Los perros de la polis

[Cuatro siglos antes de nuestra era, en aquel gran molde del pensamiento Occidental que fue la antigua Grecia, unos pocos hombres excéntricos se declararon disidentes de la civilización por considerarla hipócrita y artificial. Fueron influidos por Sócrates, como tantos otros, pero en lugar de tomar su ejemplo prefirieron uno más sencillo: el de los perros. Esta es la historia de los filósofos cínicos.]

Nacida al margen de la filosofía que buscaba “el mejor gobierno” para la polis, la escuela cínica (del griego kyon, perro) sostenía que el hombre dispone en sí mismo de todos los medios necesarios para obtener la felicidad y conquistar la autonomía. Fue fundada por Antístenes, pero ni él ni sus discípulos han dejado obra alguna. Estos filósofos preferían la práctica, a tal punto que lo que hoy se conoce sobre los cínicos son relatos ejemplificadores de sus enseñanzas.

Entre sus valores más importantes se deben destacar la independencia y la autarquía. Además, despreciaban las normas sociales y se consideraban “ciudadanos del mundo”. Eran auténticos parias, se jactaban de ello, y ese goce hacía enfurecer a sabios y poderosos. Para ellos, la sociedad es una máquina de crear necesidades superfluas, y sólo se preocupaban por satisfacer las necesidades naturales comunes a todos los animales. Practicaban el ascetismo pero no porque necesitaran suprimir los deseos que involucraban bienes materiales, sino por la sencilla razón de que no tenían tales deseos. Al fin y al cabo, ¿qué deseos de riqueza y de gobernar tiene un perro?

Tal vez el más conocido de los cínicos sea Diógenes de Sínope (actual Turquía), discípulo de Antístenes, dado que las anécdotas antológicas que protagoniza le han conferido un status de leyenda. Fue desterrado de su tierra natal, aparentemente, por falsificar moneda. Años más tarde, al recordar este episodio, diría “ellos me condenan a irme y yo los condeno a quedarse”. También son memorables sus batallas dialécticas con sabios y poderosos, narradas por Diógenes Laercio en “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”. La más famosa quizás sea aquella según la cual Alejandro Magno se le acercó al verlo dormir bajo el sol, diciéndole “pídeme lo que quieras”: Diógenes le pidió, en efecto, que se corra porque le estaba tapando el sol.

Diógenes y Alejandro

(Alejandro y Diógenes de Sínope)

Era mordaz. Cuando Platón definió al hombre como animal bípedo sin plumas, el cínico agarró un gallo, lo desplumó y lo soltó en la escuela de aquel, diciendo “éste es el hombre de Platón”. Hubo que ajustar la definición: con uñas anchas. También se cuenta que estando Diógenes comiendo lentejas, el filósofo Aristipo (que era cercano al rey) le dijo que si aprendiera a ser sumiso al rey no tendría que comer lentejas; a lo cual respondió: “Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”. Sin embargo, no todas las anécdotas favorecen a Diógenes. Se cuenta que una vez, pisando las alfombras de Platón en presencia de Dionisio (rey de Siracusa), exclamó: “piso las lujosas alfombras de Platón”, y éste le respondió “¡Cuán lujoso te manifiestas, oh Diógenes, queriendo no parecer lujoso!”. Todo parece indicar que Platón tenía razón, Diógenes gozaba y se lucía molestando e insultando a los poderosos.

Como bien dice Marcel Schwob en “Vidas imaginarias” (1896): “Diógenes mordía como los perros, pero Crates vivía como los perros”.

Crates de Tebas era dueño de una gran fortuna heredada de su padre, pero al ver en una tragedia a Télefo, con sus pocas ropas miserables, anunció que distribuiría su patrimonio entre los ciudadanos y pasearía por el mundo vestido como Télefo. Cuando llegó a Atenas, se lo veía errante entre las calles, practicando lo que aconsejaba Diógenes, su maestro. Revolvía la basura y guardaba en su bolsa cortezas de pan, aceitunas podridas y espinas de pescado; decía que su bolsa tenía todo lo que necesitaba, era su única patria.

A diferencia de su mentor, Crates no intervenía en asuntos públicos y no tenía ningún interés en insultar o ridiculizar a los poderosos. Era respetado en Atenas. Le daba lo mismo si hablaba con el rey, los esclavos o la muchedumbre. Se cuenta que cuando Alejandro Magno fue a verlo, este no le prestó mayor atención. Fue más sabio que su maestro, dominando el arte de la indiferencia.

