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Ya no quedan más amigos de lo eterno

In documentos de cultura, frases, marx, música, videoteca on Noviembre 5, 2009 at 11:52 pm

“La época burguesa se distingue de todas las épocas precedentes por la revolución constante de la producción, la alteración permanente de todas las condiciones sociales que la incertidumbre y la agitación sin fin permiten. Toda relación fija y anquilosada, con su carga de viejos prejuicios y opiniones, es barrida y las nuevas se vuelven obsoletas antes de que se puedan sedimentar. Todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo que es sagrado se profana”.

Marx & Engels, Manifiesto Comunista.

“Si hoy tenemos algunas dificultades para imaginarnos en qué podrán consistir las fiestas y las ceremonias del porvenir, es porque atravesamos una fase de transición y de mediocridad moral. Las grandes cosas del pasado, las que entusiasmaban a nuestros padres, no suscitan en nosotros el mismo ardor, sea porque han entrado ya en la vida cotidiana hasta el punto de que ya nos resultan indiferentes, sea porque ya no responden a nuestras aspiraciones actuales; y sin embargo, todavía no hay ninguna que pueda reemplazarlas. (…) En una palabra, los antiguos dioses envejecen o mueren, y aún no han nacido otros nuevos”.

Émile Durkheim, Las formas elementales de la vida religiosa.

“La intelectualización y racionalización crecientes no significan, pues, un creciente conocimiento general de las condiciones generales de nuestra vida. Su significado es muy distinto; significan que se sabe o se cree que en cualquier momento en que se quiera se puede llegar a saber que, por tanto, no existen en torno a nuestra vida poderes ocultos e imprevisibles, sino que, por el contrario, todo puede ser dominado mediante el cálculo y la previsión. Esto quiere decir simplemente que se ha excluido lo mágico del mundo”.

Max Weber, La ciencia como vocación.

Para leerte mejor

In economía, filosofía, marx, máscaras, revistas on Diciembre 20, 2008 at 8:26 pm

Leer no es meramente una actividad de decodificación. El lector interpreta y se apropia de cada texto. Así, la filosofía se instituye como ámbito de apropiación y modificación de los distintos sistemas de pensamiento.

La columna Vendôme es un monumento parisino que conmemora la batalla de Austerlitz, en la que Napoleón Bonaparte venció a los ejércitos del Imperio Austríaco y del Imperio Ruso. Tras vencer, los franceses mandaron a fundir las armas del enemigo para –con ese metal– construir el monumento. Una obra maestra y un ejemplo claro de cómo nutrirse a partir de los otros.

Si se traslada la cuestión a la filosofía, vale la pena preguntarse: ¿qué tanto de Sócrates hay en Platón? Esa sería más o menos la pregunta que inspira estas líneas. Todo filósofo es, antes que nada, la suma de todos los filósofos que ha leído. Y no solamente los que lo han inspirado, sino también –y en algunos casos con mucha más fuerza– los que más lo han irritado. Es decir, aquellos pensadores que los lanzaron a elaborar una filosofía radicalmente distinta. Paul Valéry decía que “nada hay más original, nada más intrínseco a sí que alimentarse de los otros. Es necesario, sin embargo, digerirlos. El león está hecho de carnero asimilado” (Cahiers II, 1974).

Muy particular es el caso de Martin Heidegger, quien detectó que desde Platón hasta su época, Occidente había olvidado nada más y nada menos que “la pregunta por el ser”. Durante más de veinte siglos, la metafísica había abordado solamente la mitad del asunto. Entonces, la tarea a realizar era volver a los clásicos de la filosofía y rastrear en sus obras los olvidos, para sacar a Occidente de su inevitable marcha hacia el nihilismo.

¿Y Marx? Althusser lo define, en Para leer El Capital, como “un lector que lee ante nosotros en voz alta”. Marx se apropia diferencialmente de sus lecturas, se nutre no meramente para re-producir sino para producir algo nuevo. Confirma Althusser: “lee a Quesnay, a Smith, a Ricardo, etc (…) para apoyarse en lo han dicho de exacto y para criticar lo que han dicho de falso; para situarse, en suma, en relación a los maestros reconocidos de la economía política”.

Que hoy en día El Capital vuelva a ser leído es indicio de algo, sobre todo ante un nuevo contexto de crisis. La pregunta es: ¿quiénes son esos lectores?, ¿son quienes combaten al capitalismo o los cínicos que mueven sus hilos y se enriquecen con él? Hay razones para pensar que se equivocan los eufóricos (los mismos que anuncian “el fin del capitalismo”) al festejar el hecho de que la obra máxima de Marx vuelva a ser leída.

