Charly, atrapado sin salida.

¿Qué se puede decir sobre Charly García que no se haya dicho a lo largo de esta semana? Sin duda, mucho. Pero nunca lo suficiente.
Su obra, desde los años (no tan) inocentes de Sui Géneris hasta su último disco (Kill Gil, que oficialmente aún no fue editado pero circula en la red desde hace meses), es tan rica en extensión como en calidad. Se puede decir sin vacilar que sus canciones han sido una fuente permanente de emociones para millones de personas que hablan esta lengua. Y sin embargo, dicen que está loco, que es un estúpido, que ya no es el que era.

¿Qué es el pasado en nuestra vida?
¿Por qué ese peso sigue aquí?*

Se olvidan, Charly, que vienen diciendo lo mismo desde hace décadas. Que también te expulsaron del servicio militar porque para ellos vos estabas loco. ¿No se les ocurre siquiera pensar que, tal vez, sea ésta una nueva forma de la genialidad? ¿Habrán escuchado tus últimos discos? No, ellos no, para ellos ya estás pasado de vuelta. No te entienden.

Un accidente no es pecado,
y no es pecado estar así.

Te quieren normalizar, Charly. Para que los empresarios puedan contratarte con la garantía de que van a cobrar cada uno de los pesos que inviertan, y muchos más. Para que vayas a los megafestivales auspiciados por cervezas, gaseosas y celulares; para que actúes en sus circos y te vayas sin chistar. Así no les servís, Charly, ése es el problema. Necesitan vaciarte y que seas como ellos quieren.

No sé qué droga te arenga más que yo,
pero esta lluvia no pasó…
Estoy llorando aquí por vos.

¿Quiénes somos nosotros para pedirte algo, Charly? A vos que tantas alegrías nos diste. Por mi parte, sólo te digo gracias. Infinitamente gracias por cada una de tus sublimes canciones, desde la primera de Sui hasta las que puedan llegar a venir. Y si se te antoja dejar la música y este pequeño e insignificante mundo, voy a ser el primero en lamentarlo. Pero, ¿sabés qué?, voy a tratar de descifrar, con o sin éxito, qué nueva genialidad estás preparando.

Pero aquí estoy en este lado,
por eso déjame salir,
yo solo quiero tu vivir.

* Cada uno de los versos intercalados pertenece a “Maradona blues”, canción inédita con la que Charly García le dedicó su amor al otro astro incomprendido.

¿El cuarto poder?

“La información es una mercancía más que los grupos comandan junto con empresas de cualquier tipo y factor. Una de las estupideces más patéticas de todos los tiempos, pero fundamentalmente de éste, es citar al periodismo como el ‘cuarto poder’. Porque no hay ni el cuarto ni el quinto ni el décimo. Hay el Poder a secas, y es uno solo porque responde a la lógica de dominación de clase, de propiedad de los medios de producción y de acumulación de la tasa de ganancia.”

- Eduardo Aliverti, “En el día del periodista”. Página/12, 7 de Junio de 2004.

PD: ¿no es una casualidad que Neustadt haya muerto justo en esta fecha? Pinochet murió el día que en Argentina se “celebra” el día de la democracia. No somos supersticiosos, pero…

Slavoj Žižek, el filósofo excéntrico

“El problema que se nos plantea no es si nuestros deseos se encuentran satisfechos o no, el problema es saber qué es lo que deseamos. No hay nada de espontáneo, de natural en el deseo humano. Nuestros deseos son artificiales, se nos debe ‘enseñar’ a desear. El cine es el arte perverso por excelencia: no te da aquello que deseas…te dice cómo desear”. Con esa contundencia comienza “The Pervert’s Guide To Cinema”, film guionado y presentado por Slavoj Žižek, psicoanalista y filósofo esloveno.

Afiche

Žižek es uno de esos escritores que llaman la atención por su estilo: su fórmula consiste en explicar la teoría más compleja, o el sistema ideológico más definido, a través de productos culturales de consumo masivo. Siempre provocador, en sus textos es frecuente encontrar el abordaje de los temas más sensibles con una originalidad y un despojo que le son característicos.

