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Archivos de la categoría ‘música’

Ya no quedan más amigos de lo eterno

In documentos de cultura, frases, marx, música, videoteca on Noviembre 5, 2009 at 11:52 pm

“La época burguesa se distingue de todas las épocas precedentes por la revolución constante de la producción, la alteración permanente de todas las condiciones sociales que la incertidumbre y la agitación sin fin permiten. Toda relación fija y anquilosada, con su carga de viejos prejuicios y opiniones, es barrida y las nuevas se vuelven obsoletas antes de que se puedan sedimentar. Todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo que es sagrado se profana”.

Marx & Engels, Manifiesto Comunista.

“Si hoy tenemos algunas dificultades para imaginarnos en qué podrán consistir las fiestas y las ceremonias del porvenir, es porque atravesamos una fase de transición y de mediocridad moral. Las grandes cosas del pasado, las que entusiasmaban a nuestros padres, no suscitan en nosotros el mismo ardor, sea porque han entrado ya en la vida cotidiana hasta el punto de que ya nos resultan indiferentes, sea porque ya no responden a nuestras aspiraciones actuales; y sin embargo, todavía no hay ninguna que pueda reemplazarlas. (…) En una palabra, los antiguos dioses envejecen o mueren, y aún no han nacido otros nuevos”.

Émile Durkheim, Las formas elementales de la vida religiosa.

“La intelectualización y racionalización crecientes no significan, pues, un creciente conocimiento general de las condiciones generales de nuestra vida. Su significado es muy distinto; significan que se sabe o se cree que en cualquier momento en que se quiera se puede llegar a saber que, por tanto, no existen en torno a nuestra vida poderes ocultos e imprevisibles, sino que, por el contrario, todo puede ser dominado mediante el cálculo y la previsión. Esto quiere decir simplemente que se ha excluido lo mágico del mundo”.

Max Weber, La ciencia como vocación.

Porco Rex, posmodernidad, pornodernismo

In documentos de cultura, medios, música, revistas on Agosto 4, 2009 at 1:01 am

[Lecturas tardías del último disco del Indio Solari. Una obra que intenta dar respuesta a la pregunta de cómo habitar el mundo en la era de la posmodernidad sin caer en el desencanto.]

Cada disco, cada tema del Indio Solari es apreciado como objeto de interpretación por unos oyentes siempre seguros de encontrar algo significativo en sus letras y guiños. El juego de las lecturas de Porco Rex (2007) se ve enriquecido por el constante devenir de la actualidad. ¿Qué quiere decir, hoy, Porco Rex?

Una opción es pensar en la gripe porcina que se ha entronizado y ha convertido a todo habitante del suelo argentino en su súbdito. Sin la necesidad de decretar el estado de sitio, ha logrado impedir parcialmente que las personas se junten entre sí o que concurran a lugares públicos en forma masiva. Y lo que es más, ha recomendado evitar los besos e incluso la ronda de mate. Otra interpretación posible, no tan descabellada, es pensar que Porco Rex hace referencia a ese pseudo emperador romano que lleva a cabo una cochina y pornográfica ostentación del poder en Mussolini-landia. Mansiones paradisíacas y prostitutas VIP son los caprichos de este Zar. Esta interpretación se ve apoyada por la asombrosa casualidad de que el personaje Porco Rex es mencionado por primera vez en un tema titulado, llamativamente, “Alien Duce” (del disco Último bondi a Finisterre).

No obstante, lo cierto es que Solari da su propia versión de lo que significa el título de su último disco: “es la mirada chancha. (…) El amor hoy está ridiculizado. Hay una fascinación pornográfica en la vida y eso es Porco Rex” (Puedo vivir como un francotirador, Revista 23, 29/11/07). Y agrega que “el amor, la pasión y los ideales son la sal de la vida. La parodia que la posmodernidad hace del pasado es descriptiva y no promete nada. Necesitamos tirar hacia adelante una mirada, tener un gran sueño y no perderlo de vista, y los ideales dan eso”.