Noam Chomsky alguna vez se preguntó qué hacía Marx estudiando en el Museo Británico, “el símbolo del imperialismo más despiadado del mundo, el lugar donde se reunieron todos los tesoros que un imperio había recogido a través de la expoliación de las Colonias” (La naturaleza humana: justicia vs. poder, 1971). La respuesta que el lingüista norteamericano encuentra es elocuente: Marx “tenía razón al utilizar los recursos y, de hecho, los valores liberales de la civilización que intentaba derrocar, en contra de ésta”.

El propio Chomsky analiza su situación en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), institución productora de armas de guerra y conocida como una de las grandes contratistas de las guerras en las que “participa” Estados Unidos. De modo irónico, sostiene: “creo que incluye dos cuestiones: una es cómo hace el MIT para tolerarme, y la otra reside en cómo hago para tolerar al MIT”. Advierte que no es un tema sencillo y que “no todo es simplemente bueno o malo”. En realidad, Chomsky equipara su situación con la de Marx en el Museo Británico. Son dos intelectuales nutriéndose en una institución opresiva, pero con el objetivo de contribuir de alguna manera a su derrocamiento.

Alimentarse de los otros es una actividad que todos los pensadores llevan a cabo, pero que encierra complejos mecanismos de apropiación. Napoleón y las armas austro-rusas, Heidegger y el olvido del ser, Marx y los padres del liberalismo económico, Marx y Chomsky y las instituciones imperiales. Cada uno a su manera y enfrentando situaciones distintas. Lo importante es tomar conciencia de que lo que cada uno es se debe en gran parte a lo que ha leído. Y que trabajar en una institución relacionada de algún modo con un poder opresivo, no los convierte en seres necesariamente funcionales a ese poder. De hecho, esa tensa convivencia puede ser peligrosa para éste.

Hay que alimentarse de los otros, pero (recordando las palabras de Valéry) a condición de después digerirlos.

Marx, Bakunin, Gramsci: el tridente materialista

In anarcos, filosofía, marx, revistas on Diciembre 7, 2008 at 6:48 pm

La historia de la filosofía tiende a identificar materialismo inmediatamente con el pensamiento de Karl Marx. La obra de Bakunin, relegada a un segundo plano por quienes escriben esta historia, contiene algunos elementos que luego retomarían pensadores como Gramsci.

“¿Quiénes tienen razón, los idealistas o los materialistas? Una vez planteada así la cuestión, vacilar se hace imposible”. Con esa breve frase, el teórico del anarquismo Mijail Bakunin comenzaba Dios y el Estado, resumiendo una dicotomía que nunca ha dejado de estar presente en la filosofía.

El idealismo es una corriente que agrupa a los diversos sistemas teóricos –con la heterogeneidad que esto implica- que le atribuyen cierta independencia y autonomía al pensamiento con respecto a la realidad. Para los idealistas, la realidad no es meramente un dato al que se accede por medio de los sentidos, sino que es algo que se aprehende y se construye por medio del intelecto. A fin de explicar el funcionamiento de este pensamiento, los filósofos han recurrido a constructos conceptuales sumamente abstractos, como pueden ser la “Idea” de Platón o la “cosa en sí” de Kant.

En clara y directa oposición al idealismo ha surgido la corriente materialista, según la cual el mundo material precede al del pensamiento. Esta corriente ha trascendido lo estrictamente filosófico (aunque, ¿no es la filosofía la madre de todas las ciencias?) y ha prendido fuertemente en las ciencias naturales, desplazando a las concepciones no-materialistas (por ejemplo, la alquimia). En las ciencias sociales, en cambio, el enfoque materialista sigue siendo cuestionado.

Marx, uno de los exponentes más reconocibles del materialismo, sostenía que todas las ciencias que no son naturales, son históricas. Es decir, todo conocimiento sobre lo social está determinado por el conjunto de factores históricos que inciden sobre la existencia. Su concepción queda manifiesta en aquella famosa frase del Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, en el que sentencia que “no es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

Bakunin, contemporáneo de Marx y tan materialista como él, ofrece un enfoque sumamente original. Por un lado, responde a la pregunta que abría su obra más conocida: “sí, los hechos están antes que las ideas; el ideal (…) no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica”. Por el otro lado, el anarquista ruso luego suaviza un poco esta definición y resalta -siendo un pionero- la necesidad de analizar el mundo de las ideas “desde el punto de vista de su utilidad moral y social”.

Bakunin advirtió como nadie las consecuencias políticas de la continuidad entre el principio de jerarquía divino y el estatal. La idea de un dios en los cielos era la mejor excusa para un rey en la tierra. No se trata simplemente de correr el velo idealista para dar cuenta de una supuesta “realidad” que se esconde detrás, sino de investigar qué función cumplen las ideas de una época en su contexto.