En esta incursión cinematográfica, el autor se introduce en escenas de films clásicos (y no tanto) para ilustrar cómo el cine está atravesado por la ideología. Por ejemplo, Žižek interrumpe en la famosa escena de Matrix en la que Morfeo le pide a Neo que elija entre las dos píldoras, para decir que “la elección entre la píldora azul y la roja no es realmente una elección entre la ILUSIÓN y la REALIDAD. Por supuesto que la Matrix es una máquina de ficciones, pero son ficciones que desde siempre estructuran nuestra realidad. Si se le quita a nuestra realidad las ficciones simbólicas que la regulan, se pierde la realidad en sí misma. ¡Quiero una tercera píldora! ¿Cuál es esa tercera píldora? Definitivamente ninguna píldora trascendental que permita una falsa experiencia religiosa. Quiero una píldora que me permita ver no la realidad que hay ‘detrás’ de la ilusión… sino la realidad que hay ‘EN’ la misma ilusión”. La ideología sería esa ficción necesaria que estructura nuestra realidad, una ficción sumamente “real”.

matrix-pastillas

En el film, Žižek deja en claro su perspectiva lacaniana y su particular versatilidad para interpretar situaciones a partir de ella. Queda demostrado en la caracterización de los hermanos Marx como el Superyo, el Yo y el Ello (Groucho, Chico y Harpo, respectivamente); o cuando describe la disposición de los ambientes en la casa de “Psicosis” (buena parte del film está dedicada a la basta obra de Alfred Hitchcock): Norman –el protagonista, el psicópata– se comporta según el Ello cuando está en el sótano, como el Yo en la planta baja y como el Superyo en el primer piso. La hermenéutica es una de las armas más certeras que esgrime. A la lista de films que caen bajo su lupa pueden agregarse “Luces de la ciudad” y “El gran dictador” de Charles Chaplin, “Sopa de gansos” de los hermanos Marx, “Solaris” de Andrei Tarkovsky, “Iván el terrible” de Sergei Eisenstein, “La conversación” de Francis Ford Coppola, “Star Wars: Episodio III”, “El club de la pelea”, “El exorcista”, “Alien”, y varias realizaciones de David Lynch (por ejemplo “Mulholland Drive” y “Terciopelo azul”), entre otros.

Es esta asombrosa combinación entre elementos –aparentemente– tan dispares la que invita al lector (o al espectador) a encontrarse con el excéntrico esloveno. Escritor incomparable, intelectual disidente, amante de las paradojas; hasta se lo ha calificado de “académico rock-star”. De hecho, existe un documental titulado simplemente “Zizek!” (2005, dirigido por Astra Taylor) en el que es retratado en su intimidad, yendo de una conferencia a otra, en Nueva York, en su ciudad natal Ljubljana o en su visita a Buenos Aires; y la conclusión que se extrae es que este pintoresco filósofo es tal cual lo pinta su obra: enérgico, verborrágico, incorregible. A modo de nota de color, se puede agregar que fue candidato a la presidencia de la República de Eslovenia en 1990, durante las primeras elecciones libres de su país.

Está claro lo difícil que resulta ponerle cualquier etiqueta a su pensamiento, e intentarlo es inútil –precisamente porque se resiste. Pero sí se puede decir algo que no es: un intelectual políticamente correcto. Žižek se ha embarcado en una cruzada contra el consenso liberal-democrático, y arremete principalmente contra los adherentes a la ideología (sic) hegemónica del “fin de la historia”. Reclama el retorno a la posibilidad de pensar un cambio drástico, por fuera del falso progresismo reinante. Sostiene que la verdadera libertad, si significa algo, consiste más que nada en cuestionar la libertad simbólica. El primer paso es, entonces, tomar conciencia de que hay una tercera píldora; por más que sólo ofrezcan dos.

Nobleza gaucha

“Yo trabajo en base a la confianza. Y no me gusta desconfiar de la gente. Es un tema de formación integral. Es vital que el jugador estudie, lea, vaya al cine, escuche música. Algunos ganaron mucha plata pero no supieron invertirla. ¿Son descartables? ¿Nadie los ayuda? Mirá el caso Ortega. Cuando tengas un problema, hablalo con un gaucho, no con un abogado.”