Tuvo por discípulo a un joven rico, de nombre Metrocles, cuya hermana se enamoró perdidamente de Crates. Se llamaba Hiparquía, era dueña de una belleza descomunal y nada le importó la tremenda pobreza y suciedad en la que vivía Crates. Cuando sus padres trataron de retenerla, ella amenazó con quitarse la vida; cuando el cínico le advirtió que vivirían como perros, nada objetó. De modo que terminó viviendo con Crates y, según se cuenta, siendo buena con todos: cuidaba a los enfermos y no tenía problemas en lamer las heridas de sus compañeros de jauría. Algunas versiones indican que llegaron a tener un hijo, Pasicles, pero lo cierto es que la historia le perdió el rastro a esta encantadora cínica.

Crates e Hiparqu�a

(Crates e Hiparquía)

Las muertes de Crates y de Diógenes están llenas de conjeturas. Quiso el destino ser poco generoso con el amable Crates: parece que contrajo terribles enfermedades y perdió toda voluntad, para finalmente dejarse consumir por el hambre a la edad de 80 años. Sobre Diógenes algunos dicen que falleció el mismo día que Alejandro Magno, por causas no del todo claras: hay quienes sostienen que dejó de respirar voluntariamente. Su tumba fue honrada con estatuas de bronce, y una inscripción:

“Caducan aun los bronces con el tiempo;
mas no podrán, Diógenes, tu gloria
sepultar las edades, pues tú solo
supiste demostrar a los mortales
facilidad de vida,
y a la inmortalidad ancho camino”.

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7 respuestas a Los perros de la polis

  1. mar dijo:

    Un espacio sublime para tener/leer cuando el día te lo pide,
    fantástico, vos y el espacio.

  2. Jóse dijo:

    Sí, muy interesante…

  3. Anónimo dijo:

    un fallido me llevò a leer”los perros de los polis”, y se me vino a la cabeza aquello del ovejero yuta de un dueño hijo de pu….

    por suerte tu texto -maravilloso- iba más lejos, más hondo, como siempre.

    gracias: es para tener y guardar.

  4. mariana dijo:

    la anònima anterior soy yo: otro fallido al disparar el teclado despues de marearme con tu texto.

  5. juanchi dijo:

    Debo reconocer que también leí primero “los perros de los polis”. Debe ser esta confusión que genera en la cabeza la sobredosis de información a la que estamos obligados a consumir con esta maldita Web 2.0… JAJAJA

    Bárbaro el post…. una vez leía las obras completas de Epicuro que son pocas y en la introducción, el compilador decía algo interesante:

    Estas corrientes post Socráticas (epicureas, cínicas, estoicas) son resultado del desmembramiento social de la Polis Clásica. La polis ya no es referencia para nadie… el mundo helénico clásico está hecho trizas… La polis ya no es lugar de identificación… La identificación pasa por espacios menores. Por ejemplo, para Epicuro ya no era la Polis la identificación totalizante sino su Jardín de Amigos…

    Creo que fueron las primeras manifestaciones “escritas y dejadas al público en general” de un hombre que deja de lado su participación en un todo que lo exceda (la polis) para vincularse cada vez más, de manera egocéntrica, con el Yo… El Yo ya es la totalidad social, en mi opinión, para estas corrientes…

    ¿Hay mucha diferencia entre el Cínico preocupado por sí mismo y el hombre actual también preocupado por sí mismo?

    abrazo…. desde el pulidor

  6. Nacho dijo:

    Si, si que hay diferencia, un abismo separa a estos hombres. El cinico se preocupaba de sí mismo, el hombre actual de nada. El cinico se preocupaba de la virtud, que se encontraba en el alma y no en las poseciones; el hombre actual se preocupa de lo material. El cinico era activo y no dejaba que lo pasaran a llevar; el hombre actual es despreocupado, no le importa que lo pisoteen. Y por ultimo, el cinico se precupaba por la frase “conocete a ti mismo” y la enseñaba; el hombre actual es tan egoista y competitivo, que si supiera algo, no lo compartiria. Y hay más, por favor no confundir a estos hombres que pensaron, con el hombre contemporaneo.

  7. daorino dijo:

    Un blog de categoría superior, enhorabuena.

    Se despide cordialmente,

    daorino
    http://www.mundodaorino.es

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