Postales de la manifestación

[Las cámaras y el ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Una aproximación hacia el modo en que los noticieros cubren las jornadas de protesta, según el origen social de quienes las protagonizan.]

 

La protesta callejera es el ejercicio de un derecho mediante el cual determinados sectores sociales cuestionan un estado de las cosas. Por un lado, de manera directa y explícita, se dirige a las instituciones. El reclamo se hace a las instituciones o, en casos más radicales, contra las mismas. Pero, por otro lado y de manera implícita, la movilización viene a cuestionar el pliegue de la política sobre sí misma. Pone en crisis el monopolio que ejerce la clase política y el periodismo con respecto a los asuntos públicos; desafía la idea de que es el experto quien debe encargarse de solucionar los conflictos.

Se podría establecer, a modo de hipótesis, algún tipo de relación causal entre la presencia de técnicos y profesionales opinando sobre este tipo de asuntos con el nivel de participación política masiva y popular. Pero lo que aquí interesa puede señalarse con algunos interrogantes: ¿bajo qué modalidades es representada la movilización en los medios masivos de comunicación?, ¿qué se dice sobre la protesta piquetera?, y –finalmente– ¿cuál es su vínculo con el derecho a la libertad de expresión?

En “La crisis causó dos nuevas muertes” (el imperdible documental de Damián Finvard y Patricio Escobar sobre el papel de los medios en la masacre de Avellaneda) se puede ver, casi al pasar, material de noticieros entre los cuales se muestra a un Luis Majul serio y preocupado, hablando directamente a la cámara: “¿Querés que te diga la verdad? Yo creo que algunos piqueteros reclaman bien y con justicia, y otros son violentos. No me gusta que lleven a las mujeres embarazadas, no me gusta. Y no me gusta que lleven a los niños a los piquetes”. Todo esto ante la atenta mirada de Luis D’Elía, que estaba como invitado en el estudio y no había acompañado la protesta por privilegiar el diálogo con el gobierno de Duhalde. D’Elía sostuvo que los manifestantes habían pactado una “represión de baja intensidad” con el Gobierno porque “necesitaban muertos” para convertirlos en mártires. El que no se moviliza, va a la tele. Es para pensarlo.

Volviendo a lo anterior, ¿qué se puede hacer con eso que tanto le preocupa a Majul? ¡Pobre Majul! Le faltó decir que las mujeres deben quedarse cocinando y lavando los platos. Esa escena encarna la figura del hombre común indignado que tanto se promueve desde los medios. Según esta postura, un corte de puente no es lugar para mujeres embarazadas y niños. Sin embargo, ¿se preguntan, acaso, si la pobreza, la indigencia y la más cruda exclusión social son lugares para mujeres embarazadas y niños?

Hay momentos históricos en los que aquellos que no tienen acceso a los medios se ven en la necesidad de adoptar medidas drásticas para ejercer el derecho a la libertad de expresión. En este marco, el piquete es el método que les permite hacerse visibles. Se ofrecen a la vista para mostrarle a la sociedad que hay pobreza y marginación y que, por lo tanto, tienen reclamos justos y urgentes.

No obstante, noticieros y diarios construyen campos semánticos de signo totalmente negativo a la hora de cubrir los piquetes: desde el caos en el tránsito hasta la patética figura del ciudadano rehén de los manifestantes. La criminalización parece ser el correlato de los sectores con mayor nivel de vulnerabilidad social.

Todo se vuelve mucho más significativo si se compara la cobertura de este tipo de protestas con los cortes de ruta llevados a cabo por los ruralistas. De entrada, no se habla de “piquetes” porque éstos tienen una carga negativa. Pero hay más: en los ruralistas no hay una necesidad genuina de interrumpir el tránsito porque, sencillamente, tuvieron las cámaras a disposición a lo largo de todo el conflicto. Tenían (y tienen) garantizado el derecho a la libertad de expresión.

Por lo tanto, la criminalización de la protesta popular puede ser leída como la intención de los medios de apropiarse del derecho a determinar cuáles serán los asuntos dignos de un trato público. Seleccionando las protestas que van a llegar a las pantallas, se delimitan los asuntos sobre los cuales deben estar al tanto los espectadores.

Todo garantizado por “la objetividad de la cámara”.

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2 respuestas a Postales de la manifestación

  1. el pulidor dijo:

    Gran precisión. Hubo un final de párrafo que me pareció muy lúcido. El lugar de las embarzadas y los niños no es el puente y la protesta. Pero la pobreza, la exclusión y la indigencia son lugares que transitan esas personas y no se cuestionan. Un niño en un basural está naturalizado. Un niño en una manifestación es un ataque a la “ética ciudadana-mediática”.

    Pensaba en los cacerolazos. En un dato significativo acerca de cómo los medios tratan las manifestaciones. En diciembre de 2001, los cacerolazos eran primera plana con el videograph abajo “que se vayan todos”. En enero hubo otro cacerolazo de envergadura (incluida un cacerolazo a canal 13) y no salió en ningún lado.

    Más muestras de que en las democracias contemporáneas, lo público es lo publicado. ¿A Kant se le removerán las tripas en su tumba?

  2. Galliano dijo:

    Durante los años ´90, la denuncia de casos de corrupción, las técnicas investigativas (cámara oculta, etc…), y el contubernio de periodistas conservadores como Morales Solá enfrentados al gobierno conservador de Menem delineó una imágen social heróica de la prensa, que muchos creímos (me disculpo porque yo tenía entre 11 y 20 años)y que vino a sustituir de manera quietista el rol de los partidos políticos.
    Cuando termine esta coyuntura crítica, sea porque la derecha gane las elecciones, sea porque el gobierno se defina por políticas conservadoras, sea porque el capital entre en un ciclo de bonanza que calme la histeria, yo no sé cuál va a ser el papel de los medios en la sociedad. Más allá de que el grueso de la población aún les cree, los intereses tan evidentes que defendieron desde el 2002 va a llevarlos a ocupar un lugar nuevo en la sociedad, y a comportarse ante la sociedad de acuerdo a ese lugar. Me intriga saber cómo van a posicionarse en el futuro, tan quemados como están.

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