- Claudio Bichi Borghi. Y pensar que algunos pelotudos le tocan bocina en la calle por manejar un auto de patente chilena. No le des bola, Bichi. No saben lo que hacen…



PD1: Borghi se ganó mi aprecio definitivamente. Más allá de lo que pase en el clásico de Avellaneda.

PD2: ¿pensaron que el fútbol iba a estar ausente en este blog?

La mala reputación (Georges Brassens)

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me pudo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y he aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a correr
Salvo los cojos, es de creer.

Ya sé con mucha precisión
Como acabará la función
No les falta más que el garrote
Pa’ matarme como un coyote
A pesar de que no arme ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a ladrar
Salvo los mudos es de pensar.

“La mala reputación”, versión musicalizada por el gran Paco Ibañez:

La tragedia y la farsa

“…el propio Claude Lefort a quien nadie puede acusar de simpatías comunistas, recién ha elaborado un razonamiento crucial en su respuesta a François Furet: el acuerdo general liberal de hoy es el resultado de 150 años de la lucha de los obreros Izquierdistas y su presión al Estado, que incorporó demandas que hace 100 o incluso hace menos años, los liberales desecharon con horror. Como una prueba, uno simplemente debe mirar la lista de las demandas al final del Manifiesto Comunista: aparte de 2 o 3 de ellos (qué, por supuesto, son claves), todos los otros son hoy parte del acuerdo general (por lo menos en el desintegrado Estado de Bienestar): el voto universal, el derecho a la educación libre, la seguridad social (salud) universal y el cuidado para los jubilados, la limitación del trabajo en los niños…”

- Slavoj Žižek, Repetir a Lenin


“…
Boltanski y Chiapello vienen a decirnos que aquellos valores y deseos que en los 60 poseían un carácter contracultural, revolucionario, vital, en los 90 se volvieron los motores ideológicos del capitalismo. Consignas que en los 60 implicaban un corte radical con el pasado, con la familia, con la historia inmediata hoy funcionan como instrumentos de cohesión social, como la ideología de la época. ¿Cuáles eran esos deseos revolucionarios de los 60? Mayor flexibilidad en la vida cotidiana; mayor autonomía personal; el elogio del cambio permanente, de la incertidumbre, de la creatividad; la crítica a las estructuras rígidas, a la burocracia, al Estado; el cuestionamiento de las instituciones cerradas y la defensa de los vínculos en red; la búsqueda del placer por el placer en sí mismo, la preponderancia del deseo como motor del consumo; la utopía de un mundo global. ¿No es acaso éste el programa del capitalismo actual?”

- Damián Tabarovsky, Contracultura y capitalismo

1° de Mayo

“Altas, flamearon ayer las simbólicas banderas en el espacio inmenso de las agitaciones proletarias. Rojas banderas de ensueño, fuertes insignias de combate, heraldos de justicia y libertad.”

- La Protesta, 2 de mayo de 1906.

Los perros de la polis

[Cuatro siglos antes de nuestra era, en aquel gran molde del pensamiento Occidental que fue la antigua Grecia, unos pocos hombres excéntricos se declararon disidentes de la civilización por considerarla hipócrita y artificial. Fueron influidos por Sócrates, como tantos otros, pero en lugar de tomar su ejemplo prefirieron uno más sencillo: el de los perros. Esta es la historia de los filósofos cínicos.]

Nacida al margen de la filosofía que buscaba “el mejor gobierno” para la polis, la escuela cínica (del griego kyon, perro) sostenía que el hombre dispone en sí mismo de todos los medios necesarios para obtener la felicidad y conquistar la autonomía. Fue fundada por Antístenes, pero ni él ni sus discípulos han dejado obra alguna. Estos filósofos preferían la práctica, a tal punto que lo que hoy se conoce sobre los cínicos son relatos ejemplificadores de sus enseñanzas.

