Martin Heidegger: una Universidad para el Tercer Reich

El 27 de Mayo de 1933, Martin Heidegger asumía el rectorado de la Universidad de Friburgo. Meses después de que Adolf Hitler fuera nombrado Canciller, el mayor y más influyente filósofo del siglo XX aceptaba dirigir los destinos de una Universidad. Ante la atenta mirada de miles de jóvenes y con el apoyo de las SA, el autor de “Ser y tiempo” pronunciaba su discurso titulado “La autoafirmación de la Universidad alemana”.

EL EJE ATENAS-BERLIN

Con la aparición de “Ser y tiempo” en 1927, Heidegger puso en marcha el proyecto de desarrollar una nueva terminología que le permitiera superar la filosofía del sujeto, matriz de la metafísica moderna. A su vez, este proyecto implicaba que la filosofía tenía que recuperar su posición de dominio por encima de las ciencias y los distintos aspectos de la vida. Por eso, aquel 27 de mayo, recordó: “El inicio es aún. No está tras de nosotros como algo hace largo tiempo acontecido, sino que está ante nosotros (…). El inicio ha incidido ya en nuestro futuro, está ya allí como el lejano mandato de que recobremos de nuevo su grandeza”. Los alemanes debían, entonces, situarse bajo el influjo de la filosofía griega, “inicio de nuestra existencia histórico-espiritual”.

Sucede que Heidegger encuentra en los griegos lo que “la subsiguiente interpretación teológico-cristiana del mundo, así como el posterior pensamiento técnico-matemático de la modernidad” han olvidado: la filosofía griega como praxis política (de la polis) principal. Occidente ha identificado la filosofía con la teoría y por eso la ha relegado a un segundo plano. Así se comprende por qué Heidegger busca que la filosofía sea para los alemanes lo que fue para los griegos en la antigüedad: “el centro que determina desde lo más profundo toda su existencia como pueblo y como Estado”.

LA “MISIÓN ESPIRITUAL”

En 1933 Heidegger se afilió al partido nazi, requisito tácito para asumir el rectorado. Según algunas versiones la fecha exacta fue el 1° de mayo, a modo de gesto para con las SA; según otras, dos días después. No lo había hecho antes, y este es el punto principal que da apoyo al argumento de quienes ven solamente “oportunismo” en la adhesión de Heidegger al nacionalsocialismo. Analizar el “Discurso del rectorado” puede ayudar a tratar de entender una relación más que compleja.

La nueva legislación estudiantil, una reforma universitaria impulsada por el régimen, empezó en 1933 y finalizó en 1935. Lo esencial de su contenido se centraba en la aplicación del Führerprinzip: unificación de las asociaciones estudiantiles y sometimiento a una estricta organización jerárquica. Heidegger no vaciló en celebrar la reforma: “darse a sí mismo la ley es la suprema libertad”. El discurso en sí es completamente funcional al poder, es un llamado a los estudiantes a que se organicen detrás del proyecto totalitario. Ello se desprende de sus palabras cuando asegura que “el estudiantado alemán está en marcha; y lo que busca son unos guías”. Hitler ya es el führer político, Heidegger pretendía convertirse en el führer filosófico. El estudiante alemán debía “entregarse hasta el límite (…) por el pueblo, al destino del Estado, en el seno de una misión espiritual”.

Esta entrega, según Heidegger, es una puesta en marcha sometida a la hegemonía del destino. El maestro ve asomarse un acontecimiento que no necesita reclamar, “pues la fuerza joven y reciente del pueblo, (…) ya ha decidido”. La misión espiritual será llevada a cabo con todos los riesgos necesarios, porque es lo que el pueblo alemán ha escogido (“pueblo que se conoce a sí mismo en su Estado”). Y para que no teman, Heidegger invita a adoptar como propia una profunda reflexión de Platón con la que cierra su discurso: «Todo lo grande está en medio de la tempestad» (Platón, “República”, 497 d,9). Vale la pena detenerse en esta frase: traducida literalmente del griego, sería “«todo lo grande está en peligro»; pero las palabras textuales de Heidegger son «Alles Grosse steht in Sturm», donde “sturm” significa tanto “tempestad” como “asalto”. No es un hecho menor señalar que este término era muy utilizado por los nazis, a tal punto que la organización paramilitar que en gran parte propició el ascenso de Hitler, las SA, en alemán llevan el nombre de Sturmabteilung (“tropas de asalto”).