Si bien Solari niega ser un nostálgico, reconoce cierta incomodidad en el mundo posmoderno. Incomodidad que está íntimamente relacionada con esa carencia de “un gran sueño”. En 1970, mucho antes de que cayera el muro de Berlín, Lennon grabó el bellísimo tema “God” donde -entre otras cosas- dice: “The dream is over / What can I say? / The dream is over”. Más que despedirse de los Beatles, Lennon parece querer despegarse de todo lo que la banda insinuó: la promesa de una revolución pacífica, cultural, ambiental e internacional. Tal vez en respuesta ante un paisaje que tiende a tornarse desolador, Solari grabó con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota una canción que hasta el día de hoy no ha sido editada oficialmente: “Pura suerte” (se la puede hallar en el demo grabado por la banda con RCA a principios de los ‘80). Allí, el Indio canta: “Que un sueño acabó, ya te dijeron… / pero no que todos los sueñitos, no. (…) Yo no puedo librarme / a lo que te debo como ilusión”.

Es decir, si en la posmodernidad se produce el pasaje de los grandes relatos (“sueños”) a los pequeños relatos (“sueñitos”), Solari propone aferrarse a algunos de los valores de la cultura rock en los que se formaron él y muchas personas de su generación. En ese pasaje, los ideales y el amor, considerados “la sal de la vida” por el propio Solari, no han salido indemnes. Los ideales han sido reemplazados por las modas y el amor, por una suerte de obsesión pornográfica por el cuerpo.

Entonces, el diagnóstico que hace Solari de la actualidad da cuenta de la existencia de un falso hedonismo, un culto a la exhibición del yo y el consumo como fin último; en el marco de un planeta en el que hay que sobrevivir a pesar de que “mientras tanto el Sol se muere” y en el que aparentemente “Dios queda en nada o no existe”. Para no sucumbir ante el desencanto, en la canción que le da el nombre al disco el Indio invita a habitar los lugares que la posmodernidad todavía no ha contaminado: “En manos de pavotes / todo el sueño quedó. / Disfrutá los placeres / que te quedan sin dañar”.

De esta manera, la imagen que queda es la de una batalla que se está perdiendo. El mundo se convierte en una máquina de destrozar ideales, vaciar de pasión a las personas y canalizar el placer por medio de la pornografía.

Se trata, en definitiva, de un mundo en el que se ha tornado irreversible la disolución de un “nosotros” con capacidad de interpelar a multitudes. Solari busca refugio en un “nosotros” que involucra a un número mucho menos global pero, en cambio, más propio y más sólido: el dos. El mismo que eligió Lennon cuando dejó a los Beatles para seguir camino junto a su compañera.

Jugando con Capusotto y Saborido

In documentos de cultura, medios, música on Junio 13, 2009 at 3:20 pm

El jueves pasado tuve la oportunidad de asistir a la jornada “Capusotto: realidad nacional, política y cultura”, en la UNGS. En las primeras mesas hubo trabajos realmente muy interesantes, destacándose los de Rocco Carbone, Gustavo Aprea y Matías Muraca, quienes describieron y desmenuzaron los geniales -y complejos- personajes de Peter Capusotto y sus videos.

Para el cierre estuvieron presentes los grandes responsables de todo esto, Pedro “Peter” Saborido y Diego Capusotto, dando muestras de que en realidad conforman un monstruo creativo de dos cabezas. Capusotto es bien conocido por todos, escucharlo hablar es garantía de carcajadas. Por otro lado, también sabemos que resulta muy interesante cuando habla en serio. Lo asombroso es que Saborido es prácticamente igual. Ambos siguen esa línea de humor tan particular y, a la vez, tienen una capacidad de abstraerse y distanciarse de sí mismos para pensar lo que hacen desde una perspectiva crítica. Casi me olvido de contar que en la mesa final también estuvo Horacio González, que -creo yo- supo entender el juego y se dedicó más a cagarse de la risa que a comentar.

Personalmente, me llamó la atención algo que Capusotto dijo sobre Pomelo (a mi gusto, uno de los personajes menos buenos del programa) y que se me había pasado completamente desapercibido: no hay canciones de Pomelo. Y precisó: “la música para él es un obstáculo a superar”. Que el rock se convirtió en un gran negocio es sabido prácticamente desde sus inicios. Pero Capusotto se refería a otra cosa: el rock es una excusa. Hoy, en distintos ámbitos, lo que manda está después del acontecimiento. Sin importar en lo que esto consiste, lo que se busca está en los diarios del día siguiente.

Se dice que basta con escuchar dos segundos a vedettes, modelos o actrices (lugares comunes a los que se descalifica con facilidad) para comprobar que la actividad no tiene un sentido en sí misma; lo único que importa es la fama, el dinero y vender. Pero la fuerza de esta cultura del éxito por el éxito mismo parece destinada a contaminar cada uno de los sectores que anteriormente eran reconocidos por su capacidad de construir sentido. Nadie dudará en poner al fútbol en esa senda y, si no, presten atención a la siguiente declaración de Caruso Lombardi (DT de Racing): “Tenemos alma y corazón, nos falta fútbol”. Es como si un pintor dijera: “tengo pinceles y pinturas, lo que me falta es saber pintar”.