El pensamiento de Marx, en manos del marxismo durante el siglo XX, fue objeto de múltiples y muy diversas lecturas (y manipulaciones). Sin lugar a dudas, Antonio Gramsci es uno de los principales renovadores del pensamiento marxista. En El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, sostenía que “para la filosofía de la praxis”, como la denominaba él, “el método especulativo mismo no es futileza, sino que ha sido fecundo de valores ‘instrumentales’ del pensamiento en el desarrollo de la cultura, valores instrumentales que la filosofía de la praxis ha incorporado”.

Gramsci pone de ejemplo a la dialéctica hegeliana, ya que es posible concebir la propia obra de Marx como la síntesis del materialismo de Feuerbach y del idealismo de Hegel. Es decir, Marx tomó su método de un filósofo idealista. A mediados del siglo XX, otros autores como Althusser y los miembros del llamado Círculo de Birmingham han puesto el énfasis en los aspectos ideológicos/culturales que inciden en paralelo al determinismo de las condiciones materiales de existencia.

Así, la concepción instrumental de las ideas -y su relevancia social-, alertada por Bakunin y sepultada bajo el papel secundario que se la ha otorgado a su obra, volvía para revitalizar a la corriente materialista. Por qué Bakunin no tiene un lugar en los altares del materialismo, esa es otra historia.

Oktober fest

In cuestiones de estado, efemérides, marx on Noviembre 7, 2008 at 12:41 pm

La revolución de Octubre tuvo lugar un 25 de Octubre según el calendario juliano, que se corresponde con el 7 de Noviembre del nuestro, el gregoriano. Hasta en estos detalles secundarios la revolución soviética se nos hace presente sacando de eje nuestras categorías. Nos recuerda, de entrada, que hay calendarios distintos y, por lo tanto, formas distintas de organizar la realidad.

En lo que respecta a esta fecha histórica, también hay distintas formas de recordarla. Desde este humilde espacio queremos recordar la revolución rusa, a 91 años, con un texto “en caliente”. Fue escrito un 29 de Abril de 1917, al calor de la primera revolución y con la seguridad de que lo que está ocurriendo es irreversible. A su vez, el texto puede ser leído como un muestrario de las pasiones y expectativas que desató la gesta bolchevique. Porque, claro, la revolución de Octubre hay que mirarla con los ojos de 1917. El resto, es acomodar la historia a los discursos.

En vivo y en directo, desde 1917, Antonio Gramsci:


Notas sobre la revolución rusa

¿Por qué la Revolución rusa es una revolución proletaria?

Al leer los periódicos, al leer el conjunto de noticias que la censura ha permitido publicar, no se entiende fácilmente. Sabemos que la revolución ha sido hecha por proletarios (obreros y soldados), sabemos que existe un comité de delegados obreros que controla la actuación de los organismos administrativos que ha sido necesario mantener para los asuntos corrientes. Pero ¿basta que una revolución haya sido hecha por proletarios para que se trate de una revolución proletaria? La guerra la hacen también los proletarios, lo que, sin embargo, no la convierte en un hecho proletario. Para que sea así es necesario que intervengan otros factores, factores de carácter espiritual. Es necesario que el hecho revolucionario demuestre ser, además de fenómeno de poder, fenómeno de costumbres, hecho moral. Los periódicos burgueses han insistido sobre el fenómeno de poder; nos han dicho que el poder de la autocracia ha sido sustituido por otro poder, aún no bien definido y que ellos esperan sea el poder burgués. E inmediatamente han establecido el paralelo: Revolución rusa, Revolución francesa, encontrando que los hecho se parecen. Pero lo que se parece es sólo la superficie de los hechos, así como un acto de violencia se asemeja a otro del mismo tipo y una destrucción es semejante a otra.

No obstante, nosotros estamos convencidos de que la Revolución rusa es, además de un hecho, un acto proletario y que debe desembocar naturalmente en el régimen socialista. Las noticias realmente concretas, sustanciales, son escasas para permitir una demostración exhaustiva. Pero existen ciertos elementos que nos permiten llegar a esa conclusión.