Martin Heidegger renunciaría en febrero de 1934 por diferencias con el partido. Sin embargo, nunca dio explicaciones ni se mostró arrepentido. Sólo pidió que no se lo juzgara con los ojos de 1946, sino con los de 1933. Cuando Europa estuvo, ciertamente, en medio de la tempestad.

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23 respuestas a Martin Heidegger: una Universidad para el Tercer Reich

  1. Pingback: El mundo de estudiantes » Martin Heidegger: una Universidad para el Tercer Reich

  2. juanchi dijo:

    Ya hemos discutido bastante de este discurso personalmente creo…. y a mí en particular me genera mucha ambivalencia. En este sentido….

    Heidegger justamente proclamaba que la juventud tome por asalto la historia. Se apropie de la historia…. la haga suya y no que la vea desde afuera… Que sea agente… que intervenga… Desde esta óptica, envueltos en una sociedad y juventud actual del “no te metas”, pasiva y dormida en formas de expresividades estériles promovidas por los avances tecnológicos, uno pediria una juventud que tome como propia la historia y actúe… Que lo nuestro sea el inicio…

    Pero justamente este tomar por asalto, como vos bien dijiste, devino en el nazismo…devino en la muerte y en el exterminio…. y ahí se me cae el argumento…

    ¿Será que el hombre no puede concebir la acción sin violencia?

  3. Este artículo fue publicado en Nación Apache. Algunos lectores han dejado sus mensajes allí, si les interesa leerlos pueden hacerlo en el siguiente link:

    http://www.nacionapache.com.ar/archives/2140

  4. Alamán dijo:

    A ver cuando publicais algún “la putaqueloparió” para los cientos de intelectuales “progresistas” de renombre que respaldaron el comunismo incluso cuando ya se sabía que había exterminado a 100 millones de personas, los mismos personajillos abyectos que ahora callan “como putas” sobre esta “curiosa” circunstancia, mientras reclaman, rasgándose las vestiduras y a voz en grito, que Heidegger sea crucificado por NO afiliarse al Partido Comunista y exterminar en masa a todo bicho viviente en nombre del inminente paraíso social.

  5. Todavía no me ha explicado nadie por qué el antifascismo ha exterminado más gente en nombre el bien que el fascismo en nombre del mal, lo que tengo claro es que el antifascismo ha salido impune de todas sus fechorías y puede seguir matando mientras su lenguaje siga vivo, para ello debe fantasear siempre con un retorno del fascismo, que es precisamente la patente de corso para poner en marcha la picadora “progresista” de carne humana.

  6. La distinción entre “fascistas” y “antifascistas” me resulta maniquea. Creo que el término “fascistas” reúne a un grupo de personas, movimientos y pensamientos mucho más homogéneos que el término “antifascistas”. Porque -según esa distinción- durante la Guerra Civil Española trotsquistas, anarquistas y militantes del PC serían la misma cosa…y ese es el problema.
    Por lo tanto, hablar de crímenes del “antifascismo” no me resulta convincente. Sí podemos hablar de los crímenes de la Unión Soviética, que los hubo y por millones, y de tantos otros.
    Pero mi intriga es: ¿por qué tanta insistencia y tanta furia? Por poco me siento acusado de stalinista. Otra cosa: no entiendo cuál es el inconveniente de que alguien hable de la relación entre Heidegger y el nacional-socialismo. Algunas (sólo algunas) de las palabras que escribiste en tu comentario pueden ser tenidas en cuenta, pero aún así no han tenido la menor intención en discutir el texto del post. Lo cual me hace creer que tu idea no es discutir e intercambiar ideas, sino acusar, atacar y ensuciar.