Todo es un “obstáculo a vencer”: el fútbol para algunos DT´s, la actuación para algunos actores, la música para algunos rockeros…  Hay mucho de falso hedonismo, pues se disfruta el fin y no los medios. Pero también hay más: para Francisco de Narváez, las elecciones son el obstáculo a vencer (el objetivo es consolidar su poder fáctico). El obstáculo de Alan García, los indígenas.

Por lo cual, me atrevo a preguntarme si existe la posibilidad de que, en lugar de que los valores hayan quedado suspendidos en el aire, éstos no serán los obstáculos de una arremetida que no conoce límites. Las posibilidades de sucumbir ante el desencanto son muchas, pero en algunas cosas soy un creyente y creo que el juego debe seguir siendo el motivo por el cual se juega.

Se me ocurre que tal vez mi pensamiento esté cargado de nostalgia, de deseos por conservar algo que alcanzó un punto de no retorno. No obstante, las excepciones son muchas y es en ellas donde me apoyo. González dijo -seguramente con otras palabras- que quizás Capusotto y Saborido nos estén devolviendo un nuevo concepto de la comunidad: somos aquellos que nos encontramos en los lugares marginales. Es decir, aquellos que tomamos lo que para algunos es un obstáculo, como el mismísimo juego.

De pegamentos y encierros

In biopolítica, cuestiones de estado, medios, música, revistas on Marzo 22, 2009 at 5:56 pm

[En los últimos meses los medios instalaron en la agenda pública la polémica sobre los menores relacionados con el delito. ¿Qué representaciones fueron las predominantes?]

Me importan los pibes que aspiran pegamento
cuando ellos crezcan comerás el pavimento

- Illya Kuryaki & the Valderramas

Hace tan sólo unos años atrás se había impuesto una nueva moda en los principales matutinos del país: publicar artículos que daban cuenta de niños y adolescentes que eran internados o morían a causa de la adicción al pegamento o alguna otra sustancia tóxica. Con una frecuencia espantosa, los diarios informaban que en un determinado punto del territorio argentino un chico se metía la muerte misma hasta el fondo de los pulmones.

¿Habrá muerte más perversa? Ante una pregunta que no tiene respuesta, lo que se puede hacer es analizar cómo los medios construyen los discursos y la manera en que echan mano a las distintas concepciones sobre el lugar social de los menores.

En algún momento y por motivos que son muy difíciles de certificar, esas muertes dejaron de ser noticia. Ya no son un “tema”. Sin embargo, el pegamento y el paco siguen fluyendo por las ciudades y es posible verlos en distintas esquinas o estaciones de trenes, como una sombra que se apodera de los cuerpos de unas víctimas siempre demasiado jóvenes para todo. Una muerte que camina ante los ojos de todos en San Miguel y José C. Paz, pero también en Constitución, en Retiro, en Plaza Libertad donde se cruza con los habitués del Teatro Coliseo, escenario de algunas de las más altas expresiones de la cultura de una ciudad excesivamente cruel. Es un crimen ante las narices de una ciudad que lo ve todo porque no duerme, como no duermen esos pibes con el estómago vacío.

Aquella venganza que anunciaban los Kuryakis en “Abarajame” –gran tema de un disco que no tiene desperdicio: Chaco–, significativamente convertido en un hit a mediados de los ´90, parece haber sido tomada al pie de la letra por algunos de los medios más poderosos del país. Si antes los niños y adolescentes eran representados en tanto objeto de protección social, desde un posicionamiento humanitario; hoy en día son representados en tanto objeto de represión social: son noticia solamente por ser criminales y se los debe tratar como tales. El discurso adoptado puede resumirse en dos palabras: vigilar y castigar.

A partir de una serie de casos tristemente célebres de asesinatos cometidos por menores que tenían por víctimas a personas y familias con capacidad de movilizar recursos, la idea del castigo y la baja en la edad de imputabilidad fue tomando mayor presencia en diarios y noticieros. Encerrar a los pibes es la solución y el nuevo reclamo de moda. Fue el discurso que adoptó el gobernador de la provincia: “Hay que bajar la edad de imputabilidad para delitos graves” (22/10/08).

