Jugando con Capusotto y Saborido

El jueves pasado tuve la oportunidad de asistir a la jornada “Capusotto: realidad nacional, política y cultura”, en la UNGS. En las primeras mesas hubo trabajos realmente muy interesantes, destacándose los de Rocco Carbone, Gustavo Aprea y Matías Muraca, quienes describieron y desmenuzaron los geniales -y complejos- personajes de Peter Capusotto y sus videos.

Para el cierre estuvieron presentes los grandes responsables de todo esto, Pedro “Peter” Saborido y Diego Capusotto, dando muestras de que en realidad conforman un monstruo creativo de dos cabezas. Capusotto es bien conocido por todos, escucharlo hablar es garantía de carcajadas. Por otro lado, también sabemos que resulta muy interesante cuando habla en serio. Lo asombroso es que Saborido es prácticamente igual. Ambos siguen esa línea de humor tan particular y, a la vez, tienen una capacidad de abstraerse y distanciarse de sí mismos para pensar lo que hacen desde una perspectiva crítica. Casi me olvido de contar que en la mesa final también estuvo Horacio González, que -creo yo- supo entender el juego y se dedicó más a cagarse de la risa que a comentar.

Personalmente, me llamó la atención algo que Capusotto dijo sobre Pomelo (a mi gusto, uno de los personajes menos buenos del programa) y que se me había pasado completamente desapercibido: no hay canciones de Pomelo. Y precisó: “la música para él es un obstáculo a superar”. Que el rock se convirtió en un gran negocio es sabido prácticamente desde sus inicios. Pero Capusotto se refería a otra cosa: el rock es una excusa. Hoy, en distintos ámbitos, lo que manda está después del acontecimiento. Sin importar en lo que esto consiste, lo que se busca está en los diarios del día siguiente.

Se dice que basta con escuchar dos segundos a vedettes, modelos o actrices (lugares comunes a los que se descalifica con facilidad) para comprobar que la actividad no tiene un sentido en sí misma; lo único que importa es la fama, el dinero y vender. Pero la fuerza de esta cultura del éxito por el éxito mismo parece destinada a contaminar cada uno de los sectores que anteriormente eran reconocidos por su capacidad de construir sentido. Nadie dudará en poner al fútbol en esa senda y, si no, presten atención a la siguiente declaración de Caruso Lombardi (DT de Racing): “Tenemos alma y corazón, nos falta fútbol”. Es como si un pintor dijera: “tengo pinceles y pinturas, lo que me falta es saber pintar”.

Todo es un “obstáculo a vencer”: el fútbol para algunos DT´s, la actuación para algunos actores, la música para algunos rockeros…  Hay mucho de falso hedonismo, pues se disfruta el fin y no los medios. Pero también hay más: para Francisco de Narváez, las elecciones son el obstáculo a vencer (el objetivo es consolidar su poder fáctico). El obstáculo de Alan García, los indígenas.

Por lo cual, me atrevo a preguntarme si existe la posibilidad de que, en lugar de que los valores hayan quedado suspendidos en el aire, éstos no serán los obstáculos de una arremetida que no conoce límites. Las posibilidades de sucumbir ante el desencanto son muchas, pero en algunas cosas soy un creyente y creo que el juego debe seguir siendo el motivo por el cual se juega.

Se me ocurre que tal vez mi pensamiento esté cargado de nostalgia, de deseos por conservar algo que alcanzó un punto de no retorno. No obstante, las excepciones son muchas y es en ellas donde me apoyo. González dijo -seguramente con otras palabras- que quizás Capusotto y Saborido nos estén devolviendo un nuevo concepto de la comunidad: somos aquellos que nos encontramos en los lugares marginales. Es decir, aquellos que tomamos lo que para algunos es un obstáculo, como el mismísimo juego.

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4 respuestas a Jugando con Capusotto y Saborido

  1. Galliano dijo:

    Es interesante lo de la excusa, la supuesta escencia (la música, el fútbol) como “obstáculo a superar”. Paradójicamente era el mismo planteo de las vanguardias modernistas del siglo XX: Superar el objeto fetiche del cuadro, la escultura, como cosas consumadas, mercancías al fin, y reivindicar el momento creativo, fugaz. De allí las performances, los happenings, etc… Es notorio como, una vez más, un bandera del modernismo es asimilada sin más por el pormodernismo y nosotros (que todavía reivindamos el modernismo) lo miramos por TV. Saludos.

  2. Galliano dijo:

    Asquerosa la ortografía y el tipeo de mi comentario ¿No se puede borrar?

  3. No, Galliano, no se puede borrar porque su comentario es muy interesante. Sobre todo por el concepto que casi inventa: “pornodernismo”.

  4. FE DE ERRATAS
    Lo del “obstáculo a vencer” no lo dijo Capusotto sino Saborido. Y la frase exacta -según la transcripción que me pasaron- fue la siguiente:

    “[Pomelo] es la estrella de rock para la cual la música es un obstáculo a vencer. Es un tipo que quiere ir a meter un gol al mundial, no quiere pasar por los entrenamientos y sacrificarse. No quiere trabajar, sino triunfar en el medio sin hacerlo. No crea cosas sino ser más allá de esforzarse en hacer música. Solo quiere ser una estrella de rock. Por eso nunca lo hicimos cantar a Pomelo; nos dimos cuenta que nunca hicimos un solo tema de él, porque no era necesario. Muchas estrella de rock de verdad aparecen en programas sin siquiera cantar, solo dando entrevistas. Muchos han conocido a Borges sin siquiera leer un libro.”

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