  7. He planteado una cuestión que sigue vigente: ¿por qué se pide explicaciones a Heidegger sobre su nazismo y en cambio los fiscales acusadores son incapaces de ver su propio pasado de complicidad intelectual y política con el marxismo, una filosofía que lleva el crimen de masas dentro de sí y justificado por sus propios conceptos? No creo que una pregunta tal implique que el que la hace sólo pretende acusar y ensuciar -aunque no cabe duda de que se trata de un ataque-. Más dudoso es que quienes, a diferencia de los nazis, NUNCA HAN TENIDO QUE RESPONDER DE SUS CRÍMENES, consideren algo malintencionado que éstos se les recuerden, y resuciten el lenguaje de la cheka sobre las presuntas intenciones perversas del crítico como único argumento para desautorizarle.

  8. ¿Quiénes serían los “fiscales acusadores”?

    El árbol no te deja ver el bosque. Estás tan empecinado con tu cruzada contra el marxismo que no podés ni siquiera discutir un argumento del texto. No sé por qué tendría yo que aclarar que no tengo que dar cuentas de un “pasado de complicidad intelectual y política con el marxismo” ni nada que se le parezca.

    Por otro lado, no te desautorizo por tus “presuntas intenciones perversas”, sino, justamente, por no tener un espíritu crítico. Tus palabras apuntan a convertirme a mí en un marxista-stalinista, algo que no conseguirías ni con toda la insistencia del mundo. Lo mejor que podés hacer es discutir el texto, que por cierto es muy discutible. Yo no tengo que responder por ningún crimen.

  9. Galliano dijo:

    Esta discusión bizantina es un buen ejemplo del clima intelectual en este país: No se puede criticar al terrorismo de Estado, sin que te reprochen no hablar del “otro”; no se puede criticar la violencia del Estado israelí, sin que te recuerden la violencia de los “otros”.
    Esa necesidad de razonar en pares simétricos para ser asimétricamante plural es la apropiación de rudimentos de la corrección política por el viejo discurso intolerante.
    Sólo voy a recordar que György Lukács sufrió su militancia comunista en la Europa fascista y hoy está ninguneado como teórico supuestamente estalinista, Heidegger se afilió con el partido en el poder, sin sufrir las “jornadas de lucha”, perteneció al mismo hasta 1945, y hoy es estudiado por el establishment universitario en todo el mundo.

  10. La cuestión es que constantemente se publican libros acusando a Heidegger de ser un fascista, pero no aparece ninguno “desenmascarando” a Lukács como (mero) “estalinista”. La “filosofía” de Lukács ha sido olvidada, porque ha caído con el marxismo-leninismo, como un bloque que yace sobre las tumas (cuando las hay) de los 100 millones de personas exterminados en nombre de la filosofía de Marx. En cambio Heidegger sigue vigente. ¿Por qué lo atacan los post-marxistas? Porque no pueden soportar que un filósofo vinculado políticamente al fascismo sea reputado a escala mundial como la “cumbre del pensamiento del siglo XX” (E. Trías), mientras se constata que el marxismo no sólo ha muerto, sino que ya ni siquiera es un cadáver, antes bien es un esqueleto perteneciente al ámbito de la arqueología (a pesar de los ociosos intentos de resucitarlo). Así, los que antaño se dedicaban a propagar el marxismo como infalible doctrina de “el Partido”, ahora se aferran al “antifascismo”, el único elemento del discurso de Stalin que ha sido asumido oficialmente por las democracias occidentales (en beneficio de la extrema derecha judía, que quiere para sí el monopolio del victimismo) y que sirve para dar trabajo y prestigio a los que, aparte del ataque y “caza” de presuntos “fascistas”, ya no tienen nada más que decir.