Al calor de los acontecimientos, el constitucionalista Roberto Gargarella (UBA-UTDT) escribió un artículo en el que comparaba la actitud que el Ejecutivo había adoptado ante dos temas que fueron tapa de diarios durante semanas: los delitos cometidos por menores y el blanqueo de capitales. La conclusión no deja lugar a dudas: “para el poder público, los delitos llevados a cabo por los más débiles entre los más pobres deben ser objeto de las respuestas penales más extremas (privación de la libertad para los menores que cometan ofensas). Mientras tanto, para los crímenes cometidos por los sectores más aventajados se reserva el premio de la impunidad, celebrado -como esta vez- con el aplauso, la emoción y el júbilo de alguna olvidable sesión parlamentaria” (“El Estado tiene dos varas para penar delitos”, Clarín, 23/12/08).

Otros actores que intervinieron en la discusión sobre los pibes chorros y asesinos, quizás con una intención pretendidamente progresista, deslizaron tímidamente la concepción de los menores como objeto de control y disciplinamiento: hay que integrarlos por medio del trabajo…para prevenir la delincuencia.

Con estos naipes sobre el paño, fueron pocas y demasiado débiles las voces que se expresaron sobre los niños y adolescentes en tanto sujetos de derechos. La necesidad de pensar en los menores como personas en desarrollo se hace imperiosa. Un pibe sin escuela, sin techo, sin comida y sin familia es –antes que nada– una persona cuyos derechos han sido avasallados. Un crimen que se comete lentamente, década tras década, los priva de todo eso y mucho más. Y otro crimen, el encierro, es utilizado para reparar esa falta.

La responsabilidad del Ejecutivo está fuera de discusión. Pero también hay que cuestionar la mano del movilero cuando pone el micrófono ante un vecino que pide pena de muerte.

All Along The Watchtower

In medios, música, revistas, videoteca on Noviembre 3, 2008 at 12:42 pm

Por Alfredo Rosso, revista La Mano (sección”¿Cómo se hizo?”).

En 1967, Bob Dylan editó John Wesley Harding, después del período de reclusión y convalecencia que siguió a un accidente motociclístico del año previo. Uno de sus temas fundamentales era “All along the watchtower”, que parecía aludir, en forma oblicua, a la frutración que sentía con su manager y grabadora, que al parecer le estaba pagando un porcentaje de regalías mucho menor al de su status artístico. En la letra hay un diálogo entre dos personajes: el joker, o sea el bufón, y el thief, el ladrón. “Debe haber alguna manera de salir de aquí” dice el primero, “hay demasiada confusión, nada que me alivie”. Y se queja de los “hombres de negocio”, que beben de su vino y de los labradores que aran su tierra, y agrega “ninguno de ellos sabe lo que vale todo esto.”

El ladrón le aconseja no preocuparse demasiado, ya que ambos están por encima de semejantes cuestiones materiales. “No hay razón para excitarse”, le responde, “muchos aquí piensan que la vida no es sino una broma, pero vos y yo hemos pasado ya por eso, y ese no es nuestro destino. De modo que no hablemos en vano, que se está haciendo tarde.” La impaciencia del ladrón es coherente con su idea de que hay cuestiones más importantes y urgentes de que ocuparse en la vida. Y como contraste final están las imágenes de la última estrofa: por un lado la placidez y el conformismo cortesano de esa especie de castillo o torre de vigilancia. Por el otro percibimos una especie de incierta amenaza en el panorama que se divisa a lo lejos, expresada en las dos líneas: “… a lo lejos, un gato montés gruñó/ Dos jinetes se aproximaban y el viento comenzó a aullar.”

Jimi Hendrix era un gran fanático de Dylan y quizás se identificó con estas metáforas, ya que el también tenía un lío managerístico por haber firmado contratos poco claros. Ni bien la escuchó, decidió incluirla en el albúm Electric Ladyland. Partiendo del original acústico, hizo un arreglo eléctrico, añadiendo color y dramatismo (ya desde su comienzo casi marcial, con una percusión bien marcada) para alcanzar un climax en la parte central con unos solos devastadores. Se destacan especialmente los efectos de la guitarra slide (obtenidos con la ayuda de un encendedor), el arreglo de wah-wah y el alarido final de la guitarra.

El propio Dylan reconoció el poder de la versión de Hendrix y para su gira con The Band en 1973 diseñó un arreglo más denso que quedó registrado en Before the flood. Incluso llegó a confesar:”Es extraño como, cuando canto ‘All along the watchtower’ siento que es un tributo mío a Hendrix, en lugar de ser a la inversa.”