La Revolución rusa ha ignorado el jacobinismo. La revolución ha tenido que derribar a la autocracia; no ha tenido que conquistar la mayoría con la violencia. El jacobinismo es fenómeno puramente burgués; caracteriza a la revolución burguesa de Francia. La burguesía, cuando hizo la revolución, no tenía un programa universal; servía intereses particulares, los de su clase, y los servía con la mentalidad cerrada y mezquina de cuantos siguen fines particulares. El hecho violento de las revoluciones burguesas es doblemente violento: destruye el viejo orden, impone el nuevo orden. La burguesía impone su fuerza y sus ideas no sólo a la casta anteriormente dominante, sino también al pueblo al que se dispone a dominar. Es un régimen autoritario que sustituye a otro régimen autoritario.

La Revolución rusa ha destruido al autoritarismo y lo ha sustituido por el sufragio universal, extendiéndolo también a las mujeres. Ha sustituido el autoritarismo por la libertad; la Constitución por la voz libre de la conciencia universal. ¿Por qué los revolucionarios rusos no son jacobinos, es decir, por qué no han sustituido la dictadura de uno solo por la dictadura de una minoria audaz y decidida a todo con tal de hacer triunfar su programa? Porque persiguen un ideal que no puede ser el de unos pocos, porque están seguros de que cuando interroguen al proletariado, la respuesta es indudable, está en la conciencia de todos y se transformará en decisión irrevocable apenas pueda expresarse en un ambiente de libertad espiritual absoluta, sin que el sufragio se vea adulterado por la intervención de la policia, la amenaza de la horca o el exilio. El proletariado industrial está preparado para el cambio incluso culturalmente; el proletariado agrícola, que conoce las formas tradicionales del comunismo comunal, está igualmente preparado para el paso a una nueva forma de sociedad. Los revolucionarios socialistas no pueden ser jacobinos; en Rusia tienen en la actualidad la única tarea de controlar que los organismos burgueses (la Duma, los Zemtsvo) no hagan jacobinismo para deformar la respuesta del sufragio universal y servirse del hecho violento para sus intereses.

Los periódicos burgueses no han dado ninguna importancia a este otro hecho: los revolucionarios rusos han abierto las cárceles no sólo a los presos políticos, sino también a los condenados por delitos comunes. En una de las cárceles, los reclusos comunes, ante el anuncio de que eran libres, contestaron que no se sentían con derecho a aceptar la libertad porque debían expiar sus culpas. En Odesa, se reunieron en el patio de la cárcel y voluntariamente juraron que se volverían honestos y vivirían de su trabajo. Esta noticia es más importante para los fines de la revolución que la de la expulsión del Zar y los grandes duques. El Zar habría sido expulsado incluso por los burgueses, mientras que para éstos los presos comunes habían sido siempre adversarios de su orden, los pérfidos enemigos de su riqueza, de su tranquilidad. Su liberación tiene para nosotros este significado: la revolución ha creado en Rusia una nueva forma de ser. No sólo ha sustituido poder por poder; ha sustituido hábitos por hábitos, ha creado una nueva atmósfera moral, ha instaurado la libertad del espíritu además de la corporal. Los revolucionarios no han temido poner en la calle a hombres marcados por la justicia burguesa con el sello infame de lo juzgado a priori, catalogados por la ciencia burguesa en diversos tipos de la criminalidad y la delincuencia. Sólo en una apasionada atmósfera social, cuando las costumbres y la mentalidad predominante han cambiado, puede suceder algo semejante. La libertad hace libres a los hombres, ensancha el horizonte moral, hace del peor malhechor bajo el régimen autoritario un mártir del deber, un héroe de la honestidad. Dicen en un periódico que en cierta prisión estos malhechores han rechazado la libertad y se han constituido en sus guardianes. ¿Por qué no sucedió esto antes? ¿Por qué las cárceles estaban rodeadas de murallas y las ventanas enrejadas? Quienes fueron a ponerles en libertad debían ser muy distintos de los jueces, de los tribunales y de los guardianes de las cárceles, y los malhechores debieron escuchar palabras muy distintas a las habituales cuando en sus conciencias se produjo tal transformación que se sintieron tan libres como para preferir la segregación a la libertad, como para imponerse voluntariamente una expiación. Debieron sentir que el mundo había cambiado, que también ellos, la escoria de la sociedad, se había transformado en algo, que también ellos, los segregados, tenían voluntad de opción.

Este es el fenómeno más grandioso que la iniciativa del hombre haya producido. El delincuente se ha transformado, en la revolución rusa, en el hombre que Emmanuel Kant, el teórico de la moral absoluta, había anunciado, el hombre que dice: la inmensidad del cielo fuera de mí, el imperativo de mi conciencia dentro de mí. Es la liberación de los espíritus, es la instauración de una nueva conciencia moral lo que nos es revelado por estas pequeñas noticias. Es el advenimiento de un orden nuevo, que coincide con cuanto nuestros maestros nos habían enseñado. Una vez más la luz viene del Oriente e irradia al viejo mundo Occidental, el cual, asombrado, no sabe más que oponerle las banales y tontas bromas de sus plumíferos.