  11. Galliano dijo:

    ¿Es algo natural que “siga vigente” como “cumbre del pensamiento del siglo XX”? ¿No hay intereses en las instituciones que sancionan semejantes juicios, las editoriales que alimentan la vigencia? ¿Estas seguro de que en cualquiera de los mundos posibles para el siglo XXI hubiera sido igual? ¿No hubo un momento y un lugar en que la cumbre del pensamiento del siglo XX” fue ocupada por Spengler, Ortega y Gasset, Sartre o Julian Marías? Me parece, Jaume, que a tu juicio le sobra rauxa pero le falta seny: Te tomás lo que dice un programa universitario o el prólogo de un libro con una ingenuidad conmovedora. Seguramente si hubieras vivido en la Rusia de los años `30 hubieras dicho que Koba era el padre del pueblo ruso, sólo porque lo leíste en los diarios y lo escuchaste en la Universidad.

  12. La importancia de un pensamiento se mide por su influencia. Heidegger está presente en toda reflexión filosófica que aspire a dar una respuesta seria a los problemas de nuestro tiempo, se puede ser heideggeriano o anti-heideggeriano, pero nadie pretende ignorar a este autor. Jürgen Habermas, quizá su peor enemigo y el más señalado filósofo alemán vivo, reconoció que “Ser y tiempo”, la obra capital de Heidegger, es el mayor acontecimiento filosófico desde la “Fenomenología del espíritu” de Hegel. Además, no hablo desde fuera y por lo que dice un prólogo, soy investigador académico de la filosofía y constato este dato desde “dentro” del meollo problemático, que conozco bien porque llevo toda mi vida, treinta años, estudiando a Heidegger y la verdad, da pena escuchar las tonterías que dicen sobre él personas que solo lo conocen por un prólogo, una columna periodística o un programa universitario.

  13. Galliano dijo:

    Yo soy docente universitario de Historia, y seguramente mi lectura de Ser y Tiempo no fue tan buena como la tuya, porque no soy filósofo. La influencia mide una parte de la importancia, pero tiene su contexto: ¿Dónde está hoy el pensamiento del influyente Chateaubriand, del maestro Krause o del profeta Rosenberg? ¿A cuántos influyeron en su época Bajtin o Piaget? Cada època tiene sus intereses, cada interés busca sus precedentes y allí nacen las influencias que el investigador Farrerons santifica por encima de la Historia. Desde luego que el pensamiento de Heidegger perdurará, con aprtidarios y detractores, lo mismo pasará con el pensamiento de Marx, Lacan, Gentile, Companys y Osho, pero es difícil saber cómo, y es seguro que no de una sola manera. No me molesto es discutir si Heidegger es precondición a responder seriamente los problemas de nuestro tiempo: Para los hombres de nuestro tiempo, el pensamiento heideggeriano debe ser complementado con toda la tradición filosófica del siglo XX; para quien insumió 30 años en estudiar a Heidegger, obra loable, evidentemente al único problema serio de nuestro tiempo es Heidegger.

  14. Jaume Farrerons dijo:

    Me parece que pones el carro delante del caballo. No soy yo, sino Habermas, quien afirma que Ser y tiempo es la obra de filosofía más importante desde la Fenomenología del Espíritu de Hegel. Es por eso que he estudiado a Heidegger 30 años. O sea que no considero a Heidegger importante por haberle echado tiempo y esfuerzo, sino q

  15. Jaume Farrerons dijo:

    Me parece que pones el carro delante del caballo. No soy yo, sino Habermas, quien afirma que Ser y tiempo es la obra de filosofía más importante desde la Fenomenología del Espíritu de Hegel. Es por eso que he estudiado a Heidegger 30 años. O sea que no considero a Heidegger importante por haberle echado tiempo y esfuerzo, sino que le he echado tiempo y esfuerzo porque hasta su mayor adversario le tiene que reconocer el carácter decisivo y único de su obra.

  16. jesus dijo:

    Pregunta malévola y sesgada:
    Los físicos teóricos llevan 300 años profundizando en el la Materia y el Tiempo.
    Galileo, Newton, Eisntein, Schrodinger, Feymann….y un larguísimo etcétera de monstruos intelectuales han conseguido con un esfuerzo y una dedicación absoluta que hoy en día podamos “ver” en una pantallita el choque de dos partículas subatómicas.

