Cuando sólo queda la palabra

Sobre “La Antena”, de Esteban Sapir.

 

En alguna época incierta, y en una ciudad desconocida, una tiranía de la imagen ha privado del habla a todos los habitantes. Esta tiranía está encabezada por el maléfico Mr. TV, un tenebroso personaje que monopoliza los medios masivos, al igual que el resto de los productos que se consumen. Mr. TV secuestra a la única persona que está dotada de voz, una mujer sin rostro, para asegurarse que la tiranía de la imagen no sucumba. De esta manera, el control parece absoluto. Parece. Porque esta mujer sin rostro tiene un hijo sin ojos que ha heredado la capacidad de emitir voz. Este niño se convierte en la esperanza de la resistencia, conformada por un grupo de personas que comprenden con tristeza que están privados de la facultad de producir sonidos, pero que también son concientes de un hecho irrefutable: les queda la palabra.

 

Este universo creado por Esteban Sapir funciona como una gran metáfora del rol que cumplen los medios masivos de comunicación en estos tiempos, tiempos de la “sociedad de la información”. Mr. TV, interpretado por Alejandro Urdapilleta, representa la tendencia monopólica de los medios. No sólo es el único que puede emitir mensajes a nivel masivo, sino que además intenta arrebatarle la palabra a los “espectadores”. El último recurso que éstos disponen es mantener bajo su protección al niño que ya empieza a ser buscado por la peligrosa policía de Mr. TV.

 

Es entonces cuando un ex empleado de Mr. TV, un reparador de televisores encarnado por Rafael Ferro, se propone volver a poner en funcionamiento la antena. La antena es el medio por el cual intenta expresarse la resistencia. En una ciudad colapsada de pantallas y carteleras que ya parece más bien la escena en la que se interpreta la obra de Mr. TV, la aparición de un nuevo medio –y con un nuevo mensaje­– amenaza con destruir el andamiaje que sostiene al poder. Con el conflicto desatado, la aventura de la resistencia tendrá un desarrollo plagado de dificultades.

 

Dejando de lado lo que respecta a la historia que narra la película, es necesario hacer una mención especial para su estética. Filmada en un blanco y negro exquisito, “La Antena” ofrece una imagen muy fuerte en lo expresivo, acompañada de una fotografía impecable. Al narrar una historia necesariamente muda, apela al lenguaje cinematográfico en su versión más pura, es decir, explotando el potencial narrativo de la imagen. De hecho, el propio Sapir asegura haberse basado en los films mudos de Murnau, Fritz Lang, Vertov o Eisenstein. No es un dato menor señalar que el director y guionista de “La Antena” tiene una extensa carrera como director de fotografía.

 

El elenco se completa con Valeria Bertuccelli, Julieta Cardinali, Florencia Raggi, Sol Moreno y Jonathan Sandor. “La Antena” fue rodada en 2004, pero por lo complejo de su edición y postproducción, fue presentada en 2007. Es una película indudablemente noble, una obra que clava los talones en las arenas del “séptimo arte”.

La Antena poster

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2 respuestas a Cuando sólo queda la palabra

  1. Hernán dijo:

    Me gustó mucho la película. Si no fuera por cierta redundancia en algunas ideas, mensajes y recursos, sería del todo redonda.
    Muy bueno el post, saludos!

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