Antonio Gramsci, “Il Grido del Popolo”, 29 de abril de 1917.

Fuente: http://www.marxists.org/espanol/gramsci/abr1917.htm

Comedia

In efemérides, marx, medios on Junio 14, 2008 at 3:56 pm

“¿Era Marx quien decía que la historia se repite, sí, pero la segunda vez como comedia? Hay formas recientes de publicidad callejera que recuerdan a Hitler, pero esta vez tratando de vender una rifa, o una entrada para el circo”


- Mario Levrero, Interrupciones II, 2001
. (Citado por Damián Tabarovsky en Perfil.)

La tragedia y la farsa

In filosofía, frases, marx on Mayo 16, 2008 at 2:12 pm

“…el propio Claude Lefort a quien nadie puede acusar de simpatías comunistas, recién ha elaborado un razonamiento crucial en su respuesta a François Furet: el acuerdo general liberal de hoy es el resultado de 150 años de la lucha de los obreros Izquierdistas y su presión al Estado, que incorporó demandas que hace 100 o incluso hace menos años, los liberales desecharon con horror. Como una prueba, uno simplemente debe mirar la lista de las demandas al final del Manifiesto Comunista: aparte de 2 o 3 de ellos (qué, por supuesto, son claves), todos los otros son hoy parte del acuerdo general (por lo menos en el desintegrado Estado de Bienestar): el voto universal, el derecho a la educación libre, la seguridad social (salud) universal y el cuidado para los jubilados, la limitación del trabajo en los niños…”

– Slavoj Žižek, Repetir a Lenin


“…
Boltanski y Chiapello vienen a decirnos que aquellos valores y deseos que en los 60 poseían un carácter contracultural, revolucionario, vital, en los 90 se volvieron los motores ideológicos del capitalismo. Consignas que en los 60 implicaban un corte radical con el pasado, con la familia, con la historia inmediata hoy funcionan como instrumentos de cohesión social, como la ideología de la época. ¿Cuáles eran esos deseos revolucionarios de los 60? Mayor flexibilidad en la vida cotidiana; mayor autonomía personal; el elogio del cambio permanente, de la incertidumbre, de la creatividad; la crítica a las estructuras rígidas, a la burocracia, al Estado; el cuestionamiento de las instituciones cerradas y la defensa de los vínculos en red; la búsqueda del placer por el placer en sí mismo, la preponderancia del deseo como motor del consumo; la utopía de un mundo global. ¿No es acaso éste el programa del capitalismo actual?”

– Damián Tabarovsky, Contracultura y capitalismo

Combatiendo el insomnio

In cine, el tio Sam, frases, marx, videoteca on Marzo 31, 2008 at 1:36 pm

3am. Te acostás sin sueño, pero te acostás porque al otro día hay que laburar, estudiar, y -para rematar un lunes infinito- jugar al fútbol con los compañeros de la facultad. Lo mejor sería ir bien despierto y descansado, pero no va a ser posible: este es el relato de cómo no pude pegar un ojo en toda la puta noche. Al acostarme supe que iba a ser así, y fue entonces cuando me rendí ante aquella máxima que García lanzó desde La máquina de hacer pájaros: qué se puede hacer salvo ver películas.
Prendo la tele y de manera instantánea empiezo a convertirme en un homo zapping: no hay un carajo para ver. Ni siquiera una porno de las malas, esas que uno veía cuando era chico como si fuese lo máximo. Comienza la investigación por “los canales altos”, es decir, canales que sólo frecuentamos en las noches de insomnio o de aburrimiento extremo. Algo es algo: encontré una película lacrimógena que había visto hace mucho tiempo, con Susan Sarandon y Julia Roberts. Es una de esas en la que un personaje se muere de una enfermedad terrible, terrible. Nada mal para una noche de insomnio, pero terminó a las 5:30 y todavía sigo sin sueño. Cambiemos de canal.
Ahora viene lo interesante: están dando Rocky V. Siempre tuve un problema con este tipo de películas, sea Rocky, Rambo, Alien, Indiana Jones…el problema es que nunca las vi. (¿Dije interesante?). Yo siempre era el boludo que se quedaba a fuera de las conversaciones cuando con los amigos empezábamos a hablar de películas. Lo cual es totalmente injusto, porque estoy casi seguro de que a ninguno de mis amigos le gusta el cine más que a mí. Y confieso sin ponerme colorado: Volver al futuro y Terminator las vi de grande para enterarme un poco de qué hablaban mis amigos. Lo mismo hice tiempo después con Rocky IV, y fue cuando cambió mi opinión sobre la industria de Hollywood. Me pareció una genialidad.
¿Se acuerdan de Rocky IV? Baboa es el campeón y piensa en retirarse, pero una pelea en la que no participa cambia el panorama: Iván Drago vence a su amigo Apollo Creed en el segundo asalto, con tanta dureza que Apollo pierde la vida. Rocky jura vengarse y acepta pelear con el blondo. No iba a permitir que un boxeador de la Unión Soviética venciera a un norteamericano, no mientras él viva. Esto es lo que siempre me pareció fascinante de Rocky IV: la maquinaria ideológica de Hollywood muestra todos sus dientes. El ruso es una máquina física, se ha fortalecido a base de anabólicos y otras sustancias, sus entrenamientos parecen experimentos científicos y su frialdad es la de un miembro del politburó. Además es malo, inspira temor, pero no sabemos por qué, no tiene “historia”. Es el villano, la encarnación del mal por el mal mismo (Hannah Arendt diría “banal”); y además es comunista.