Entre sus valores más importantes se deben destacar la independencia y la autarquía. Además, despreciaban las normas sociales y se consideraban “ciudadanos del mundo”. Eran auténticos parias, se jactaban de ello, y ese goce hacía enfurecer a sabios y poderosos. Para ellos, la sociedad es una máquina de crear necesidades superfluas, y sólo se preocupaban por satisfacer las necesidades naturales comunes a todos los animales. Practicaban el ascetismo pero no porque necesitaran suprimir los deseos que involucraban bienes materiales, sino por la sencilla razón de que no tenían tales deseos. Al fin y al cabo, ¿qué deseos de riqueza y de gobernar tiene un perro?

Tal vez el más conocido de los cínicos sea Diógenes de Sínope (actual Turquía), discípulo de Antístenes, dado que las anécdotas antológicas que protagoniza le han conferido un status de leyenda. Fue desterrado de su tierra natal, aparentemente, por falsificar moneda. Años más tarde, al recordar este episodio, diría “ellos me condenan a irme y yo los condeno a quedarse”. También son memorables sus batallas dialécticas con sabios y poderosos, narradas por Diógenes Laercio en “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”. La más famosa quizás sea aquella según la cual Alejandro Magno se le acercó al verlo dormir bajo el sol, diciéndole “pídeme lo que quieras”: Diógenes le pidió, en efecto, que se corra porque le estaba tapando el sol.

Diógenes y Alejandro

(Alejandro y Diógenes de Sínope)

Era mordaz. Cuando Platón definió al hombre como animal bípedo sin plumas, el cínico agarró un gallo, lo desplumó y lo soltó en la escuela de aquel, diciendo “éste es el hombre de Platón”. Hubo que ajustar la definición: con uñas anchas. También se cuenta que estando Diógenes comiendo lentejas, el filósofo Aristipo (que era cercano al rey) le dijo que si aprendiera a ser sumiso al rey no tendría que comer lentejas; a lo cual respondió: “Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”. Sin embargo, no todas las anécdotas favorecen a Diógenes. Se cuenta que una vez, pisando las alfombras de Platón en presencia de Dionisio (rey de Siracusa), exclamó: “piso las lujosas alfombras de Platón”, y éste le respondió “¡Cuán lujoso te manifiestas, oh Diógenes, queriendo no parecer lujoso!”. Todo parece indicar que Platón tenía razón, Diógenes gozaba y se lucía molestando e insultando a los poderosos.

Como bien dice Marcel Schwob en “Vidas imaginarias” (1896): “Diógenes mordía como los perros, pero Crates vivía como los perros”.

Crates de Tebas era dueño de una gran fortuna heredada de su padre, pero al ver en una tragedia a Télefo, con sus pocas ropas miserables, anunció que distribuiría su patrimonio entre los ciudadanos y pasearía por el mundo vestido como Télefo. Cuando llegó a Atenas, se lo veía errante entre las calles, practicando lo que aconsejaba Diógenes, su maestro. Revolvía la basura y guardaba en su bolsa cortezas de pan, aceitunas podridas y espinas de pescado; decía que su bolsa tenía todo lo que necesitaba, era su única patria.

A diferencia de su mentor, Crates no intervenía en asuntos públicos y no tenía ningún interés en insultar o ridiculizar a los poderosos. Era respetado en Atenas. Le daba lo mismo si hablaba con el rey, los esclavos o la muchedumbre. Se cuenta que cuando Alejandro Magno fue a verlo, este no le prestó mayor atención. Fue más sabio que su maestro, dominando el arte de la indiferencia.

Tuvo por discípulo a un joven rico, de nombre Metrocles, cuya hermana se enamoró perdidamente de Crates. Se llamaba Hiparquía, era dueña de una belleza descomunal y nada le importó la tremenda pobreza y suciedad en la que vivía Crates. Cuando sus padres trataron de retenerla, ella amenazó con quitarse la vida; cuando el cínico le advirtió que vivirían como perros, nada objetó. De modo que terminó viviendo con Crates y, según se cuenta, siendo buena con todos: cuidaba a los enfermos y no tenía problemas en lamer las heridas de sus compañeros de jauría. Algunas versiones indican que llegaron a tener un hijo, Pasicles, pero lo cierto es que la historia le perdió el rastro a esta encantadora cínica.