    Pues bien. Llega éste tipo, Heidagger, escribe un librito en el 1927 que creo le llevó unos meses, y lo titula Ser y Tiempo y por supuesto, los metafísicos (que, asombrensé, aún los hay) dedican sus vidas a “intentar comprender y traducir ” al maestro que, al parecer, tiene mucho que decir del Ser y el Tiempo….pero eso sí, sin tener ni reputa de matemñaticas, ni física ni na. ¿No es enternecedor? Pues no. Es realmente peligrosa esta gente.

  17. ¿Un librito? Ese “librito”, como usted lo califica, es estudiado en todo el mundo. Y no se necesitan matemáticas ni física para hablar del tiempo fenomenológico, aunque le recuerdo que Heidegger estudió también esas materias en la Universidad. El “tiempo” de “Sein un Zeit” es el tiempo fenomenológico, no el tiempo de las ecuaciones espacio/tiempo/velocidad o similares. Este último se basa en el anterior. Existe una experiencia de la temporalidad que, incluso en el científico, precede a toda teoría científica sobre el tiempo. Peligrosa será entonces la gente como usted, que no sabe ni de lo que está hablando, pues Heidegger hace esta distinción, de forma expresa, en su obra.

    Heidegger redactó “Ser y tiempo” con premura, requerido por el Ministerio alemán, cierto, pero PUDO escribir una obra maestra porque llevaba décadas estudiando el tema, aunque sin publicar. La prueba son las lecciones, que van siendo publicadas, del período 1919-1927. Heidegger trabajó casi una década en “Ser y tiempo”.

  18. A Galliano:

    Ni Ortega, ni Spengler, ni Marías ocuparon nunca la cumbre del pensamiento del siglo XX. Jamás. Desde 1927, es Heidegger. Sólo Wittgenstein le disputa el puesto al teutón. Pero se trata sólo de un problema de “antifascismo”, no de filosofía.

  19. Anónimo dijo:

    Venga ahora darle caña a Carl Schimtt por ejemplo… cumbre del pensamiento político durante más de 50 años… y ya os quedáis a gusto…

  20. Luis Carlos Campos dijo:

    Reputa conchuda con pelos de alambre pa mi que Heidegger era un puto judio como todos los nazis hijos de puta,

  21. Una buena conclusión que pone en evidencia el NIVELAZO de los antifascistas.

  22. Y qué mecanismos y procesos mentales desencadenan los genocidios del marxismo.

  23. Primera espada del pensamiento marxista justificando el exterminio, la dictadura y la superioridad moral/social (“hombres más puramente hombres”) de los genocidas:

    “El marxismo se abre sobre un horizonte futuro donde el ‘hombre es para el hombre el ser supremo’. (…) La tarea esencial del marxismo será pues buscar una violencia que se supere en el sentido del porvenir humano. (…) La astucia, la mentira, la sangre derramada, la dictadura, se justifican si hacen posible el poder del proletariado, y en esta medida solamente. La política marxista es, en su forma, dictatorial y totalitaria. Pero esta dictadura es la de los hombres más puramente hombres” (…) (Merleau-Ponty, M., Humanismo y terror, Buenos Aires, Leviatán, 1956, p. 12).
    “El marxismo se abre sobre un horizonte futuro donde el ‘hombre es para el hombre el ser supremo’. (…) La tarea esencial del marxismo será pues buscar una violencia que se supere en el sentido del porvenir humano. (…) La astucia, la mentira, la sangre derramada, la dictadura, se justifican si hacen posible el poder del proletariado, y en esta medida solamente. La política marxista es, en su forma, dictatorial y totalitaria. Pero esta dictadura es la de los hombres más puramente hombres” (…) (Merleau-Ponty, M., Humanismo y terror, Buenos Aires, Leviatán, 1956, p. 12).

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