Balboa vs. Drago ¿y Lenin?

La pelea es en la URSS, ante un clima más que hostil. Los golpes son lamentables: nada de cubrirse ni desplegar el arte del jab, es un mero intercambio de golpes. Como todos sabíamos que iba a pasar, empieza ganando el ruso y la termina ganando Rocky en el último round, por KO. La escena siguiente es surrealista: el público soviético, entre ellos gente del Kremlim y alguien que parece ser Gorvachov, se rinde ante el poderío de Balboa y cambia abucheos por aplausos. El ítalo-americano (con pantaloncitos más americanos que ítalos) da un discurso de vencedor: “¡Todos podemos cambiar!”, grita. Parecía el mismísimo Lenin exigiendo “¡todo el poder para los Soviets!”. Fin de Rocky IV.
Empieza Rocky V. Balboa vuelve a EEUU con intenciones de colgar los guantes, pero se desayuna que está en bancarrota. Esta es casi una constante en la vida de los boxeadores: alcanzar la gloria y derrapar hasta caer en lo más profundo de la miseria. Es más, estoy casi seguro de que Marx pensó en un boxeador cuando sentenció aquella frase tan citada: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa” (El 18 brumario de Luis Bonaparte, 1851-52). Entonces a laburar: Rocky comienza a entrenar a Tommy Gunn, un joven boxeador (interpretado por quien fuera campeón de la OMB en la vida real, Tommy Morrison) que luego lo traicionaría.
La película es mala, bastante mala, pero el final tiene dos elementos que merecen ser destacados. El primero es casi un chusmerío y consiste en que Sylvester Stallone tenía planeado matar a Rocky, plan del cual desistiría por considerar que su personaje había alcanzado un status de ícono cultural americano, ¿quién puede negarlo? El final fue cambiado y termina con Rocky subiendo las escalinatas del Museo de Arte de Philadelphia junto a su hijo (interpretado por el hijo de Stallone en la vida real). Las escalinatas probablemente las recuerden porque son las mismas que subiera en otra ocasión al ritmo de parapaannnn-parapaannn, la diferencia -y he aquí el segundo elemento- es que cuando llegan a la cima se encuentran con…¡la estatua de Rocky! Y no se trata de que pusieron una estatua para la película, sino que la estatua estaba ahí en realidad (estuvo varios meses, luego se la sacaron de encima). Es decir, parte de la sociedad norteamericana entronizó la figura de ese boxeador ficticio que tanto había hecho por ellos. De nuevo: ¿quién puede negarlo? Stallone se hace eco de lo que su personaje ha generado, de la misma manera que Cervantes salió a responder en 1615 a todos los rumores que su ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha había generado con el inicio de sus andanzas, en 1605.
Ladramos, Sancho, es verdad. Señal de que el caballito de la ideología ha recorrido un largo camino.

Marx y el Imperio Británico

In frases, marx on Febrero 22, 2008 at 4:51 pm

¿Cómo puede alguien con su actitud hacia la guerra de Vietnam sobrevivir en una institución como el MIT, conocido como uno de los grandes contratistas y autores intelectuales de esta guerra?