Crates e Hiparqu�a

(Crates e Hiparquía)

Las muertes de Crates y de Diógenes están llenas de conjeturas. Quiso el destino ser poco generoso con el amable Crates: parece que contrajo terribles enfermedades y perdió toda voluntad, para finalmente dejarse consumir por el hambre a la edad de 80 años. Sobre Diógenes algunos dicen que falleció el mismo día que Alejandro Magno, por causas no del todo claras: hay quienes sostienen que dejó de respirar voluntariamente. Su tumba fue honrada con estatuas de bronce, y una inscripción:

“Caducan aun los bronces con el tiempo;
mas no podrán, Diógenes, tu gloria
sepultar las edades, pues tú solo
supiste demostrar a los mortales
facilidad de vida,
y a la inmortalidad ancho camino”.

Los medios en la masacre de Avellaneda

La crisis causó dos nuevas muertes” analiza y reconstruye la Masacre de Avellaneda, ocurrida el miércoles 26 de junio de 2002, en la que Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la policía. El documental se centra en los hechos, pero sobre todo indaga en las maniobras políticas del gobierno de Duhalde y en la manipulación de la información por parte de los grandes medios de comunicación.

El nombre del documental se corresponde con el título del diario Clarín en su edición del día posterior a la masacre, en un intento por “despegar” a la policía y al gobierno de lo ocurrido. Además, se pueden ver entrevistas entre los realizadores y los responsables de los medios gráficos. Sorprende la manera en que los responsables del diario Clarín (aquí Julio Blank “se roba” la película) de la fecha en cuestión intentan inútilmente justificar o dar explicaciones de por qué se decidió ese título y por qué las fotos que más involucran al comisario Fanchiotti y al cabo Acosta tardaron 36 horas en ser publicadas.

Tapa de Clar�n

La propuesta de los directores, Patricio Escobar y Damián Finvarb, es valiente e incómoda. Pone el ojo en un situación compleja, develando que la dirigencia política y la policía son susceptibles de crítica, pero ¿y los medios?, ¿quién controla a los medios? En este vacío se sitúa “La crisis causó dos nuevas muertes”, para decir lo que los medios silencian en complicidad recíproca. Es una invitación a reflexionar sobre el obscuro mundo de las relaciones entre el poder y los medios de comunicación, pero no sólo eso. En el fondo, pone al espectador en una situación que difícilmente pase inadvertida: los aparatos que encubrieron los hechos siguen vigentes, pero la lucha de Darío y Maxi, también.

TRAILER:

Afiche

“Testamento”, de Ariel Dorfman

Cuando te digan
que no estoy preso,
no les creas.
Tendrán que reconocerlo
algún día.
Cuando te digan
que me soltaron,
no les creas.
Tendrán que reconocer
que es mentira algún día.
Cuando te digan
que traicioné al Partido,
no les creas.
Tendrán que reconocer
que fui leal algún día.
Cuando te digan
que estoy en Francia,
no les creas.
No les creas cuando te muestren
mi carnet falso,
no les creas.
No les creas cuando te muestren
la foto de mi cuerpo,
no les creas.
No les creas cuando te digan
que la luna es la luna,
si te dicen que la luna es luna,
que esta es mi voz en una
grabadora,
que esta es mi firma en un papel,
si dicen que un árbol es un árbol,
no les creas,
no les creas
nada de lo que digan
nada de lo que te juren
nada de lo que te muestren,
no les creas.
Y cuando finalmente
llegue ese día
cuando te pidan que pases
a reconocer el cadáver
y ahí me veas
y una voz te diga
“Lo matamos
se nos escapó en la tortura
está muerto”,
cuando te digan
que estoy
enteramente absolutamente
definitivamente
muerto,
no les creas,
no les creas,
no les creas,
no les creas.

Ariel Dorfman, In case of fire in a foreign land. New and collected poems from two languages, septiembre 2002, Duke University Press.
Traducciones de Edith Grossman y el autor.