Slavoj Žižek, el filósofo excéntrico

“El problema que se nos plantea no es si nuestros deseos se encuentran satisfechos o no, el problema es saber qué es lo que deseamos. No hay nada de espontáneo, de natural en el deseo humano. Nuestros deseos son artificiales, se nos debe ‘enseñar’ a desear. El cine es el arte perverso por excelencia: no te da aquello que deseas…te dice cómo desear”. Con esa contundencia comienza “The Pervert’s Guide To Cinema”, film guionado y presentado por Slavoj Žižek, psicoanalista y filósofo esloveno.

Afiche

Žižek es uno de esos escritores que llaman la atención por su estilo: su fórmula consiste en explicar la teoría más compleja, o el sistema ideológico más definido, a través de productos culturales de consumo masivo. Siempre provocador, en sus textos es frecuente encontrar el abordaje de los temas más sensibles con una originalidad y un despojo que le son característicos.

En esta incursión cinematográfica, el autor se introduce en escenas de films clásicos (y no tanto) para ilustrar cómo el cine está atravesado por la ideología. Por ejemplo, Žižek interrumpe en la famosa escena de Matrix en la que Morfeo le pide a Neo que elija entre las dos píldoras, para decir que “la elección entre la píldora azul y la roja no es realmente una elección entre la ILUSIÓN y la REALIDAD. Por supuesto que la Matrix es una máquina de ficciones, pero son ficciones que desde siempre estructuran nuestra realidad. Si se le quita a nuestra realidad las ficciones simbólicas que la regulan, se pierde la realidad en sí misma. ¡Quiero una tercera píldora! ¿Cuál es esa tercera píldora? Definitivamente ninguna píldora trascendental que permita una falsa experiencia religiosa. Quiero una píldora que me permita ver no la realidad que hay ‘detrás’ de la ilusión… sino la realidad que hay ‘EN’ la misma ilusión”. La ideología sería esa ficción necesaria que estructura nuestra realidad, una ficción sumamente “real”.

matrix-pastillas

En el film, Žižek deja en claro su perspectiva lacaniana y su particular versatilidad para interpretar situaciones a partir de ella. Queda demostrado en la caracterización de los hermanos Marx como el Superyo, el Yo y el Ello (Groucho, Chico y Harpo, respectivamente); o cuando describe la disposición de los ambientes en la casa de “Psicosis” (buena parte del film está dedicada a la basta obra de Alfred Hitchcock): Norman –el protagonista, el psicópata– se comporta según el Ello cuando está en el sótano, como el Yo en la planta baja y como el Superyo en el primer piso. La hermenéutica es una de las armas más certeras que esgrime. A la lista de films que caen bajo su lupa pueden agregarse “Luces de la ciudad” y “El gran dictador” de Charles Chaplin, “Sopa de gansos” de los hermanos Marx, “Solaris” de Andrei Tarkovsky, “Iván el terrible” de Sergei Eisenstein, “La conversación” de Francis Ford Coppola, “Star Wars: Episodio III”, “El club de la pelea”, “El exorcista”, “Alien”, y varias realizaciones de David Lynch (por ejemplo “Mulholland Drive” y “Terciopelo azul”), entre otros.

Es esta asombrosa combinación entre elementos –aparentemente– tan dispares la que invita al lector (o al espectador) a encontrarse con el excéntrico esloveno. Escritor incomparable, intelectual disidente, amante de las paradojas; hasta se lo ha calificado de “académico rock-star”. De hecho, existe un documental titulado simplemente “Zizek!” (2005, dirigido por Astra Taylor) en el que es retratado en su intimidad, yendo de una conferencia a otra, en Nueva York, en su ciudad natal Ljubljana o en su visita a Buenos Aires; y la conclusión que se extrae es que este pintoresco filósofo es tal cual lo pinta su obra: enérgico, verborrágico, incorregible. A modo de nota de color, se puede agregar que fue candidato a la presidencia de la República de Eslovenia en 1990, durante las primeras elecciones libres de su país.

Está claro lo difícil que resulta ponerle cualquier etiqueta a su pensamiento, e intentarlo es inútil –precisamente porque se resiste. Pero sí se puede decir algo que no es: un intelectual políticamente correcto. Žižek se ha embarcado en una cruzada contra el consenso liberal-democrático, y arremete principalmente contra los adherentes a la ideología (sic) hegemónica del “fin de la historia”. Reclama el retorno a la posibilidad de pensar un cambio drástico, por fuera del falso progresismo reinante. Sostiene que la verdadera libertad, si significa algo, consiste más que nada en cuestionar la libertad simbólica. El primer paso es, entonces, tomar conciencia de que hay una tercera píldora; por más que sólo ofrezcan dos.

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7 respuestas a Slavoj Žižek, el filósofo excéntrico

  1. matame dijo:

    Además de plantillas, hasta post parecidos tenemos.
    saludos!

  2. GUnther dijo:

    Muy buen blog, muy interesante y lucido. En espedial este post es muy bueno, Zizek es uno de esos faros que aborrecen a los faros, algo completamente nietzscheno en la poshistoria. la verdad que es una de esas cosas que asustan en su capacidad de simplificacion al mismo tiempo que demuestran profundidad.

    Slds.

  3. Cool site, love the info.

  4. Geraldo Chavez dijo:

    Slavoj Žižek, psicoanalista y filósofo, te haz convertido en psicoterapeuta, mira que educar el deseo, eso si que esta como para hacer un manual instructivo. Te recuerdo que el deseo es inconsciente. Tomalo en cuenta como psicoanalista y no como filosofo.

  5. Geraldo, tu observación me parece válida. Y es cierto que la expresión “‘enseñar’ a desear” es demasiado fuerte, como también es cierto que el verbo en cuestión está encomillado. Ahora, digo yo, ¿no podríamos hablar de una “estimulación” del deseo?
    Que su origen sea inconsciente no quiere decir que esté totalmente aislado de nuestro entorno, ¿o sí?
    Saludos!

  6. Ricardo C. Sainz Rosas dijo:

    Hola, Saludos! me parece que Zizek se refiere con- enseñar al deseo- en el sentido de que se transmite y en esa transmision se convierte en fantasma, he ahi la logica del consumismo capitalista donde los significantes se desplazan de lo sexual al dinero (Loreau) por otro lado el inconsciente no esta aislado de nuestro entorno, es el inconsciente mas realista incluso que la embustera consciencia (en el sentido lacaniano del termino y tambien del filosofico) es decir, que los motivos inconscientes no surgen espontanea y metafisicamente de nuestro interior como pensaba Freud al comienzo de la construccion de su corpus teorico, recordemos que Freud señalara despues que nuestro deseo es transmitido por quienes nos precedieron, diria lacan por aquellos que nos introdujeron en lo simbolico, es decir, nuestro padres y por ultimo como diria Althusser ¿que es la familia sino una institucion mas que soporta al estado? por lo tanto concluyo que el inconsciente aunque se conforma de manera particular en cada sujeto este proviene de fuera, de ese gran Otro que los marxistas conoces como superestructura

    muchas gracias.

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