(pregunta del público)

(…) creo que incluye dos cuestiones: una es cómo hace el MIT para tolerarme, y la otra reside en cómo hago para tolerar al MIT. [risas]

(…)
No es una cuestión tan sencilla, no todo es simplemente malo o bueno. Y es el equilibrio particular en el que coexisten lo que hace que una institución productora de armas de guerra esté de hecho dispuesta a tolerar, y en muchos casos incluso a alentar, a una persona implicada en actos de desobediencia civil contra la guerra.
Ahora bien, en cuanto a cómo logro tolerar al MIT, eso da lugar a otra pregunta.
Hay quienes argumentan, y nunca he entendido la lógica de esto, que un radical debería desvincularse de las instituciones opresivas. La lógica de este argumento es que Karl Marx no debería haber estudiado en el Museo Británico, que era el símbolo del imperialismo más despiadado del mundo, el lugar donde se reunieron todos los tesoros que un imperio había recogido a través de la expoliación de las Colonias.
Pero creo que Karl Marx tenía razón al estudiar en el Museo Británico. Tenía razón al utilizar los recursos y, de hecho, los valores liberales de la civilización que intentaba derrocar, en contra de ésta. Y creo que lo mismo es aplicable en este caso.

– Noam Chomsky. “La naturaleza humana. Justicia vs. poder” (debate con Michel Foucault), Buenos Aires, Ed. Katz, pág. 87.

Mundial de filosofía: Alemania vs. Grecia

In deportes, filosofía, marx, videoteca on Febrero 11, 2008 at 2:47 pm

Ante la vuelta del fútbol grande, los Monty Python nos brindan la posibilidad de ver un partido único e irrepetible, plagado de estrellas… dos potencias se enfrentan, ¿quién ganará?

LOS 11 DE CADA LADO:
Alemania:
1 LEIBNIZ, 2 I.KANT, 3 HEGEL, 4 SCHOPENHAUER, 5 SCHELLING, 6 BECKENBAUER, 7 JASPERS, 8 SCHLEGEL, 9 WITTGENSTEIN, 10 NIETZSCHE, 11 HEIDEGGER.
Grecia:
1 PLATO, 2 EPIKTET, 3 ARISTOTELE, 4 SOPHOKLES, 5 EMPEDOKLES VON ACRAGA, 6 PLOTIN, 7 EPIKUR, 8 HERAKLIT, 9 DERAKLIT, 10 SOKRATES, 11 ARKIMEDES.

Tres increíbles formas de empezar un texto

In anarcos, filosofía, frases, marx on Febrero 8, 2008 at 4:43 pm
“En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que inteligentes animales inventaron el conocimiento. Fue ése el más orgulloso y mentiroso minuto de la ‘Historia Universal’, pero sólo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló, y los inteligentes animales hubieron de morir.
Alguien pudo inventar una fábula así, y sin embargo no habría ilustrado de modo suficiente la situación tan lamentable, tan sombría y fugaz, sin fines y contingente que presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió; si desaparece, nada pasará. Pues no hay para ese intelecto otra misión fuera de la vida humana. Es sólo humano, y sólo su dueño y productor lo toma de modo tan patético como si los goznes del mundo giraran sobre él. Pero si pudiéramos entendernos con el mosquito advertiríamos que también flota por el aire poseído por ese pathos y que se siente en él el centro alado del Universo.”

SOBRE VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL
Friedrich Nietzsche


“Según anuncian los ideólogos alemanes, Alemania ha pasado en estos últimos años por una revolución sin igual. El proceso de descomposición del sistema hegeliano, que comenzó con Strauss, se ha desarrollado hasta convertirse en una fermentación universal, que ha arrastrado consigo a todas las «potencias del pasado». En medio del caos general, han surgido poderosos reinos, para derrumbarse de nuevo en seguida, han brillado momentáneamente héroes, sepultados nuevamente en las tinieblas por otros rivales más audaces y más poderosos. Fue ésta una revolución junto a la cual la francesa es un juego de chicos, una lucha ecuménica al lado de la cual palidecen y resultan ridículas las luchas de los diádocos. Los principios se desplazaban, los héroes del pensamiento se derribaban los unos a los otros con inaudita celeridad, y en los tres años que transcurrieron de 1842 a 1845 se removió el suelo de Alemania más que antes en tres siglos.Y todo esto ocurrió, según dicen, en los dominios del pensamiento puro.”

FEUERBACH. OPOSICIÓN ENTRE LAS CONCEPCIONES MATERIALISTA E IDEALISTA (I CAPITULO DE “LA IDEOLOGÍA ALEMANA”)
C. Marx y F. Engels

 

“¿Quiénes tienen razón, los idealistas o los materialistas? Una vez planteada así la cuestión, vacilar se hace imposible. Sin duda alguna los idealistas se engañan y/o los materialistas tienen razón. Sí, los hechos están antes que las ideas; el ideal, como dijo Proudhon, no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica.”
DIOS Y EL ESTADO
Mijail Bakunin

Manifestoon

In el tio Sam, marx, medios, videoteca on Enero 14, 2008 at 5:14 pm

Una versión más que interesante de un texto fundamental: el Manifiesto Comunista de Carlos Marx y Federico Engels.


Digan ustedes si no es fuertemente simbólica esta imagen:

La cultura porteña

In cuestiones de estado, frases, marx on Diciembre 23, 2007 at 5:13 pm
Como todos saben, Mauricio Macri desembarcó en la Ciudad. Según lo describen sus críticos, el nuevo Jefe de Gobierno sería algo muy similar a un monstruo privatista-nazi ultra católico, y Buenos Aires parece ser una ciudad en llamas, destruida tras un nuevo pogrom. La dimensión de la catástrofe que se describe recuerda la introducción a “La Ideología Alemana”:

“Según anuncian los ideólogos alemanes, Alemania ha pasado en estos últimos años por una revolución sin igual. El proceso de descomposición del sistema hegeliano, que comenzó con Strauss, se ha desarrollado hasta convertirse en una fermentación universal, que ha arrastrado consigo a todas las «potencias del pasado». En medio del caos general, han surgido poderosos reinos, para derrumbarse de nuevo en seguida, han brillado momentáneamente héroes, sepultados nuevamente en las tinieblas por otros rivales más audaces y más poderosos. Fue ésta una revolución junto a la cual la francesa es un juego de chicos, una lucha ecuménica al lado de la cual palidecen y resultan ridículas las luchas de los diádocos. Los principios se desplazaban, los héroes del pensamiento se derribaban los unos a los otros con inaudita celeridad, y en los tres años que transcurrieron de 1842 a 1845 se removió el suelo de Alemania más que antes en tres siglos.

Y todo esto ocurrió, según dicen, en los dominios del pensamiento puro.”

C. Marx Y F Engels, “Feuerbach. Oposición entre las concepciones materialista e idealista” (I capitulo de “La Ideología Alemana”), 1846.

Creo que no es necesario aclarar que en De la nada a la gloria (DLNALG) no hay ningún interés en defender a Macri, ninguno (de hecho, adherimos a la campaña “Vigilando a Mauricio”). En cambio, lo que se busca es ver qué hay detrás de este levantamiento de la crítica. En LLP han tomado nota de este hecho, y (en un artículo que de alguna manera inspira estas palabras) consideran que hay algo más que mera oposición: la crítica está tomando la forma de una “caza de brujas”.

Estamos asistiendo al des-enmascaramiento de los “intelectuales de la cultura”. Estos intelectuales consideran que la cultura de la Ciudad está en peligro, y salen a reclutar opiniones en favor del progresismo. Sean eternos los laureles que supimos conseguir. El temor más profundo es que se alteren las relaciones existentes en la Ciudad. Criticar a Macri para que nada cambie, reclamando en las sombras que se conserve la situación heredada. Y así evitar un verdadero cambio. Al respecto, Slavoj Žižek ofrece su particular punto de vista:

“Es verdad que hoy, es la Derecha populista radical la que normalmente está rompiendo (todavía) con el acuerdo general liberal-democrático predominante, dando gradualmente aceptación a los temas hasta ahora excluidos (la justificación parcial de Fascismo, la necesidad de reprimir la ciudadanía abstracta en nombre de la identidad étnica, etc.). Sin embargo, la hegemonía democracia liberal está usando este hecho para chantajear a los radicales de Izquierda: ‘nosotros no debemos jugar con fuego: contra el nuevo asalto de la Derecha, uno debe insistir más que nunca en el acuerdo general democrático – cualquier crítica hacia ella de buena o mala gana ayuda a la nueva Derecha!’ Ésta es la línea importante de separación: uno debe rechazar este chantaje, aceptar, tomar el riesgo de perturbar el acuerdo general liberal, a cuestionar la misma noción de democracia.”

Slavoj Žižek, Repetir a Lenin

Muchos toman el “NO a Macri” como su bandera. De esa forma mantienen intacto el consenso tácito entre los intelectuales, criticar a Macri es aportar en la pobre caja de la intelectualidad porteña (¿querrán que le paguen jubilación?). Esa es su gran batalla.

Hoy en día, hasta al opositor se le dice cómo actuar. A quién criticar y a quién no, con qué temas puede meterse. Comprás la versión de Cristina o la de EEUU, estás con Chávez o con Bush. Nosotros, somos nosotros. Y podemos decirle que NO a Macri, a Cristina, a Chávez, a Bush, al rey Juan Carlos…a Braden, a Perón, al que sea. Principalmente porque le decimos NO al consenso ideológico hegemónico.

Vamos por el premio mayor. De la nada, a la gloria.