Cómo y cuando se le ocurrió la idea de grabarlo no está del todo claro. Dave Mason, de Traffic, que tocó guitarra acústica en el tema, afirma que Hendrix escuchó por primera vez John Wesley Harding en Londres, en una fiesta íntima con pocos amigos. Por su parte, Andy Johns, ingeniero de los estudios Olympic, sostiene que en más de una ocasión Hendrix había llegado al estudio con cintas de temas de Dylan. La cuestión es que se grabó el domingo 21 de enero de 1968. Hendrix había discutido con su bajista Noel Redding, de modo que se hizo cargo de las partes del bajo, en un instrumento que había sido de Bill Wyman, de los Stones. Se hicieron 24 tomas, hasta que todos los presentes estuvieron satisfechos con los resultados.


La versión que Dylan grabó en John Wesley Harding (el video está hecho en base a dibujos de un tal Giovanni Rabuffetti):

Versión furiosa que Jimi Hendrix grabó en Electric Ladyland.


All Along The Watchtower

“There must be some way out of here,” said the joker to the thief,
“There’s too much confusion, I can’t get no relief.
Businessmen, they drink my wine, plowmen dig my earth,
None of them along the line know what any of it is worth.”

“No reason to get excited,” the thief, he kindly spoke,
“There are many here among us who feel that life is but a joke.
But you and I, we’ve been through that, and this is not our fate,
So let us not talk falsely now, the hour is getting late.”

All along the watchtower, princes kept the view
While all the women came and went, barefoot servants, too.

Outside in the distance a wildcat did growl,
Two riders were approaching, the wind began to howl.


12 de octubre

In efemérides, frases, música on Octubre 12, 2008 at 4:09 pm

El infierno de Luzbelito es un espejo para nuestra vergüenza.

Somos hijos de multivioladores muertos.

Somos los hijos de puta que van a beber de sus aguas y, ya sabemos, los hijos de puta no descansan nunca.

ZIPPO

Figuras del desencanto

In filosofía, frases, música, revistas on Septiembre 27, 2008 at 9:04 pm

(…) Para los que vivimos el desencantamiento del mundo sin que ello nos convierta automáticamente en seres desencantados, hay una frase de Benjamin que nos sigue desafiando e iluminando: «Todo documento de cultura es también un documento de barbarie». Un buen ejemplo de ello se halla en el dictamen de barbarie que Adorno, Steiner y Kundera han proferido sobre uno de los más expresivos modeladores culturales de estos tiempos: el rock, que para Adorno no es más que «un pretexto para la barbarie y los intereses de la industria cultural», para G. Steiner una nueva esfera sonora identificada con «un martilleo estridente, un estrépito interminable que, con su espacio envolvente, ataca la vieja autoridad del orden verbal», y para M. Kundera el rock es «el aullido extático en que quiere el siglo olvidarse de sí mismo (…) La imagen acústica del éxtasis ha pasado a ser el decorado cotidiano de nuestro hastío»

 

Leyendo esos tres textos me pregunto si la idea de W. Benjamin no sería reversible: en estos oscuros tiempos, ¿no habrá documentos de barbarie que constituyen documentos de cultura, y en un sentido bien preciso, documentos por los que atraviesan movimientos que minan y subvierten, desde sus bajos fondos, la cultura con que nuestras sociedades se resguardan del sinsentido? Así, más que al éxtasis, el aullido del rock remitiría a la rabia y la desazón de unas generaciones que han encontrado en esa música el único idioma en el cual expresar su rechazo a una sociedad hipócritamente empeñada en esconder sus miedos y zozobras. Lo que habla —o mejor grita— en esos documentos es la profunda desubicación que sufren actualmente los saberes escolar-letrados y la des-figuración de las condiciones y el sentido del trabajo. Ahí remiten algunas de las figuras en que se dibujan las más hondas razones del desencanto intelectual.
(…)


Jesús Martín-Barbero, Figuras del desencanto.
Fuente y texto completo: Revista Número
[Grafiti de una letra de los redondos]

Puede fusilarte hasta la Cruz Roja

In cuestiones de estado, música on Julio 19, 2008 at 1:28 am

Finalmente se supo. De entre las miles de sospechas que levantó el operativo de rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de las FARC, ya ha salido a la luz una maniobra de suma gravedad: el ejército colombiano se hizo pasar por la Cruz Roja. Las evidencias fueron lo suficientemente fuertes como para dar por tierra las afirmaciones que Uribe, los comandantes militares y la mismísima Ingrid habían realizado días atrás.

