La tragedia y la farsa

“…el propio Claude Lefort a quien nadie puede acusar de simpatías comunistas, recién ha elaborado un razonamiento crucial en su respuesta a François Furet: el acuerdo general liberal de hoy es el resultado de 150 años de la lucha de los obreros Izquierdistas y su presión al Estado, que incorporó demandas que hace 100 o incluso hace menos años, los liberales desecharon con horror. Como una prueba, uno simplemente debe mirar la lista de las demandas al final del Manifiesto Comunista: aparte de 2 o 3 de ellos (qué, por supuesto, son claves), todos los otros son hoy parte del acuerdo general (por lo menos en el desintegrado Estado de Bienestar): el voto universal, el derecho a la educación libre, la seguridad social (salud) universal y el cuidado para los jubilados, la limitación del trabajo en los niños…”

– Slavoj Žižek, Repetir a Lenin


“…
Boltanski y Chiapello vienen a decirnos que aquellos valores y deseos que en los 60 poseían un carácter contracultural, revolucionario, vital, en los 90 se volvieron los motores ideológicos del capitalismo. Consignas que en los 60 implicaban un corte radical con el pasado, con la familia, con la historia inmediata hoy funcionan como instrumentos de cohesión social, como la ideología de la época. ¿Cuáles eran esos deseos revolucionarios de los 60? Mayor flexibilidad en la vida cotidiana; mayor autonomía personal; el elogio del cambio permanente, de la incertidumbre, de la creatividad; la crítica a las estructuras rígidas, a la burocracia, al Estado; el cuestionamiento de las instituciones cerradas y la defensa de los vínculos en red; la búsqueda del placer por el placer en sí mismo, la preponderancia del deseo como motor del consumo; la utopía de un mundo global. ¿No es acaso éste el programa del capitalismo actual?”

– Damián Tabarovsky, Contracultura y capitalismo

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2 respuestas a La tragedia y la farsa

  1. mariana dijo:

    Leo tu post. Otra vez, tomo de éllo que el balero, mi formación y el corazón me permiten.
    No puedo dejar de pensar AQUI Y AHORA. Cuando el gobierno llamó a la contraplaza de los cacerolos idiotas me comuniqué con el MST para ver qué actitud tomarían. Obviamente,la respuesta fue ¨no vamos¨. Les dije que, una vez más, le eran funcionales a la derecha. Me angustié. Me angustio. Estoy confundida y desorientada.
    La única presencia de izquierda en contra del campo fue el Pato Etchegaray.
    Perdón si patino, pero siento que en America Latina lo único que queda es el PC y todo lo demás es el resabio descolorido y desamorado de un mayo parisino que, en mi humilde opinión, en los años 2000 y en este estado de cosas, debería importarnos un carajo.

  2. Galliano dijo:

    No sé para qué lado iba Tabarovsky, de Zizek sé que, pese a sus imprecisiones verborrágicas, el argumento apunta a recuperar el sentido innegociable de la revolución, eso que la posmodernidad no puede asimilar de Marx, que para Zizek es el leninismo, para Badiou es la sustracción, y así… Me quedo con Lukács, que decía que la alienación es lo único que el capitalismo tardío no puede negociar.

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