para con las SA; según otras, dos días después. No lo había hecho antes, y este es el punto principal que da apoyo al argumento de quienes ven solamente “oportunismo” en la adhesión de Heidegger al nacionalsocialismo. Analizar el “Discurso del rectorado” puede ayudar a tratar de entender una relación más que compleja.

La nueva legislación estudiantil, una reforma universitaria impulsada por el régimen, empezó en 1933 y finalizó en 1935. Lo esencial de su contenido se centraba en la aplicación del Führerprinzip: unificación de las asociaciones estudiantiles y sometimiento a una estricta organización jerárquica. Heidegger no vaciló en celebrar la reforma: “darse a sí mismo la ley es la suprema libertad”. El discurso en sí es completamente funcional al poder, es un llamado a los estudiantes a que se organicen detrás del proyecto totalitario. Ello se desprende de sus palabras cuando asegura que “el estudiantado alemán está en marcha; y lo que busca son unos guías”. Hitler ya es el führer político, Heidegger pretendía convertirse en el führer filosófico. El estudiante alemán debía “entregarse hasta el límite (…) por el pueblo, al destino del Estado, en el seno de una misión espiritual”.

Esta entrega, según Heidegger, es una puesta en marcha sometida a la hegemonía del destino. El maestro ve asomarse un acontecimiento que no necesita reclamar, “pues la fuerza joven y reciente del pueblo, (…) ya ha decidido”. La misión espiritual será llevada a cabo con todos los riesgos necesarios, porque es lo que el pueblo alemán ha escogido (“pueblo que se conoce a sí mismo en su Estado”). Y para que no teman, Heidegger invita a adoptar como propia una profunda reflexión de Platón con la que cierra su discurso: «Todo lo grande está en medio de la tempestad» (Platón, “República”, 497 d,9). Vale la pena detenerse en esta frase: traducida literalmente del griego, sería “«todo lo grande está en peligro»; pero las palabras textuales de Heidegger son «Alles Grosse steht in Sturm», donde “sturm” significa tanto “tempestad” como “asalto”. No es un hecho menor señalar que este término era muy utilizado por los nazis, a tal punto que la organización paramilitar que en gran parte propició el ascenso de Hitler, las SA, en alemán llevan el nombre de Sturmabteilung (“tropas de asalto”).

Martin Heidegger renunciaría en febrero de 1934 por diferencias con el partido. Sin embargo, nunca dio explicaciones ni se mostró arrepentido. Sólo pidió que no se lo juzgara con los ojos de 1946, sino con los de 1933. Cuando Europa estuvo, ciertamente, en medio de la tempestad.

El Estado soy yo

In cuestiones de estado, filosofía, frases on Marzo 5, 2008 at 1:28 am

En algún lugar existen todavía pueblos y rebaños, pero no entre nosotros, hermanos míos: aquí hay Estados.

¿Estado? ¿Qué es eso? ¡Bien! Abrid los oídos, pues voy a deciros mi palabra sobre la muerte de los pueblos.

Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: “Yo el Estado, soy el pueblo”.

Nietzsche, “Así habló Zaratustra” (Del nuevo ídolo).

En 1953, estalló la protesta obrera en la Alemania comunista.

Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: ¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?

Fuente

Mundial de filosofía: Alemania vs. Grecia

In deportes, filosofía, marx, videoteca on Febrero 11, 2008 at 2:47 pm

Ante la vuelta del fútbol grande, los Monty Python nos brindan la posibilidad de ver un partido único e irrepetible, plagado de estrellas… dos potencias se enfrentan, ¿quién ganará?

LOS 11 DE CADA LADO:
Alemania:
1 LEIBNIZ, 2 I.KANT, 3 HEGEL, 4 SCHOPENHAUER, 5 SCHELLING, 6 BECKENBAUER, 7 JASPERS, 8 SCHLEGEL, 9 WITTGENSTEIN, 10 NIETZSCHE, 11 HEIDEGGER.
Grecia:
1 PLATO, 2 EPIKTET, 3 ARISTOTELE, 4 SOPHOKLES, 5 EMPEDOKLES VON ACRAGA, 6 PLOTIN, 7 EPIKUR, 8 HERAKLIT, 9 DERAKLIT, 10 SOKRATES, 11 ARKIMEDES.

Tres increíbles formas de empezar un texto

In anarcos, filosofía, frases, marx on Febrero 8, 2008 at 4:43 pm
“En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que inteligentes animales inventaron el conocimiento. Fue ése el más orgulloso y mentiroso minuto de la ‘Historia Universal’, pero sólo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló, y los inteligentes animales hubieron de morir.
Alguien pudo inventar una fábula así, y sin embargo no habría ilustrado de modo suficiente la situación tan lamentable, tan sombría y fugaz, sin fines y contingente que presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió; si desaparece, nada pasará. Pues no hay para ese intelecto otra misión fuera de la vida humana. Es sólo humano, y sólo su dueño y productor lo toma de modo tan patético como si los goznes del mundo giraran sobre él. Pero si pudiéramos entendernos con el mosquito advertiríamos que también flota por el aire poseído por ese pathos y que se siente en él el centro alado del Universo.”

SOBRE VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL
Friedrich Nietzsche


“Según anuncian los ideólogos alemanes, Alemania ha pasado en estos últimos años por una revolución sin igual. El proceso de descomposición del sistema hegeliano, que comenzó con Strauss, se ha desarrollado hasta convertirse en una fermentación universal, que ha arrastrado consigo a todas las «potencias del pasado». En medio del caos general, han surgido poderosos reinos, para derrumbarse de nuevo en seguida, han brillado momentáneamente héroes, sepultados nuevamente en las tinieblas por otros rivales más audaces y más poderosos. Fue ésta una revolución junto a la cual la francesa es un juego de chicos, una lucha ecuménica al lado de la cual palidecen y resultan ridículas las luchas de los diádocos. Los principios se desplazaban, los héroes del pensamiento se derribaban los unos a los otros con inaudita celeridad, y en los tres años que transcurrieron de 1842 a 1845 se removió el suelo de Alemania más que antes en tres siglos.Y todo esto ocurrió, según dicen, en los dominios del pensamiento puro.”

FEUERBACH. OPOSICIÓN ENTRE LAS CONCEPCIONES MATERIALISTA E IDEALISTA (I CAPITULO DE “LA IDEOLOGÍA ALEMANA”)
C. Marx y F. Engels

 

“¿Quiénes tienen razón, los idealistas o los materialistas? Una vez planteada así la cuestión, vacilar se hace imposible. Sin duda alguna los idealistas se engañan y/o los materialistas tienen razón. Sí, los hechos están antes que las ideas; el ideal, como dijo Proudhon, no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica.”
DIOS Y EL ESTADO
Mijail Bakunin