Álvaro Uribe pidió disculpas por lo que considera un simple “error” de uno de sus soldados. Según intentó explicar, se trataría de un soldado “que cuando el helicóptero se aprestaba a aterrizar vio tal cantidad de guerrilleros que se puso en una situación de mucho nerviosismo, que temió por su vida y que sacó el pedazo de tela con los símbolos del Comité Internacional de la Cruz Roja que llevaba en su bolsillo y lo puso sobre su chaleco”. Así, con una simple explicación, el presidente colombiano se justificó de haber violado el artículo 38 del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la  Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales (Protocolo I). Según consta en este artículo, “queda prohibido hacer uso indebido del signo distintivo de la cruz roja” y otros símbolos.

Más allá de todas las conjeturas que se puedan realizar sobre la validez del Derecho Internacional (¿un régimen dominado por Occidente?, ¿un pretexto para justijicar la intervención internacional?), hay que preguntarse por la legitimidad de la Cruz Roja como institución. ¿Qué pasaría ahora si las FARC o cualquier otro grupo insurgente recibiera con balas y bombas a los helicópteros de la Cruz Roja? La confianza se pierde una sola vez. Y ahora se sabe más que nunca: puede fusilarte hasta la Cruz Roja (en esta vieja cultura frita)…

Ban Bang

Charly, atrapado sin salida.

In biopolítica, medios, música, videoteca on Junio 13, 2008 at 12:51 am

¿Qué se puede decir sobre Charly García que no se haya dicho a lo largo de esta semana? Sin duda, mucho. Pero nunca lo suficiente.
Su obra, desde los años (no tan) inocentes de Sui Géneris hasta su último disco (Kill Gil, que oficialmente aún no fue editado pero circula en la red desde hace meses), es tan rica en extensión como en calidad. Se puede decir sin vacilar que sus canciones han sido una fuente permanente de emociones para millones de personas que hablan esta lengua. Y sin embargo, dicen que está loco, que es un estúpido, que ya no es el que era.

¿Qué es el pasado en nuestra vida?
¿Por qué ese peso sigue aquí?*

Se olvidan, Charly, que vienen diciendo lo mismo desde hace décadas. Que también te expulsaron del servicio militar porque para ellos vos estabas loco. ¿No se les ocurre siquiera pensar que, tal vez, sea ésta una nueva forma de la genialidad? ¿Habrán escuchado tus últimos discos? No, ellos no, para ellos ya estás pasado de vuelta. No te entienden.

Un accidente no es pecado,
y no es pecado estar así.

Te quieren normalizar, Charly. Para que los empresarios puedan contratarte con la garantía de que van a cobrar cada uno de los pesos que inviertan, y muchos más. Para que vayas a los megafestivales auspiciados por cervezas, gaseosas y celulares; para que actúes en sus circos y te vayas sin chistar. Así no les servís, Charly, ése es el problema. Necesitan vaciarte y que seas como ellos quieren.

No sé qué droga te arenga más que yo,
pero esta lluvia no pasó…
Estoy llorando aquí por vos.

¿Quiénes somos nosotros para pedirte algo, Charly? A vos que tantas alegrías nos diste. Por mi parte, sólo te digo gracias. Infinitamente gracias por cada una de tus sublimes canciones, desde la primera de Sui hasta las que puedan llegar a venir. Y si se te antoja dejar la música y este pequeño e insignificante mundo, voy a ser el primero en lamentarlo. Pero, ¿sabés qué?, voy a tratar de descifrar, con o sin éxito, qué nueva genialidad estás preparando.

Pero aquí estoy en este lado,
por eso déjame salir,
yo solo quiero tu vivir.

* Cada uno de los versos intercalados pertenece a “Maradona blues”, canción inédita con la que Charly García le dedicó su amor al otro astro incomprendido.

La mala reputación (Georges Brassens)

In anarcos, efemérides, música, poesía, videoteca on Mayo 24, 2008 at 10:27 pm

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me pudo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y he aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a correr
Salvo los cojos, es de creer.

Ya sé con mucha precisión
Como acabará la función
No les falta más que el garrote
Pa’ matarme como un coyote
A pesar de que no arme ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a ladrar
Salvo los mudos es de pensar.

“La mala reputación”, versión musicalizada por el gran Paco Ibañez: